Religión en Libertad

Cuando una neocatecumenal hispana se casa con un cura grecocatólico

Iván Derzhylo, párroco de rito bizantino en 3 pueblos de Ucrania, intenta compaginar muchas cosas, incluyendo costumbres neocatecumenales.

Iván Derzhylo, sacerdote grecocatólico, y su esposa María, guatemalteca del Camino Neocatecumenal

Iván Derzhylo, sacerdote grecocatólico, y su esposa María, guatemalteca del Camino Neocatecumenalfamilia derzhylo/UGCC.ua

Pablo J. Ginés
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La eparquía (diócesis oriental) de Búchach, es de las zonas más católicas de Ucrania, una zona rural del suroeste donde más de la mitad de la población son católicos de rito griego. Son territorios de la región de Ternópil, la antigua Galitzia, durante mucho tiempo parte del Imperio Austrohúngaro, no del ruso, que miraba a Viena, no a Moscú.

En esta zona de campo, lejos del frente, que no atrae apenas bombas de la guerra, vive el joven sacerdote grecocatólico Iván Derzhylo, párroco de tres pueblecitos. Y con él están su esposa guatemalteca, María, y sus tres hijos pequeños.

Las iglesias católicas de rito bizantino pueden ordenar sacerdotes a hombres casados (pero no casan a hombres ya ordenados). Es común que sus esposas sean hijas o nietas de clérigos orientales, que conocen lo que es una familia clerical.

En cambio, es insólito que la esposa de un sacerdote ucraniano sea una hispanoamericana, que además es del Camino Neocatecumenal. En esta familia, papá y mamá aportan ambos tradiciones distintas, de fe y vida cotidiana, a sus hijos. Ha recogido su historia Diana Motruk en la web de la Iglesia Grecocatólica Ucraniana.

De la informática al sacerdocio

Estudiando matemáticas e informática en una universidad pública en Leópolis, el joven Iván tenía fe, pero no especial devoción. Pero en el último año de carrera empezó a acudir a la comunidad carismática católica Zhyvyy Vogon (Fuego Vivo), un grupo juvenil de la parroquia franciscana de San Antonio, en Leópolis, muy activo desde 2001.

Explica que allí, entre los carismáticos, Dios tocó su corazón. "Cuando descubres cuánto te ama, deseas corresponder a ese amor. Entonces comprendes que sus planes para ti son mucho más elevados y mejores que los que tú mismo te has imaginado", detalla.

Oración de alabanza de Zhyvyi Vohon, el grupo carismático joven en la parroquia de San Antonio, en Leópolis, de los franciscanos

Oración de alabanza de Zhyvyi Vohon, el grupo carismático joven en la parroquia de San Antonio, en Leópolis, de los franciscanosInstagram Zhyvyy Vogon

Iván ya trabajaba como programador y tenía un buen sueldo: 1200 dólares era una cantidad considerable, tres o cuatro veces más que el sueldo medio en el país. Pero se planteó: "¿de verdad quiero reducir mi vida a simplemente ganar dinero? Me di cuenta de que eso no bastaba para sentirme realizado".

Se preguntó por el plan de Dios para su vida. Ser sacerdote no estaba entre las opciones. "Recuerdo desde mi infancia cómo la gente solía criticar a los sacerdotes. Para algunos, esto les venía de la cosmovisión soviética. Para otros, de quejas constantes. 'Ofició la misa y se fue'. Comprendía que era una gran responsabilidad".

Lo que aprendió es que Dios va capacitando. Iván era bueno en matemáticas y física y un desastre en humanidades. Tenía miedo a hablar en público. Pero cuando optó por servir a Dios, incluso como joven laico evangelizador, Él le fue cambiando. "Empecé a dar conferencias, a compartir testimonios y a hablar en público. Me di cuenta de que Dios no busca a los superdotados, sino a quienes están dispuestos a decirle «sí». Primero en las cosas pequeñas, y luego en las más importantes".

"¿Quizá Dios habla a través de papá?"

Tras estudiar criterios de discernimiento ignaciano, hoy enseña que Dios habla de distintas maneras, pero hay que estar dispuesto a escuchar y reconocer su voz. "¿Qué debía ser: sacerdote, monje o casado? Pero Él me mostró que la vocación se va desplegando como un rompecabezas. Con el tiempo, todo empieza a encajar".

Empezó aceptando 3 meses de formación como evangelizador laico, organizando luego 11 campamentos evangelizadores en un verano (cansado, había que supervisar niños sin cesar), y luego formación de adultos (relajado, escuchar charlas y tomar notas).

