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«No podemos votar la resurrección de Jesús»: el cardenal de Colonia da por acabado el Camino Sinodal

Rainer María Woelki da carpetazo al proceso del Camino sinodal en Alemania

Cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de Colonia, Alemania, se distancia del Camino sinodal.

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Se aleja de la Iglesia que fundó Cristo, abre la puerta a cuestionar dogmas como la resurrección, no evangeliza y, en última instancia, niega la sinodalidad genuina propuesta desde Roma. Son algunos de los argumentos con los que el cardenal alemán Rainer María Woelki parece distanciarse del Camino sinodal alemán, que desde este jueves 29 de enero celebra su sexta asamblea en Stuttgart.

Una asamblea en la que el cardenal ya ha anunciado que no participará. Tal y como anticipó recientemente en la emisora Domradio, la decisión de distanciarse del Camino y ausentarse de la asamblea se debería a la fidelidad a la propia fe católica.

“Solo puedo decir que soy responsable de mis votos de ordenación. Prometí proteger la fe de la Iglesia y recorrer el camino en mi diócesis en unidad con el Papa. Tengo la intención de seguir cumpliendo esta promesa en el futuro”, aseveró.

El cardenal ha participado en las reuniones y asambleas previas, mostrando su apoyo a determinadas decisiones previas del llamado Camino sinodal, como pueden ser los relativos a abusos sexuales. Sin embargo, las formas en que se ha desarrollado el proceso sinodal habrían degenerado a su juicio hasta el punto de ser inaceptables e incluso peligrosos para la Iglesia, habiendo engendrado una serie de estructuras que llegarían a “contradecir” la naturaleza misma de la Iglesia.

Una sinodalidad viciada

Uno de los grandes dilemas para Woelki habría sido la forma misma en que se han estructurado los trabajos del Camino Sinodal, careciendo de sinodalidad “en el sentido en que la entiende el Papa Francisco y ahora también el Papa León XIV, ni como ambos la invocan y practican repetidamente para la Iglesia universal”.

“La iglesia local, al igual que la iglesia universal a la que pertenece y a la que debe conformarse, no puede transformarse en un parlamento que toma decisiones por mayoría; no es así como Cristo la fundó”, expresó.

Sinodalidad y evangelización, inseparables

Según el cardenal, uno de los grandes problemas del llamado Camino sinodal son las “interpretaciones fundamentalmente diferentes” de lo que esta significa. Y según Woelki, sinodalidad y evangelización son inseparables.

“El papa Francisco, al igual que el papa León, enfatiza repetidamente que la sinodalidad es un proceso espiritual, una herramienta para la evangelización”, mencionaba, remarcando que “la sinodalidad sin evangelización es inconcebible, si se sigue al papa Francisco y al papa León”.

Según el cardenal, separar ambos términos es una de las causas de la progresiva politización del Camino sinodal: “Tengo la impresión de que a partir de cierto momento el Camino Sinodal en Alemania pasó a ser, sobre todo, una cuestión de implementar ciertas posiciones político-eclesiásticas”.

Definir el término es "de vital importancia"

También en torno a la sinodalidad, el cardenal planteó una duda generalizada y es la de aclarar su significado teológico. Lejos de ser secundario, abordó como una cuestión “de vital importancia” disponer de una “comprensión universal compartida” que pueda iluminar a las iglesias locales, impidiendo así interpretaciones erróneas como las que se dan en no pocos sectores de la iglesia alemana.

“No puede ser que en Alemania desarrollemos una comprensión propia, impulsada por el parlamento, de la sinodalidad, que se desvincule de la comunión de la Iglesia universal. Además, no creo que necesitemos constantemente nuevos organismos y estructuras, sino una auténtica renovación sinodal y misionera de nuestras numerosas estructuras existentes”.

¿Podría votarse el dogma?

En este sentido, el cardenal advirtió de la posibilidad real de “votar” verdades o incluso dogmas de fe atendiendo a esas mayorías.

