Arguineguín, el muelle donde León XIV culminará el viaje inconcluso de Francisco
Cruz Roja explica cómo funciona la acogida de cayucos en Canarias mientras el obispo Mazuelos advierte del riesgo de instrumentalizar políticamente la visita del Papa.

León XIV visitará Arguineguín el próximo 11 de junio, uno de los principales puntos de llegada de cayucos a Europa.
El próximo 11 de junio, el muelle canario de Arguineguín se convertirá en epicentro de la agenda pontificia al recibir al Papa León XIV en su primer viaje a España. La visita, lejos de ser casual, no solo muestra una continuidad con la línea de su predecesor, sino que en cierta forma es la culminación de un viaje inconcluso del anterior pontífice.
En numerosas ocasiones, Francisco mostró su preocupación por la crisis migratoria en Canarias, hasta el punto de recibir a los obispos de las dos diócesis del archipiélago tras un 2024 histórico marcado por la llegada irregular de más de 40.000 migrantes. Desde entonces, su interés al respecto fue continuo.
Dos años después, León XIV responde a la invitación de los obispos José Mazuelos y Eloy Alberto Santiago, incorporando Arguineguín a una hoja de ruta simbólica iniciada por Francisco en Lampedusa y continuada ahora en uno de los grandes puntos de llegada de cayucos a Europa.
El muelle que cambió Canarias
La visita a Arguineguin adquiere una interpretación renovada tras la publicación de Magnifica humanitas, primera encíclica del pontífice que llama a incluir las propuestas migratorias entre “dos compromisos complementarios”, el de “proteger el derecho a la esperanza de quien está obligado a partir”, por una parte, y “el derecho a permanecer en la propia tierra en paz y seguridad”, por otra. El mismo pontífice lo sintetizó días antes al recordar que “un país puede decir que no puede acoger a más personas, pero cuando llegan, son seres humanos y merecen el respeto que corresponde”.
En este contexto, Arguineguin se puede considerar una encrucijada migratoria, con un incremento sostenido en las llegadas de inmigrantes. Según datos de Cruz Roja, las primeras embarcaciones comenzaron a llegar a Fuerteventura en torno a 1994, con una procedencia mayoritariamente magrebí.
Un fenómeno que pronto se extendió a Lanzarote y Gran Canaria, que alcanzaría un primer pico en la famosa oleada de cayucos de 2006, cuando Canarias registró por primera vez la llegada de más de 30.000 personas.
Tras el pico de 2018 y 2019, se registró un nuevo máximo en 2023, con las más de 45.000 nuevas llegadas que se concentraron especialmente en El Hierro y el muelle de La Restinga, que desde entonces ha sido uno de los grandes reclamos migratorios de los últimos tiempos.
“El perfil ha cambiado considerablemente”
José Antonio Rodríguez Verona, responsable provincial de primera respuesta de emergencia para población inmigrante en Cruz Roja española, detalla que, junto con las cifras, también el perfil del inmigrante ha cambiado “considerablemente”.
En un principio, llegaban mayoritariamente jóvenes de entre 18 y 24 años, mientras que actualmente atienden a personas y familias completas.
¿De dónde vienen? Verona explica que la procedencia varía en función de la coyuntura. “Un año llegan más de Mali, otro de Senegal, otro de Mauritania… Sobre todo, vienen de países que atraviesan guerras civiles o inestabilidad”, aunque matiza que “nunca hay un hecho o nacionalidad concreta que predomine sobre los demás”.
¿Qué pasa cuando llega un cayuco?
Nadie puede precisar qué verá exactamente el pontífice, aunque sí el estado físico y psicológico en el que muchas de estas personas llegan tras días de travesía y dependencia de redes mafiosas.
Los mecanismos de emergencia se activan con el primer aviso, que suele provenir de bañistas, Guardia Civil o unidades de Salvamento Marítimo.
Solo después del aviso y detección de una embarcación se pone en marcha un protocolo. Comienza contabilizando las personas que llegan y analizando su estado de salud, de cara a orquestar un equipo de atención que varía en función de la necesidad o no de asistencia sanitaria urgente.
Entonces llega el momento de dimensionar el equipo de efectivos que se trasladarán al punto de acogida. “Si nos dicen que llegan 20 personas, no puede acudir un equipo de 50 efectivos a atenderlas, porque tenemos que seguir respondiendo a otras llegadas”, asegura Rodríguez Verona. "Actualmente puede llegar una embarcación al día, pero hay jornadas en las que llegan ocho en un mismo día".

