Bautizan 48 catecúmenos de 17 a 58 años en Getafe, un récord: Dios llamaba a su corazón
Españoles o extranjeros, sentían que Dios estaba ahí, llamando, y querían acercarse más; hablan de plenitud, perdón, felicidad...

El obispo Avendaño en el Cerro de los Ángeles con una catecúmena en la Vigilia Pascual de 2026
En todo el mundo, la Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua son una ocasión privilegiada y tradicional para el bautizo de adultos, y en la diócesis de Getafe han sido 48 los catecúmenos, con edades entre 17 y 58 años, los que han recibido los sacramentos de iniciación cristiana. La diócesis detalla que son un 40% más que en años anteriores.
Las ceremonias se celebraron en la Vigilia Pascual en la Catedral Santa María Magdalena y en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, en el Cerro de los Ángeles. La primera fue presidida por el obispo Ginés García Beltrán y la segunda por el obispo auxiliar, José María Avendaño Perea.
Muchos de los nuevos bautizados son españoles; otros, han llegado de países de culturas muy distintas, algunos hispanos (República Dominicana, Colombia, Honduras o Guatemala), otros asiáticos, de tradición musulmana (Irán, Indonesia, Marruecos) o comunista (como China).
María Barber, delegada de Catecumenado y Catequesis, cree que lo que atrae a muchos hacia la fe es algo que ha comentado el Papa León XIV en varias ocasiones: el bienestar material no trae felicidad plena, la libertad requiere crecer en la verdad y llenar el deseo profundo del corazón humano. "Cuando alguien que ha volcado su energía en otras promesas se encuentra con un testigo que vive el amor de Dios, algo cambia", explica María Barber.
Hondureña de 32 años, madre de dos: reto complejo
Mariela González, joven hondureña de 32 años, explica que su familia y entorno no eran católicos. Hubo debate entre sus parientes. "Mi madre no estaba de acuerdo", explica. Pero ella, "cuando escuchaba el Evangelio, sentía una paz muy profunda". En un retiro, explica, "empecé a llorar y sentí una llamada muy profunda". Tomó la decisión: "Quería hacer las cosas bien y bautizarme".
Empezó a ir a misa con constancia. "Tuve muchos contratiempos… llegué a plantearme parar todo", detalla. Una semana antes del bautismo pudo casarse, lo que le facilitó organizar los pasos que daba. "Mi vida ha dado un giro para bien, estoy más en paz". "Quiero seguir creciendo en la fe e involucrar más a mis dos hijos, llevarlos por el camino de Dios", explica.

Catecúmenos que se bautizan en Getafe, en la Vigilia Pascual de 2026
Un joven de Aranjuez, de 18 años: "Fui ateo y después agnóstico"
Manuel Hervás, de 18 años, de Aranjuez, inició su camino de fe en el verano de 2024. Se educó en una familia no creyente. «Fui ateo y después agnóstico, estaba muy alejado de Jesús», explica.
Vivió una crisis personal vinculada a una relación con una chica, con la que «tenía una sensación constante de que algo no andaba bien» y «presentimientos que me torturaban por dentro». Hizo algo inesperado: rezar «por primera vez sin saber muy bien qué decir». Con lágrimas, pidió a Dios que apartara de su vida «a quien no me convenía», en lo que describe como su «primer acto de fe». Pudo perdonar y mirar su historia como algo que Dios conducía y acompañaba.
"Tenía claro que Dios existía y que no era una energía rara. Que Dios era un ser personal que acababa de ayudarme y mostrarme su amor; que Dios me quería mucho", explica. "Mi visión del mundo cambió por completo". Decidió bautizarse "con la certeza de que era voluntad de Dios". Un primer fruto fuerte y evidente de su conversión es su fuerza para perdonar. "Pasé del rencor a desearle sinceramente lo mejor", explica.
La Vigilia Pascual, explica, fue "la mejor experiencia de mi vida". "He experimentado el amor de Dios de primera mano", "siento que Dios me ha aceptado en su familia", afirma.
Un camino paulatino con amigos: una joven de Móstoles de 24 años
Martha Castro, mostoleña de 24 años, perdió a su padre a los 16 años. "Eso me hizo acercarme un poco más a Dios". Siempre tuvo algo de fe, pero el deseo de bautizarse surgió gracias a un amigo "muy creyente" y a un sacerdote, y a amistades cristianas en la universidad que la animaban a ir a misa y bautizarse. "La catequesis me ha encantado, he aprendido muchísimo", explica. Ve el bautismo como un comienzo: "No es el final, es el principio de empezar a vivir como cristiana". "Estoy muy feliz y muy en paz", asegura.
España
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Religión en Libertad
Hortensia Góñez, que desde los 18 años es catequista, se emociona cuando acompaña a catecúmenos adultos. "Solo he sido un instrumento, testigo de tantas vidas tocadas con su amor», asegura. A lo largo de estos años, ha combinado su labor pastoral con su vida familiar: «no siempre ha sido fácil, pero cuando pones a Dios en el centro de todo, encuentras su paz». "Es imposible no emocionarme al ver a tantos hermanos recibir el bautismo, la confirmación y la eucaristía». No quiere cansarse de anunciar el Evangelio y acompañar a tantos en la fe desde su parroquia de Leganés.