«Querer rezar ya es rezar»: consejos de Henri Caffarel, que enseñó a orar a miles de matrimonios
El sacerdote fundador de Equipos de Nuestra Señora fue un maestro de oración conyugal.
Unos novios rezan antes de la boda
El Papa León XIV ha firmado el decreto que reconoce que el sacerdote francés Henri Caffarel (1903-1996), fundador de los Equipos de Nuestra Señora vivió las virtudes cristianas de forma heroica y ostenta ya el título de Venerable. Ya solo se necesita un milagro atribuible a su intercesión para que sea beatificado. Equipos de Nuestra Señora sigue activo con miles de matrimonios en 90 países que se inspiran en sus consejos de oración y en sus intuiciones centrales.
Caffarel nació en una familia devota de Lyon y estudió con los maristas. Vivió una experiencia espiritual intensa y especial en 1923, que él llamaba "un descubrimiento personal de Cristo". Fue ordenado sacerdote en París en 1930. Empezó trabajando con la Juventud Obrera Católica y Acción Católica en los medios de comunicación. Entre 1936 y 1939, se centró en dirigir retiros espirituales para estudiantes.
Empezó a explorar un tema novedoso que no interesaba a los clérigos de esa época ni de las anteriores: la espiritualidad del matrimonio cristiano. En 1939, junto con cuatro matrimonios, fundó los Equipos de Nuestra Señora (Équipes de Notre Dame) para acompañar a los matrimonios cristianos. Aprendió la importancia de facilitar la oración a los matrimonios y a mucha gente más.
Henri Caffarel en 1939 con algunos matrimonios pioneros de Equipos de Nuestra Señora
Fue director espiritual, escritor de espiritualidad y director de retiros en una casa de encuentros de espiritualidad en Troussures, donde moriría con 93 años. "Querer rezar ya es rezar", explicaba.
12 intuiciones claves de Caffarel y la espiritualidad matrimonial
Caffarel escribió muchísimo (editoriales de L’Anneau d’Or, Cahiers sur l’Oraison, conferencias, cartas a los Equipos de Nuestra Señora, etc.). Podemos selecciones 12 breves ideas que enmarcan su propuesta espiritual.
- 1. Sobre la vocación matrimonial: “El matrimonio es una vocación, es decir, una llamada de Dios”. (“Aux Équipes Notre‑Dame”, Editorial de L’Anneau d’Or, 1947)
- 2. Sobre la presencia de Cristo en el amor de los esposos: “Cristo no es un espectador del amor de los esposos; Él es su fuente y su fuerza”. (Conferencia a los Equipos de Nuestra Señora, Roma, 1959).
- 3. Sobre el matrimonio: “El sacramento del matrimonio es la consagración de un amor humano para que se convierta en signo del amor de Dios.” (Aux Couples, 1963).
- 4. Sobre la santidad conyugal: “Los esposos están llamados juntos a la santidad; no cada uno por su lado, sino unidos por la gracia del sacramento” (Carta a los Equipos de Nuestra Señora, 1954).
- 5. Sobre la oración conyugal: “La oración en común es el acto más profundo de unión conyugal” (L’Anneau d’Or, nº 113, 1964).
- 6. Sobre la espiritualidad compartida: “La espiritualidad conyugal no es la suma de dos espiritualidades individuales, sino una obra común” (Conferencia en Chantilly, 1948).
- 7. Sobre el diálogo entre esposos: “Hablarse con verdad y escucharse con amor es dejar que Dios circule entre los dos” (Enseñanza a los Equipos, década de 1950).
- 8. Sobre la sexualidad: "La unión de los cuerpos es un lenguaje del amor; debe ser verdadero, fiel y generoso" (Aux Couples, 1963).
- 9. Sobre la fecundidad: “La fecundidad es la firma de Dios en el amor conyugal” (Editorial de L’Anneau d’Or, 1952).
- 10. Lo cotidiano: "La santidad de los esposos se construye en lo cotidiano: en la mesa, en el trabajo, en la ternura y en el perdón” (Conferencia a los Equipos, 1960).
- 11. La familia como iglesia: "El hogar cristiano es una pequeña Iglesia donde Dios es amado y dado a conocer" (Carta a los Equipos, 1951).
- 12. La gracia en los esposos: “La gracia del matrimonio no es un adorno; es una fuerza para amar más allá de las propias fuerzas” (Cahiers sur l’Oraison, 1965).
