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El cirujano que decidió quedarse: cómo operar para dos millones de personas en un Sudán en guerra

El estadounidense Tom Catena fundó y trabaja en el Hospital Madre de la Misericordia.

"Soy católico y creo firmemente que estamos llamados a servir a los más vulnerables", dice Catena.archivo

Redacción REL
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Tom Catena es un misionero católico estadounidense y el único médico cirujano en un hospital que atiende a más de 2 millones de personas en Sudán. EWTN News cuenta su historia.

Catena trabaja en el Hospital Madre de la Misericordia, en las remotas montañas Nuba de Gidel, en Sudán, donde ha pasado más de dos décadas, a pesar de la guerra civil y el conflicto.

Doce millones de desplazados

Naciones Unidas han descrito la guerra civil, que comenzó en abril de 2023, como una crisis humanitaria devastadora que ha causado la muerte a más de 150.000 personas y el desplazamiento de otros 12 millones. La tasa de mortalidad materna e infantil se encuentra entre las más altas del mundo.

"Aquí no existe un día normal, y eso es parte de lo que hace que este trabajo sea tan exigente", dice Catena. "Somos el único centro médico importante. Atiende a más de 2 millones de personas, por lo que el volumen y la variedad de lo que vemos es asombroso".

"En un día cualquiera, puedo hacer una cirugía a una víctima de un atentado con bomba, o de un ataque con drones, y luego atender a un niño con malaria o desnutrición... y terminar asistiendo en un parto", comenta.

En diciembre de 2025, el ejército sudanés mató a 48 personas, en su mayoría niños y estudiantes, en un ataque con drones. Fue el ataque más mortífero contra civiles en las montañas Nuba desde que comenzó la guerra civil en abril de 2023.

"La crisis en Sudán no es nueva, pero se sigue dificultando la entrega de ayuda humanitaria y médica", señala. "Las cadenas de suministro están interrumpidas, por lo que sufrimos una escasez constante de medicamentos, de material quirúrgico e incluso artículos de primera necesidad como agua potable y alimentos para los pacientes".

"Aquí no existe un día normal", reconoce Catena.Vatican mEDIA

La crisis se ve agravada por los bloqueos que, en algunas zonas, impiden la entrada de equipos humanitarios y suministros. Además, la ayuda humanitaria solo cuenta con el 5% de la financiación necesaria para hacer frente a la hambruna.

"Perdemos vidas que no deberíamos perder simplemente porque no tenemos los recursos", denuncia Catena. "Esa es la parte más desgarradora de este trabajo: saber que se pierden vidas no porque no exista la medicina para salvarlas, sino porque no puede llegar hasta nosotros".

"A pesar de todo, seguimos adelante porque si paramos, no habrá nadie más", relata. "La gente de aquí no tiene otra opción, y yo tampoco", sentencia.

"Me gustaría que la gente entendiera que Sudán sufre una de las peores crisis humanitarias del mundo en este momento, y, sin embargo, recibe solo una fracción de la atención y recursos que reciben otros conflictos", comenta el cirujano.

Las montañas de Nuba están consideradas como uno de los lugares más remotos del mundo. Con una extensión de 48.000 kilómetros cuadrados, la región solo tiene caminos de tierra y se encuentra mucho más aislada todavía debido a los constantes bloqueos.

"Las grandes organizaciones internacionales no pueden acceder a lugares como las montañas de Nuba debido al conflicto y a las barreras logísticas", continúa. "Son las personas sobre el terreno las que mantienen las cosas en funcionamiento cuando nadie más puede llegar".

"Los habitantes de las montañas Nuba llevan años sufriendo bombardeos, desplazamientos forzosos, hambruna", afirma. "Son personas reales, familias, niños, que merecen la misma dignidad y atención que cualquier otra persona en este planeta".

Entre 1989 y 2019, Sudán sufrió 30 años de agitación política y violencia, incluido el genocidio de Darfur a principios de la década de 2000. En 2023, la violencia estalló de nuevo entre el ejército, las Fuerzas Armadas Sudanesas, y las Fuerzas de Apoyo Rápido paramilitares, ambas acusadas de crímenes de guerra.

"En nuestro hospital brindamos atención quirúrgica, servicios de salud materna, tratamiento para enfermedades infecciosas, programas de desnutrición; todo lo que una comunidad necesita para sobrevivir".

Símbolo de esperanza

"Pero más allá de la labor médica, el hospital se ha convertido en un símbolo de esperanza y estabilidad para la gente de aquí", dice Catena. "El hospital les recuerda que no han sido olvidados, que a alguien le importa lo suficiente como para quedarse".

"Mi fe es realmente el fundamento de todo lo que hago aquí", comenta. "Fue lo que me trajo a las montañas Nuba, y es lo que me mantiene aquí cuando las cosas se ponen muy difíciles".

Catena fundó el hospital y ha estado prestando atención médica allí desde 2008, como el único cirujano residente de forma permanente en la región.

"Soy católico y creo firmemente que estamos llamados a servir a los más vulnerables", dice Catena. "La fe me motiva cada día en el quirófano, junto a la cama del paciente y en medio del caos".

Pero, él no es el único. "Hay trabajadores locales y pequeñas organizaciones que operan en algunos de los lugares más peligrosos y olvidados del planeta, haciendo cosas extraordinarias con casi nada", señala Catena.

"Me doy cuenta de que en medio del sufrimiento la presencia de Dios se vuelve aún más real. La gente de aquí tiene una fe extraordinaria, y eso me inspira muchísimo", asegura. "Nos apoyamos mutuamente en los momentos más oscuros, y esa es la gran obra del Espíritu Santo para todos nosotros", concluye.

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