Los exorcistas publican la Carta pastoral sobre la realidad del diablo, del obispo Antonio Suetta
Evitar la posesión: a dos semanas de Halloween, un obispo habla de «puertas que no deberían abrirse»

Niños celebrando Halloween.
La Asociación Internacional de Exorcistas ha difundido en su portal oficial un documento tan particular como revelador. Se trata de la Carta pastoral sobre la realidad del diablo, publicada recientemente por el obispo de Ventimiglia – San Remo, Antonio Suetta.
Se trata de unas palabras poco habituales tratándose de un obispo, especialmente apropiadas conforme se acerca una de las principales celebraciones paganas de las que advierten con frecuencia los exorcistas como es Halloween.
El obispo, que escribe “con la preocupación propia de quien tiene a su cargo el bienestar de las almas”, comienza su carta advirtiendo “de la realidad del Diablo y de las diversas maneras en que actúa sobre la humanidad y el mundo en que vivimos”.
Los ángeles, como nosotros
Y empieza precisamente advirtiendo de que, para comprender esta realidad, hace falta contemplar a los ángeles no como algo “particularmente extraño o complejo”, sino como si fuesen de hecho “parecidos a nosotros”.
Es muy sencillo, explica Suetta, “así como hay hombres y mujeres malvados que optan por rechazar a Dios y su Reino, también hay ángeles que han tomado la misma decisión”.
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Una de sus primeras advertencias se dirige a recalcar que, según esto, “los ídolos y los espíritus no son otra cosa que demonios”, y que, cuando el hombre reconoció la superioridad de estos seres y se sometió a ellos, “nacieron los cultos paganos, diversas formas de magia y ocultismo, disciplinas que utilizan las llamadas energías e, incluso, casos de satanismo consciente y abierto”.
“Si bien la evangelización ha liberado a la humanidad de algunas de estas formas de esclavitud del diablo, otras han permanecido y, desgraciadamente, mientras haya hombres que prefieran el reino de Satanás al Reino de Dios, seguirán existiendo”, escribe.
¿Por qué hay posesión o infestación?
Una de las preguntas más frecuentes al respecto son las razones o motivos por los que suceden los ataques “extraordinarios” del demonio -los que van más allá de la tentación-, y el obispo Suetta las resume en dos: o se busca, o deciden atacarnos.
Pero, ¿es posible buscarlo? Aunque lo normal no es hacerlo directamente, el obispo detalla que el diablo es invitado a nuestras vidas siempre que, lo queramos o no, recurrimos a prácticas en las que está involucrado. Especialmente aquellas por las que se entra en contacto con “seres” o “energías” que necesitan ser “despertados, canalizados, liberados o conectados”.
¿Es esto una forma de “abrir puertas” a dichos espíritus? El obispo Suetta lo afirma con dos motivos, la Revelación de Dios, por un lado, “que prohíbe estas prácticas y deja claro que nunca es Él quien interviene en estas situaciones”, y “la experiencia milenaria de la humanidad y de la Iglesia, que confirma a diario que estas acciones son siempre y únicamente obra de esos seres malignos que llamamos demonios”.
¿Cómo abrir puertas? 3 formas
Entre otras formas concretas de “abrir puertas”, el obispo menciona:
• La práctica de otras religiones, que no adoran al único Dios verdadero, sino a «algo más», así como las religiones paganas que se han perdido, pero que algunos intentan restaurar
• También se recurre a los demonios mediante toda clase de magia y superstición sin excepción. Esto incluye el mundo de los hechiceros, adivinos, quirománticos, astrólogos, así como las invocaciones espirituales, el mal de ojo, la recepción de mensajes mediante tableros de cartas, la adivinación con los restos de té y café, los horóscopos, el agua y el aceite, el uso de la llamada "escritura automática", etc.
• Los "médiums", esas personas que afirman contactar con las almas de los difuntos y los ángeles, no son más que los instrumentos del diablo para engañar a la humanidad. Es siempre una invocación a los demonios y una invitación a que entren en nuestra vida.
Por todo ello, el obispo advierte nuevamente de cara a “evitar por completo cualquier forma de invocación espiritual, incluso si se hace de forma lúdica”, así como evitar gestos, rituales y palabras que pretendan lanzar o quitar el mal de ojo, disciplinas como el Reiki y, en general, cualquier disciplina que involucre energías, chakras, mantras para repetir, guías espirituales, incluso el contexto del yoga”.