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Henri Caffarel, sacerdote fundador de los Equipos de Nuestra Señora
5 consejos para la oración
Geneviève Pasquier, en un artículo en 2018 en La Croix, señaló las líneas de oración que recomendaba Caffarel, especialmente a través de la revista bimensual que creó en 1957, los Cahiers sur l’Oraison o Cuadernos sobre la Oración. Propuso cinco consejos clave para vivir la oración, recogidos en el libro de Jacques Gauthier titulado Henri Caffarel, maître d'oraison.
- Consejo 1: ¡has de querer rezar!
Rezar es una decisión, un acto de la voluntad. "A veces, como todo el mundo, estoy estresado, preocupado. Rezar responde a una decisión, a un acto de la voluntad. ¡Yo quiero rezar! Entonces, pronuncio el nombre de Jesús. A veces rezo un "Dios te salve, María" o el "Magnificat". Dejo que las palabras afloren a mis labios, me tomo todo el tiempo necesario. Luego hago un momento de silencio. Y este silencio es un tesoro. Me gusta quedarme en la habitación, rodeado de silencio, porque sé que estoy delante de Jesús. Me gustaría amarlo cada día más. En el fondo, toda oración verdadera tiende al silencio. Y en ese silencio, yo intento dirigirme a Dios con confianza: "¿Qué quieres de mí?"»
- Consejo 2: Fija un tiempo de oración cada día
Cada uno, decía, puede elegir su lugar y momento, pero ha de respetar esa rutina. Caffarel sugiere dedicar al menos treinta minutos diarios. "Se necesita tiempo para liberarse de uno mismo y de las preocupaciones, para que el ser profundo, el "corazón", se libere y entre en juego". A menudo es más fácil por la mañana, porque todo es nuevo y recogerse parece menos arduo. La oración puede, así, impregnar nuestras acciones durante el resto del día que acaba de nacer. Para otros, la mejor hora es por la noche, cuando nos preparamos para dormir. Lo importante es elegir un momento del día y respetarlo".
- Consejo 3: Presta atención al inicio de la oración
"Os ruego encarecidamente, entonces, que prestéis mucha atención a los gestos y actitudes del inicio de la oración. Una genuflexión bien hecha, acción del alma como del cuerpo; una actitud física clara y fuerte de hombre despierto, presente en sí mismo y en Dios; una señal de la cruz lenta, llena de sentido. Lentitud y calma tienen una gran importancia para romper el ritmo precipitado y tenso de una vida tan ocupada como la vuestra. Hacer algunos instantes de silencio: como si de un frenazo se tratara, contribuirán a introduciros en el ritmo de la oración y a llevar a cabo la ruptura necesaria con las actividades precedentes. Puede ser también positivo recitar una oración a media voz, muy lentamente. A continuación hay que tomar conciencia, no de la presencia de Dios, sino de Dios presente: una persona viva, una Gran Persona viva, que está allí, os espera, os mira, os ama. Él tiene su idea sobre esta oración que empieza y os pide que adhiráis plenamente a lo que él quiere de ella".
- Consejo 4: Orar con el cuerpo
Las actitudes corporales son importantes en la oración; el cuerpo sostiene la oración. Hay distintas posturas que pueden ayudaros a rezar: estar de pie para alabar y acoger; arrodillarse y postrarse para adorar y pedir perdón; sentarse para escuchar y meditar. El cuerpo expresa la oración mediante gestos simples: manos elevadas para interceder y ofrecer; manos abiertas para pedir y recibir; manos juntas para suplicar y recogerse; manos cruzadas sobre el pecho para interiorizar y escuchar. El padre Caffarel avisa: "descuidar el cuerpo cuando se reza no es sólo un error teórico, sino también un error práctico. El cuerpo, olvidado, no tardará en llamar nuestra atención, tenso, nerviosa y físicamente e impaciente por actuar, no se quedará quieto. Y la agitación del cuerpo traerá agitación al espíritu".
- Consejo 5: Deja que rece Cristo en ti
"Cuando un cristiano reza, es Cristo quien reza", explica el padre Caffarel. Un cristiano debe dejarse invadir por la oración de Cristo para poder alabar al Padre. "La oración cristiana no es obra del hombre, es obra de Dios en el hombre. Desde el día de vuestro bautismo, y desde el momento en que estáis en estado de gracia, la oración está en vosotros. No a nivel de sensibilidad, ni de sentimientos o ideas, sino más profundamente, en esa parte íntima de vuestro ser, en esa cripta interior donde reside el Espíritu Santo".