Gaudí, el Dante de la arquitectura
Así lo llamó, tras visitar la Sagrada Familia, el Nuncio del Papa

Una de las pocas imágenes conocidas de Antoni Gaudí en la procesión de 1924 del Corpus Christi en Barcelona.
Monseñor Francesco Ragonesi (1850-1931) fue el nuncio del Papa en España desde 1913 a 1921. Durante el pontificado de san Pío X y, con ocasión de la consagración episcopal del obispo de Gerona, estuvo en Barcelona donde conoció a Gaudí y visitó las obras de la Sagrada Familia. Fue el 2 de junio de 1915. En El Universo de Madrid leemos en la crónica del 6 de julio de 1915.
«El señor Nuncio llegó a la Sagrada Familia a las cinco de la tarde del viernes, 2 de junio, con el señor obispo de Barcelona y el preconizado de Gerona. Todas las casas de las inmediaciones del templo, ostentaban colgaduras, y los niños de las escuelas de la Sagrada Familia recibieron al representante de Su Santidad en formación y con banderas. A monseñor Ragonesi, que es un verdadero artista, chocó desde luego la magnificencia y preciosidad de las obras. Delante del altar de la Purísima Concepción dijo a Gaudí:
- ¿Dónde se ha inspirado usted para esto?
- En el Mediterráneo, contestó el arquitecto, en ese mar que da luz de 45 grados, única para das obras de arte.

En los talleres, Gaudí en el centro de espaldas. Fotografía publicada por La Hormiga de Oro el 10 de julio de 1915.
Informado luego el señor Nuncio de que la primera piedra se puso en 1882, y que van gastados unos tres millones y medio, dijo:
- Hay que activar esto. Tiene que trabajar más gente. ¿Cuánto se necesita, señor Gaudí, para terminar la obra?
- Ah, monseñor, contestó Gaudí, es tan incalculable como el tiempo.
Al salir de la cripta, muy emocionado, prometió monseñor impetrar una bendición especial de Su Santidad para los niños que comulgan allí todos los jueves, rogando a Dios por la paz.
Por los jardines, donde fueron los prelados aclamadísimos, se encaminaron al portal del Nacimiento
- He aquí, dijo el señor obispo de Barcelona, el monumento de la paz.
- Que no puede ser ahora más oportuno, añadió el Nuncio; y se quedó largo rato admirando aquella maravilla del simbolismo cristiano.
Después exclamó:
- ¡Esto es un poema en piedra! Y usted, Sr. Gaudí, es un gran artista.
- ¿Quién no es poeta, replicó Gaudí, al lado de la Iglesia?
Al salir del claustro del Rosario dijo monseñor Ragonesi:
- Vale la pena venir a Barcelona sólo por ver este monumento.
Y cuando oyó la explicación de lo que va a construirse, añadió:
- No hay duda de que el Sr. Gaudí es el Dante de la arquitectura. Me complazco en reconocerlo.
Al salir de las obras, Gaudí le pidió su protección paternal. Y el señor Nuncio le contestó:
- La tiene usted, como cuanto quiera. Estoy encantado».

Contemplando el exterior y escuchando las explicaciones de Antonio Gaudí. Por las caras de sonrisas de la mayoría algo gracioso está explicando el arquitecto.

La revista "Mercurio" del 24 de junio de 1926 vemos como estaba la fachada, semanas después de su muerte.

Ya existía la foto aérea para ver estas tomas desde lo alto publicadas meses después de la muerte de Gaudí en "Ibérica".
Interesantísimas páginas de La Hormiga de Oro dedicadas en este número de 1923 para conocer la Sagrada Familia en vida del Venerable Antonio Gaudí.
Y este artículo muy completo de Javier Barraycoa y César Alcalá.