En un curso para adultos impartió una charla que fluyó como inspirada por Dios. Su padre lo vio y le propuso entrar al seminario, en ese mismo año. "Me sorprendió mucho, porque aunque lo había pensado, no se lo había contado a nadie. En ese momento, todavía tenía mis planes: terminar mi maestría, trabajar como programador para ganar dinero para estudiar en el seminario; quería organizarlo todo bien. Incluso pensé en qué seminario entrar. Pero Dios me guio por un camino completamente diferente". "Sentía una fuerte resistencia interior. Pero entonces pensé: si Dios puede hablar a través de diferentes personas, ¿quizás también a través de papá?"

En el seminario profundizó en la vida de oración, y "en la vida mística basada en las enseñanzas de San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila y Santa Teresa del Niño Jesús".

Familia, trabajo civil y ministerio sacerdotal

Para el clero casado oriental, compaginar familia, ministerio y trabajo civil es complicado. Iván trabaja desde casa como programador informático, con horario flexible. Y es el único sacerdote en los tres pueblos que atiende. "En Pascua tuve que oficiar la liturgia en tres pueblos y luego visitar tres cementerios", detalla.

Recuerda que los soviéticos, tras prohibir la Iglesia Grecocatólica, entregaron estas tres parroquias a un sacerdote ortodoxo de Rusia que había sido soldado soviético. Con la caída del comunismo, volvieron a ser grecocatólicas.

"La vida sacerdotal es impredecible. Puede surgir de repente un funeral, la necesidad de visitar a alguien, administrar los sacramentos o simplemente estar cerca de la gente. Y gracias a este trabajo, puedo mantener a mi familia y no ser una carga para los fieles. Las parroquias son realmente muy pequeñas. Pero para ser sincero, compaginarlo con el trabajo no es fácil", admite.

Iván Derzhylo y María se conocieron en Roma, cuando él estudiaba Teología; ahora tienen 3 hijos

Iván Derzhylo y María se conocieron en Roma, cuando él estudiaba Teología; ahora tienen 3 hijosfamilia derzhylo/UGCC.ua

Tradiciones neocatecumenales... que no siempre encajan

María se formó en Guatemala en una comunidad del Camino Neocatecumenal. En Ucrania hay pocas comunidades neocatecumenales: hay algunas más de rito latino, y unas pocas de rito bizantino en Leópolis y Transcarpatia (zona adyacente a Hungría).

Los neocatecumenales suelen celebrar la misa el sábado por la noche, dejando el domingo para la vida familiar, pero con oración en familia. Pero los católicos de rito oriental casi nunca celebran misa de sábado noche, excepto en la noche de Pascua.

En la oración matinal de domingo de una familia neocatecumenal se leen lecturas bíblicas o espirituales ligadas a la fiesta del Día. "El padre pregunta a los hijos más pequeños qué escucharon en el Evangelio. Luego, a los medianos: qué entendieron. Y a los mayores: cómo lo integran en sus vidas. Y esto realmente moldea la personalidad. Pero para mí, aún más importante es el momento que viene después: cuando los adultos no solo comparten lo que escucharon en la Palabra y cuentan cómo lo aplican en sus vidas, sino que también añaden estas tres cosas: disculpa, gratitud y aprecio", describe Iván, a partir de lo que ha visto en familias neocatecumenales.

Así, los niños ven a los padres pedirse perdón en voz alta en domingo. Y expresar agradecimiento en voz alta. "Estos momentos me impresionaron mucho", admite Iván. "No lo había encontrado de forma tan sistemática en ningún otro lugar".

Su consejo es que en cualquier lugar es bueno que se juntos unos pocos cristianos semanalmente para orar juntos, compartir la Palabra y vivir la fe en familia.

Iván, María vestida de ucraniana y ambas ramas de la familia, la ucraniana y la guatemalteca

Iván, María vestida de ucraniana y ambas ramas de la familia, la ucraniana y la guatemaltecafamilia derzhylo/UGCC.ua

Al casarse, Iván y María tomaron el hábito de rezar juntos la oración matinal del domingo y comer juntos. Pero una vez ordenado Iván, y al cargo de tres parroquias, el domingo de un cura queda dedicado a las iglesias. "En domingo, ahora, de 8 a 17 mi esposa no me ve. Como mucho, de lejos durante la Liturgia", señala. "Por eso, incluso los pequeños momentos de oración conjunta y de estar juntos se han vuelto muy valiosos para nosotros".