“De ahí la necesidad de educar a los niños sobre el mal y los peligros que acechan en estas prácticas y en la llamada "magia" en general”, agrega.
En torno a estas prácticas, habrá quien crea que si se obtiene “respuestas” o se ve que hay acciones sobrenaturales, el obispo recuerda que, al prohibir Dios estas prácticas, “si algo ocurre, siempre y únicamente estamos tratando con espíritus malignos, con aquellos que los cristianos llamamos demonios”.
Una intervención no buscada
Hasta el momento, el obispo de Ventimiglia – San Remo se ha referido únicamente a los casos en que de alguna forma “se invita” a los espíritus a cruzar puertas abiertas. Pero, ¿qué ocurre con quienes, “a pesar de no haber hecho nada para atraer al diablo a sus vidas, se encuentran en el blanco de su presencia y acción”?
A ellos se dirige el obispo, remarcando en primer lugar que solo hay dos respuestas posibles: “O porque otros los han enviado, o porque el diablo los ha elegido”.
Es entonces cuando sobra especial relevancia la respuesta a una pregunta, la de cómo mantenerse libre del diablo y obtener la victoria sobre el mismo.
Así como el Evangelio afirma que el mismo Cristo vino a salvar a los hombres del pecado y del reino de Satanás, de ello se desprende que “dondequiera que se establezca el Reino de Cristo, el de Satanás es destruido y, junto con la liberación del pecado, el hombre también obtiene la liberación de su sujeción al diablo”.
De ello podría surgir la cuestión de cómo establecer en torno a uno mismo ese “Reino de Cristo”, a lo que el obispo responde: “Quienes viven en la gracia de Dios no tienen nada que temer del diablo. Quienes se comprometen a vivir una vida conforme a Dios, observando los mandamientos y recibiendo la oración y los sacramentos con regularidad y frecuencia, son inmunes a la acción del diablo”.
En este sentido, reitera que quien se encuentra en gracia de Dios y se alimenta regularmente de su Palabra, la oración y los sacramentos de la Confesión y de la Comunión, “aunque alguien hiciera algo para provocar la acción del demonio, esa maldición sería ineficaz, o a lo sumo, si el Señor en su Providencia quisiera darme un poco de la Cruz, tendría un efecto muy limitado”.
Qué no hacer ante la intervención del demonio
En último caso, podría darse la situación de que un fiel sea víctima de la acción extraordinaria del diablo, no solo de una tentación, sino de un “ataque física y mentalmente, en casa, en el modo de transporte o en todos los ámbitos de su vida”.
En estos casos considera necesario recurrir a una intervención más específica y directa de la Iglesia para que, “con la autoridad que le confirió Cristo, nos libere de esta presencia”.
También el obispo se ve obligado a advertir a la hora de acudir buscando auxilio frente a la actuación extraordinaria del demonio: “Recurrir a personas distintas del obispo o sacerdotes autorizados por él solo puede empeorar la situación. Recurrir a prácticas no cristianas o mágicas (y, por lo tanto, recurrir a magos, hechiceros, quienes afirman quitar el mal de ojo, etc.) solo puede atar aún más a la persona desafortunada a la presencia y acción de los demonios”.
Los otros consuelos a los que acudir
¿Es posible acudir a otros consuelos y ayudas además de los ministros a los que la Iglesia ha revestido de su autoridad? El obispo se refiere en primer lugar a “los buenos ángeles y la amorosa providencia de Dios”, pues sabemos por la Revelación y la experiencia de los santos que “Dios ha asignado un Ángel de la Guarda a cada persona para ayudarla, iluminarla y protegerla”.
Junto a estos dirige también, en último lugar, un pensamiento a la Virgen María que, incluso en la lucha contra el diablo, no solo “desempeña un papel único y fundamental”, sino que también “demuestra constantemente ser la ayuda más eficaz y formidable contra todo ataque y asechanza del diablo”.
“Recurrir constantemente a ella es, por tanto, no solo el secreto de toda santidad, sino también la garantía de una victoria segura sobre el diablo”, agrega.
Solo entonces, el obispo introduce brevemente a la devoción a San Miguel Arcángel como medio eficaz contra la intervención demoníaca, especialmente a través de la oración compuesta por el Papa León XIII que se invita a rezar también tras la comunión y antes de finalizar la misa. Una oración que no solo es “un auténtico exorcismo”, sino que también esconde “una historia fascinante que espera ser descubierta y recordada”.
La oración reza así: San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.