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León XIV, en la Virgen de Fátima: «María es el modelo de lo que toda la Iglesia está llamada a ser»

El Papa se detuvo ante la placa que conmemora el atentado a Juan Pablo II en 1981.

"Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo", dijo el Papa sobre los textos del Concilio.YOUTUBE

Redacción REL
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"Las reflexiones sobre la Virgen María recogidas en la Lumen gentium, nos enseñan a amar a la Iglesia y a servir en ella al cumplimiento del Reino de Dios que está por venir y que se realizará plenamente en la gloria".

Fueron las palabras del Papa León XIV en la Audiencia General de este miércoles, 13 de mayo, continuando con su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, en esta ocasión reflexionando sobre el capítulo VIII de la Constitución dogmática Lumen Gentium, dedicado a la Virgen María, modelo de la Iglesia.

Madre de toda la comunidad

"Estas palabras nos invitan a comprender cómo en María, que bajo la acción del Espíritu Santo ha acogido y generado al Hijo de Dios hecho carne, se puedan reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial", dijo el Papa.

En este sentido, el Papa dijo que, María al dejarse moldear por la obra de la Gracia, y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo.

"Además, es la creyente por antonomasia, donde se nos ofrece la forma perfecta de la apertura incondicional al misterio divino en la comunión del pueblo santo de Dios, María es miembro excelente de la comunidad eclesial. En cuanto que, finalmente, genera hijos en el Hijo, amados en el eterno Amado venido entre nosotros, María es madre de toda la Iglesia, que a Ella puede dirigirse con filial confianza, en la certeza de ser escuchada, custodiada y amada".

"Con el término mujer se evidencia la concreción histórica de esta joven hija de Israel, a quien se le ha dado la extraordinaria experiencia de convertirse en madre del Mesías. Con la expresión icono se subraya que en Ella se cumple el doble movimiento de descenso y ascenso: en Ella resplandecen tanto la elección gratuita por parte de Dios, como el libre consentimiento de la fe en Él".

Por otro lado, el Papa León señaló que, el Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen gentium, 60-62).

"Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo y que su Madre Santísima 'no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder' (LG, 60). Al mismo tiempo, 'la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia' (ibid., 61)".

De ahí que, en la Virgen María, afirmó León XIV, se refleja también el misterio de la Iglesia: en Ella el pueblo de Dios encuentra representado su origen, su modelo y su patria.

"En la Madre del Señor la Iglesia contempla el propio misterio, no solo porque se reencuentra el modelo de la fe virginal, de la caridad materna y de la alianza esponsal, a la que está llamada, sino también y sobre todo porque reconoce en ella el propio arquetipo, la figura ideal de lo que está llamada a ser".

Finalmente, el Papa León XIV invitó a dejarnos interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pedirle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo. Para ello, propuso las siguientes preguntas:

"¿Vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?".

Puedes ver aquí completa la audiencia de este miércoles.

Antes de concluir su catequesis, el Papa invitó a invocar con humildad y confianza al Espíritu Santo, que descendió sobre María, para que nos done vivir plenamente estas realidades maravillosas.

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