Oración en casa de un sacerdote

Como sacerdote, él tiene que rezar cada día maitines o vísperas. Cuando puede, lo hace con su esposa. "También intentamos unirnos a la oración en línea de las 3 p. m. todos los días: la Coronilla de la Divina Misericordia, dirigida por la comunidad "La Paz Sea Contigo" de Ivano-Frankivsk. Llevan rezando desde el Maidán, y este es un momento muy importante del día para nosotros. No importa dónde estemos, si es posible, nos conectamos. Después de la oración, todos tienen la oportunidad de compartir peticiones o testimonios, lo que también nos une. También intentamos rezar el rosario juntos, aunque no siempre a la perfección ni con regularidad.

Con tres niños pequeños, María en realidad pasa buena parte de la oración persiguiendo niños, calmándolos, limpiándolos...

Para recuperar fuerzas, les ayuda mucho subir al coche y hacer una excursión corta juntos.

De Roma a Ucrania

Iván conoció a María, su actual esposa, cuando él estudiaba Teología en Roma. "Nos casamos y vivimos en Roma un tiempo. Ambos trabajábamos. Pero entre el compromiso y la boda, mi padre sufrió un segundo derrame cerebral. Más tarde, al fracturarse la cadera, quedó postrado en cama. Fue entonces cuando comprendí que debía regresar a Ucrania para ayudar a mi hermana a cuidarlo. Mi esposa y yo alquilamos una casa al lado de la casa donde vivían mi hermana y mi padre, y un mes y medio después, estalló la guerra a gran escala", resume.

Detalla que en la tradición, después del matrimonio, el candidato a sacerdote pasa un tiempo viviendo con su esposa, con pocas tareas clericales, para fortalecer su vocación esponsal antes de la ordenación sacerdotal.

Iván es bueno con los idiomas, y del italiano no le costó pasar al español. María también domina el italiano y es el idioma que hablan como pareja, "es nuestro idioma del amor". En casa, Iván habla ucraniano, María habla español, y los niños usan mucho inglés y ven dibujos animados en inglés. El de 4 años tiene dones de lingüista: ya lee en inglés, español y ucraniano.

Aunque a María le encanta la cultura ucraniana, los trajes típicos y sus tradiciones, le cuesta mucho el ucraniano. Es una lengua eslava que usa casos y declinaciones, es complicada. "A menudo ella dice: «Entiendo las palabras, pero no entiendo por qué las pronuncias así». Entiende el ucraniano a un nivel básico: si le hablas despacio, con palabras sencillas y repitiéndolas". Eso limita el trato con la gente, el humor y la comunicación espontánea. Han buscado una niñera que sepa inglés para que María tenga otra interlocutora.

La tarea de una esposa de sacerdote

En la tradición oriental, las esposas de los sacerdotes a menudo son su apoyo, escuchando sus historias. "Un sacerdote se enfrenta constantemente a historias humanas: confesiones, dolor, dificultades, crisis... Necesitas a alguien que lo entienda sin decir una palabra. Y en este sentido, mi esposa es el mayor regalo".

Muchas esposas de sacerdotes ("mátushkas") hacen servicios en las parroquias, a veces con niños, y como mínimo escuchan y hablan con las parroquianas. Muchas, hijas y nietas de clérigos, crecieron viviéndolo en casa. Pero María, extranjera, con tres niños pequeños (son niños "de la guerra", de 4 años, 2 años y 7 meses), de distintas edades, y sin conocer el idioma, bastante tiene con mantener en pie la casa.

"Nos encanta seguir en Internet a familias numerosas. Un ejemplo es el blog de Katya Basko, de Kiev. Ella dice: «Si quieres servir a Dios, cuidar de los niños es tu forma de servir ahora. El Señor ve tu corazón»", explica Iván.

Los Derzhylo bautizan a la pequeña Teresa, con los parientes ucranianos cerca

Los Derzhylo bautizan a la pequeña Teresa, con los parientes ucranianos cercafamilia derzhylo/UGCC.ua

Llevar a misa niños pequeños

Él, de niño, se aburría en misa, pero hoy cree que los niños pequeños deben ir a la iglesia.

"Lo más importante no es lo que hacemos por Dios, sino lo que Dios hace en nosotros en este momento. Aunque a veces estemos distraídos, aunque nuestros pensamientos estén dispersos, la sola presencia de Dios ya forma algo en nosotros", detalla. Así, el cuerpo de alguien en misa, incluso de alguien distraído, está diciendo a Dios "Señor, aquí estoy". "Simplemente decimos nuestro pequeño «sí»: «Dios, yo también quiero esto. Si no soy digno, ayúdame a serlo».

Recuerda que en el rito oriental los niños pueden comulgar ya desde el bautismo (no se espera a una "Primera Comunión") y que, en cualquier caso, yendo a misa el niño aprende que el domingo es un día para Dios.

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