Religión en Libertad

Misa del domingo 16 de noviembre de 2025: retransmisión en vídeo, lecturas del día, Evangelio y homilía

Vive la Santa Misa del domingo desde casa o en comunidad. Aquí encontrarás la retransmisión en vídeo, las lecturas del día, el Evangelio y la homilía para acompañar tu oración dominical. Cada semana compartimos la Misa dominical completa para ayudarte a vivirla con fe y recogimiento.

Este domingo 16 de noviembre, la Iglesia celebra la IX Jornada Mundial de los Pobres, en la que el Papa León XIV recuerda y explica que "la mayor pobreza es no tener a Dios".

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La Eucaristía es el centro de la vida cristiana.

Te invitamos a:

preparar tu corazón antes de la Misa;

ofrecer tus intenciones con fe.

Sigue aquí la Misa dominical en directo o grabada. Participa desde donde estés y únete espiritualmente a la celebración de la Iglesia.

Retransmisión en vídeo

Ver en

Misa dominical en Nazaret TV desde la parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús de Barcelona:

Consulta las lecturas bíblicas correspondientes a este domingo: primera lectura, salmo, segunda lectura y Evangelio.

Primera lectura: Malaquίas 3, 19-20

"Ya viene el día del Señor, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos".

Salmo responsorial (Salmo 98:5-9)

5Entonad salmos al Señor con la cítara, con la cítara al son de la música;

6con trompetas y el sonido del cuerno, aclamad ante el Rey y Señor.

7Brame el mar y cuanto lo llena, el orbe y sus habitantes.

8Aplaudan los ríos, festejen a una las montañas

9ante el Señor, que ya viene a juzgar la tierra: juzgará al orbe con justicia, y a los pueblos con rectitud.

Segunda lectura: 2 Tesalonicenses 3, 7-12

Hermanos: Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme, para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: "El que no quiera trabajar, que no coma".

Y ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes, sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo. Les suplicamos a esos tales y les ordenamos, de parte del Señor Jesús, que se pongan a trabajar en paz para ganarse con sus propias manos la comida.

Evangelio: Lucas 21, 5-19

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: "Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido".

Entonces le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?" Él les respondió: "Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: 'Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado'. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin".

Luego les dijo: "Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles.

Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida".

  • Reflexiona con la homilía del Evangelio del domingo, una meditación para vivir el mensaje de Cristo durante la semana, a la que añadimos esta consideración:

Reflexión

Benedicto XVI, Ángelus (18-11-2007): «No tengáis miedo» (Lc 21,9)

En la página evangélica de hoy, san Lucas vuelve a proponer a nuestra reflexión la visión bíblica de la historia, y refiere las palabras de Jesús que invitan a los discípulos a no tener miedo, sino a afrontar con confianza dificultades, incomprensiones e incluso persecuciones, perseverando en la fe en él: "Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis miedo. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida" (Lc 21, 9).

La Iglesia, desde el inicio, recordando esta recomendación, vive en espera orante del regreso de su Señor, escrutando los signos de los tiempos y poniendo en guardia a los fieles contra los mesianismos recurrentes, que de vez en cuando anuncian como inminente el fin del mundo. En realidad, la historia debe seguir su curso, que implica también dramas humanos y calamidades naturales. En ella se desarrolla un designio de salvación, que Cristo ya cumplió en su encarnación, muerte y resurrección. La Iglesia sigue anunciando y actuando este misterio con la predicación, la celebración de los sacramentos y el testimonio de la caridad.

Queridos hermanos y hermanas, aceptemos la invitación de Cristo a afrontar los acontecimientos diarios confiando en su amor providente. No temamos el futuro, aun cuando pueda parecernos oscuro, porque el Dios de Jesucristo, que asumió la historia para abrirla a su meta trascendente, es su alfa y su omega, su principio y su fin (cf. Ap 1, 8). Él nos garantiza que en cada pequeño, pero genuino, acto de amor está todo el sentido del universo, y que quien no duda en perder su vida por él, la encontrará en plenitud (cf. Mt 16, 25).

[...]

María, Madre del Verbo encarnado, nos acompaña en la peregrinación terrena. A ella le pedimos que sostenga el testimonio de todos los cristianos, para que se apoye siempre en una fe firme y perseverante.

San Atanasio, Orat. 1 contra arrianos

8. Como son dones especiales de Dios y misterios que están sobre la naturaleza humana, esto es, la forma de la vida celestial, el poder contra los demonios, la adopción, el conocimiento del Padre y del Verbo y el don del Espíritu Santo, nuestro enemigo el diablo nos rodea siempre, tratando de quitarnos la semilla de la palabra que ha sido puesta en nosotros. Así el Señor nos aconseja que no nos dejemos seducir, como para concluir sus enseñanzas y sus preciosos dones. Grande es en verdad el don que nos ofrece el Verbo de Dios para que no sólo no nos engañen las cosas aparentes, sino para que examinemos las ocultas por la gracia del Espíritu. Siendo el enemigo el odioso inventor de todo mal, oculta lo que es en realidad; inventa con astucia el nombre que ha de dar a todas las cosas, como el que queriendo sujetar a los hijos ajenos en la ausencia de sus padres, imita sus rostros, y engaña así a los que desean el regreso de sus padres. De este modo el diablo disfrazado en todas las herejías, dice: «Yo soy el Cristo y la verdad está en mí». Por esto sigue: «Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: Yo soy, y el tiempo se acerca».

El precepto dominical solo se cumple con la asistencia presencial a misa

Según las "Orientaciones para la retransmisión de la celebración de la Eucaristía" publicadas en 2023 por la Conferencia Episcopal Española, "la participación en la celebración, de manera especial en la eucaristía, es imprescindible para la vida cristiana", y por tanto, "para aquellos cristianos que no están impedidos" para asistir a misa presencialmente, "seguir la celebración por medio de una retransmisión es insuficiente".

Sin embargo, cuando "razones de edad, de salud, circunstancias familiares o del lugar en el que viven, suponen una grave dificultad para vivir de forma presencial el encuentro dominical con la comunidad", seguir la misa retransmitida puede ser "un instrumento valioso para sostener y hacer crecer su vida espiritual", aunque "no están obligadas por el precepto dominical ni la retransmisión sirva para cumplirlo".

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