“Lo que el Camino Sinodal parece querer lograr es precisamente eso”, afirmó, “una asamblea permanente de sacerdotes, personas consagradas y laicos que puedan decidir por votación no solo sobre asuntos pastorales, sino también doctrinales. Por poner un ejemplo improbable, no podemos votar sobre si Jesús resucitó de entre los muertos. Si, al final, la mayoría concluyera que no, y yo, como obispo, tuviera que aceptarlo, eso sería impensable para mí”.

Atenta contra una Iglesia jerárquica y sacramental

Tras remarcar que los católicos se encuentran inmersos en una Iglesia “estructurada jerárquica y sacramentalmente”, mencionó que su rechazo “no se trata de una cuestión de organización, sino de la esencia misma de la Iglesia. Y es sobre esta base [sobre la que] debemos emprender un camino sinodal común”.

En esta Iglesia, explicó, “el obispo tiene la última palabra en su diócesis, un poder que le confirió Cristo mismo. Por lo tanto, me resulta difícil aceptar la idea de formar parte de un organismo en el que 27 obispos diocesanos, 27 miembros del Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK) y otros 27 miembros aún por elegir deliberarán y decidirán juntos”.

Una antropología al margen de la fe

El cardenal, conocido en los últimos años por cuestionar la deriva de la Iglesia alemana, mencionaba en la entrevista la que considera su “gran preocupación”, y es que “se esté produciendo un intento creciente de implementar una nueva eclesiología y antropología” al margen de la fe y enseñanzas de la Iglesia.

En último término, preguntado por las competencias de obispos y laicos en el plano doctrinal, Woelki no dejó lugar a dudas. Respecto al obispo, remarcó que su deber es que las cuestiones a implementar estén “en armonía con la herencia apostólica y la fe de la Iglesia”. Sin embargo, limitó también los “derechos y deberes” de los fieles a la comunión con el Papa y el Colegio Episcopal.

Ante las pretendidas intenciones por parte del Camino sinodal de establecer un órgano conjunto a nivel federal, en el que obispos y laicos puedan tomar decisiones conjuntas, Woelki llamó a esperar a que se pronuncie Roma y a que la propia Conferencia Episcopal apruebe los estatutos de dicho organismo según están planteados. 

Extraemos algunos de los fragmentos más destacados de la entrevista:

Postulados al margen de la fe

Mi gran preocupación es que actualmente en Alemania se está produciendo un intento creciente de implementar una nueva eclesiología y una nueva antropología que ya no están en concordancia con la fe y las enseñanzas de la Iglesia universal.

Sinodalidad sin evangelización

Creo que existen interpretaciones fundamentalmente diferentes de lo que significa la sinodalidad. El papa Francisco, al igual que León, enfatiza que es un proceso espiritual, una herramienta para la evangelización. Sinodalidad sin evangelización es inconcebible.

Desvinculado de la Iglesia universal

No puede ser que en Alemania desarrollemos una comprensión propia de la sinodalidad que se desvincule de la comunión de la Iglesia universal.

Una agenda a implementar

Tengo la impresión de que, a partir de cierto momento, el Camino Sinodal en Alemania pasó a implementar ciertas posiciones político-eclesiásticas.

Nuevas estructuras

No creo que necesitemos constantemente nuevos organismos y estructuras, sino una auténtica renovación sinodal y misionera de nuestras numerosas estructuras existentes.

La sinodalidad, inexistente

La sinodalidad no se practicó en el sentido en que, desde mi perspectiva, el papa Francisco —y ahora también el papa León— la entienden, y como ambos la exigen y practican repetidamente para la Iglesia universal

El papel del obispo

Los laicos deben hablar, pero no todo es discutible. La tarea del obispo es garantizar que esto suceda en comunión con el Papa y el Colegio Episcopal. No podemos discutirlo todo [...]. Por poner un ejemplo deliberadamente improbable: no podemos votar sobre si Jesús resucitó de entre los muertos.

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