El rostro misericordioso de Dios
Esta realidad es la que constituye el núcleo fundamental de la revelación bíblica.
Una escena de misericordia de Jesús [Jonathan Roumie] en la serie sobre su vida.
He admirado siempre la misericordia de Jesús, ligada siempre al amor y al perdón, que nos transmiten las parábolas y los milagros. Es uno de los rasgos más característicos de Jesús, y un ejemplo para todos nosotros. Por eso creo que ha sido siempre el aspecto central para el cristiano.
Podemos encontrar en las Escrituras muchas situaciones de la vida de Jesús donde se muestra su inmensa misericordia hacia los más necesitados. Es un regalo que le dio Dios y que se refleja a lo largo de su vida, que nos enseña el amor incondicional del Padre al Hijo, y nos invita a acercarnos a Él con fe y arrepentimiento. Es la misericordia que nace de Dios la que constituye el núcleo fundamental de la revelación bíblica. Dios se ha revelado a sí mismo y, mediante Jesús, se da a conocer a los hombres. A través de las parábolas y milagros se revela la misericordia de Jesús, en su sacrificio en la cruz para la redención de la humanidad.
La misericordia de Jesucristo se manifiesta a través de su disposición a perdonar de manera incondicional. Incluso cuando los seres humanos fallan o cometen errores, Jesús ofrece su misericordia, invitando al arrepentimiento y abrazando a aquellos que buscan reconciliación.
Jesucristo es el rostro de la misericordia de Dios, que es enviado por el Padre para que, a través de su Palabra, sus gestos y toda su persona, se revele la misericordia del Padre. Con su mirada y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de Dios.
La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud: Dios es amor.
A través de las palabras y los actos, Jesús quiso mostrar la salvación del hombre por parte de Dios, y esa es la clave para comprender el Reino de Dios. Y tiene un vínculo especial con el amor, la justicia, la empatía y la verdad.
La misericordia es uno de los atributos divinos más excepcionales; la encontramos a través de los ojos de Jesús, que transmiten la alegría del Evangelio. Está en la imagen de un Padre bondadoso y compasivo que Jesús nos anunció. El amor que se demuestra en la misericordia es convertido en el fundamento de una nueva forma de vida, en la Iglesia y en la sociedad actual. Como creyentes, hemos olvidado con frecuencia el don de la misericordia divina y la tarea de hacer efectiva nuestra misión de practicar las obras de misericordia.
Es difícil hablar de un Dios misericordioso y, a la vez, de un Dios justo, bueno y omnipotente, si pensamos en las guerras e injusticias de hoy en día que hay en el mundo. Pero al creyente le acompañan la fe y la esperanza de que algún día reinarán la justicia y la paz.