«Recé durante 1.000 días seguidos con una App»: así cambió Hallow la vida de Jonás
El fundador de la aplicación, Alex Jones, menciona que solo 2.000 de los millones de usuarios han superado el reto.
Jonas McKeown, en el Vaticano.
Conforme comienza la Cuaresma, son muchos los que ultiman sus propósitos, horarios, agendas e incluso retos de oración y ascesis que vivirán durante los 40 días que culminan en la Pascual. Y las aplicaciones móviles de oración y espiritualidad son un recurso cada vez más usado. No son muchas, pero tienen un elevado potencial que se refleja en multitud de relatos por parte de los usuarios. Uno de ellos es Jonas McKeown, que publicó recientemente en National Catholic Register su experiencia tras usar la App Hallow durante más de mil días consecutivos.
Oraciones, retos, espacios dedicados exclusivamente a periodos litúrgicos como Cuaresma o Adviento o meditaciones de conocidos sacerdotes son solo algunas de los contenidos que disfrutan millones de personas en todo el mundo gracias a la conocida aplicación.
Promete ayudar a “encontrar la paz”, “transformar tu vida de oración” y a desarrollar un verdadero hábito espiritual, y el caso de Jonas parece ser la prueba del éxito: el joven ha pasado más de 1.000 mañanas consecutivas dedicando, al menos, media hora de oración al día. Una cifra que hasta los mismos administradores de Hallow consideran un éxito: según confirmó el mismo fundador de la aplicación, Alex Jones, solo 2.000 personas han alcanzado esa cifra.
De las rutinas de oración al factor recompensa
La esencia de la App es sencilla y, según McKeown, no es especialmente innovadora. Se trata de una plataforma con un amplio archivo de oraciones en audio o por escrito que imita el sistema de las agendas y planificadoras para agendar rutinas y propósitos.
Un elemento que sí parece destacar es el factor de recompensa: a través de el logro de “rachas”, se anima y reta a los usuarios a dedicar más tiempo a las rutinas de oración propuestas desde la aplicación. Una estrategia que emplean multitud de aplicaciones rutinarias, pero que Hallow hace trascender para que sirva a la oración puntual y perseverante, como el rosario diario a las 14:00 o la Coronilla de la Divina Misericordia a las 15:00.
Muchas de las que él ha hecho son cotidianas, como la ofrenda del día de la mañana o los rosarios por la tarde.
“También escucho con oración las lecturas diarias del Evangelio, lo cual es una bendición como padre de niños pequeños, ya que no suelo ir a misa. Hallow también produce muchas obras devocionales originales, a menudo basadas en libros espirituales o en la vida de los santos”, explica.
Un primer beneficio palpable es el de haber profundizado en las vidas de sus referentes de fe. “Siento que he crecido en aprecio y cercanía con santos como Ignacio de Loyola y Juan Pablo II gracias a la excelente serie de audio de Hallow sobre ellos”.
Crisis y superación: la importancia del hábito en la oración
Para él, 2023 fue el punto de inflexión, tras varios intentos de cinco o seis días seguidos usando la App.
“Tras un par de arranques de cinco o seis días en 2023, usando Hallow esporádicamente y sin ninguna intención real, adquirí un hábito y no he vuelto a mirar atrás”, asegura. Desde entonces, aunque ha tenido “altibajos”, nunca ha pasado un día sin darle al play.
Sin embargo, admite que tarde o temprano, las crisis y dificultades terminan llegando y confiesa que recuerda dos momentos en los que casi pierde “la racha”, como fue el día que nació su segundo hijo, hoy de dos años.
Si tuviera una lección principal de su experiencia con la app de oración, la describiría así: “Dios honra nuestro compromiso con la oración. Cristo no nos pide que oremos a la perfección, pero sí nos dice, inequívocamente, que recemos”.
El cambio es, según él, evidente en su día a día. “Sin duda, me ha ayudado a crecer en mi relación con Dios. No necesité que Hallow me enseñara a orar, pero ha sido imprescindible para desarrollar un buen hábito diario”.
Otro de los cambios más reseñables es el de ser más consciente de sus debilidades que de sus fortalezas. Admite que rezaba mucho antes de usar Hallow, especialmente con sus hijos, durante la misa y la adoración, pero no con tanta constancia a diario como ahora. He desarrollado una memoria muscular en los últimos mil días que creo que me beneficiará en los años venideros, agrega.
Usar la tecnología al servicio de Cristo
Del mismo modo, le ha hecho ver que, en su caso, la tecnología puede ser una ayuda -y no un obstáculo- en la vida espiritual, convenciéndose de que, usadas con prudencia, las aplicaciones de oración y espiritualidad son una “excelente manera de usar la tecnología al servicio de Cristo”.
Aunque es consciente de que las aplicaciones no son para todos, dirige a los interesados en dar sus primeros pasos en aplicaciones como Hallow algunos consejos, como el de sustituir las redes sociales por la oración esporádicamente o el de servirse de las opciones disponibles para elaborar una rutina de oración con objetivos concretos.
En su caso, la “racha” de más de 1.000 días de oración llegó a la cima cuando, el pasado 11 de febrero, recibió una felicitación personalizada el mismo día de la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes.
“¿Seguiré usando mi aplicación de oración para siempre? Sin duda, pero jamás podría subestimar a Dios. Es muy probable que me envíe una ayuda espiritual todavía mejor en el futuro. Justo cuando la necesite”, concluye.