José Antonio Rodríguez Verona, responsable autonómico de Primera Respuesta de Emergencia para la Población Inmigrante de Cruz Roja en Canarias.
Con la llegada comienza el triaje y, si no es necesaria asistencia hospitalaria, comienza su recepción en la carpa de bienvenida. Allí se explica a los recién llegados lo que sucederá en los próximos días e, incluso, el lugar en el que se encuentran.
También tratan de anticiparse a la amenaza de la hipotermia siempre presente, siendo casi el 100% los que llegan húmedos o mojados.
Solo entonces son solicitados sus datos personales -especialmente el de si existe o no la unidad familiar, menores, patologías crónicas o situaciones de vulnerabilidad- que son posteriormente remitiros a la Secretaría de Estado de Migraciones para la coordinación de recursos.
En último lugar, se informa a los recién llegados de su inminente traslado a un centro de primera acogida, donde permanecerá durante las próximas 72 horas, antes de salir en régimen de libertad.
“Muchos querrán manipular al Papa”
Y esta será la realidad que presenciará el pontífice durante una visita que, según su anfitrión, el obispo Mazuelos, corre el riesgo de instrumentalizarse.
Aunque anticipa que “se querrá manipular políticamente al Papa”, el obispo observa que el actual pontífice “tiene las ideas muy claras, y hay principios que la Iglesia va a defender siempre”. Entre ellos, remarca los enunciados por León XIV en Magnifica humanitas, y que hacen referencia tanto a la dignidad de las personas migrantes como a su derecho a no migrar o verse obligados a abandonar su tierra por necesidad.
Al mismo tiempo, el obispo remarca que los actuales procesos migratorios no pueden entenderse al margen de la globalización, y que precisamente por ello “la Iglesia no defiende la inmigración irregular. Lo que le gustaría es que toda migración fuese regular”.
En último término, coincide con el pontífice a la hora de sostener que un país no puede abrir sus fronteras sin orden ni poner en riesgo el bien común.
Ante la llegada de personas que han sobrevivido, defiende que la respuesta no puede ser la indiferencia, siendo necesaria “una política común de toda Europa” que debe acoger, promover la integración y la cooperación con los países de origen.
Entre la sostenibilidad y el punto de inflexión
Cada vez resuenan mas voces que se interrogan por la sostenibilidad del actual modelo migratorio y de acogida en el archipiélago. Uno de los últimos en hacerlo era Alfonso Cabello, portavoz del Gobierno de Canarias, que alertaba por el “repunte” en la llegada de inmigrantes a lo largo del mes de mayo. Concretamente en los primeros diez días del mes, que llegaron 569 inmigrantes, un 90% más que en el mismo intervalo de 2025.
“En el mes de mayo ha habido un punto de inflexión bastante importante", reconoció Cabello al abordar las últimas llegadas y el sistema de derivación de niños y niñas migrantes no acompañados a otras comunidades autónomas, que “está funcionando” aunque con ciertas “dificultades”.
Por su parte, Rodríguez Verona repasa alguna situaciones “especialmente complicadas” como la de 2020 en el mismo Arguineguín, que si bien no fue “la situación ideal”, se solventó con éxito gracias a la coordinación con restaurantes, panaderías y hoteles que acogieron a los inmigrantes en plena pandemia.
Aborda también las llegadas a El Hierro en 2023, cuya población de 9.000 habitantes se vio claramente sobrepasada. “Hubo una coordinación muy buena y en menos de 24 o 48 horas todas las personas que llegaban a la isla tenían que salir”, explica.
Abordando la situación actual, celebra la dotación de instalaciones fijas a los muelles donde se encuentra Cruz Roja que permitirán acoger a los migrantes “de la forma más digna posible”, asegurando al mismo tiempo que los centros de acogida no suelen superar el 50 o 60% de su capacidad. Hoy por hoy, concluye el portavoz, Cruz Roja considera que puede seguir atendiendo a las personas que llegan en estos momentos.
Un difícil equilibrio
Que León XIV haya optado por visitar Arguineguín es, como otros puntos de su agenda de la visita pastoral a España, un claro riesgo o posible foco de fricción. Su presencia se incluirá previsiblemente en el marco doctrinal de su primera encíclica, que viene a ser una llamada de atención a todos los actores del proceso: ya sea el rechazo a las mafias, el llamado a los migrantes a defender su derecho a permanecer en sus hogares, el recordatorio al Estado de que la debe estar movida por la caridad y la dignidad siempre que no vaya en detrimento del bien común de la nación.