Religión en Libertad

El cura Valera y la persecución religiosa

por el sacerdote almeriense Don Antonio Jesús Saldaña Martínez

El beato Salvador Valera Parra, conocido popularmente como el cura Valera, fue beatificado este sábado pasado.

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El pasado sábado más de 5.000 personas se reunieron en Huércal-Overa (Almería) para vivir una jornada histórica para la Iglesia: la beatificación de Salvador Valera Parra. Nacido el 27 de febrero de 1816, fue ordenado sacerdote en 1840. Ejerció su ministerio en diversas localidades, destacando su labor en Alhama de Murcia y, especialmente, en Huércal-Overa, donde fue párroco durante casi 40 años. Su vida estuvo marcada por la dedicación pastoral, la austeridad y un profundo amor por su comunidad. El proceso de beatificación del Cura Valera comenzó en 1991 y culminó con el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. En 2007, en Providence, Estados Unidos, un recién nacido que había nacido sin signos vitales recuperó la vida tras una oración al Cura Valera por parte del médico que lo atendía. Tras una exhaustiva investigación médica y teológica, el Papa León XIV aprobó este milagro el 20 de junio de 2025.

Me parece sorprendente como se vale Dios de las personas. El Doctor Juan Sánchez-Esteban ante la desesperada situación, el doctor elevó una breve y sencilla oración: “Cura Valera, he hecho todo lo que ha sido posible; ahora te toca a ti”. Qué sencillez. Hace unos días daba testimonio sobre la fe sencilla que heredó de sus abuelos y de sus padres en el pueblo almeriense de Huércal-Overa. Visiblemente emocionado, confesó sentirse un instrumento pobre e indigno elegido para contar al mundo lo sucedido y para dar a conocer la fe de Huércal-Overa en el Cura Valera, una devoción que ha cruzado el océano y que ahora, reconocida por la Iglesia, adquiere una dimensión universal. 

D. Antonio Jesús Saldaña Martínez es rector del Santuario de Ntra. Sra. del Buen Retiro de los Desamparados (Virgen del Saliente) en Albox (Almería).

El sacerdote diocesano Antonio Jesús Saldaña Martínez que entre otros cargos es el rector del santuario de la Virgen del Saliente. El santuario de Nuestra Señora del Buen Retiro de los Desamparados del Saliente es uno de los más importantes centros de peregrinación del sureste español. Se halla en el término municipal de Albox (Almería) y en él se alberga la conocida como Virgen del Saliente, imagen dieciochesca que goza de gran devoción popular en las comarcas próximas tanto de la provincia de Almería como de las cercanas.

Don Antonio Jesús Saldaña es el encargado de escribir la biografía del cura Valera. Habiéndonos escrito hace años con ocasión de las beatificaciones de Almería el 25 de marzo de 2017 ha tenido a bien escribir este artículo sobre el cura Valera y la persecución religiosa.

El Cura Valera, nuevo Beato almeriense, y la Persecución Religiosa del siglo XX en España

El pasado sábado siete de febrero, en medio de una enorme expectación, la Iglesia de Almería gozó con la beatificación de Salvador Valera Parra. Más conocido como el “Santo Cura Valera”, este sacerdote vivió entre 1816 y 1889. Casi todo su ministerio pastoral lo entregó a su villa natal, Huércal – Overa, excepto breves períodos en Alhama de Murcia y Cartagena. Un párroco ejemplar, muy devoto de la Santísima Virgen, que destacó por su amor a los pobres y su bondad.

El mismo papa León XIV, el día posterior a la ceremonia y mientras se trasladaban sus reliquias hasta la Iglesia Parroquial de la Asunción, lo mencionó al concluir la oración del Ángelus en la plaza de san Pedro. Así dijo el Vicario de Cristo: «Fue un sacerdote completamente dedicado a su pueblo, humilde y atento en la caridad pastoral. Que su ejemplo de sacerdote centrado en lo esencial sea un estímulo para los sacerdotes de hoy a ser fieles en la cotidianeidad, vivida con sencillez y austeridad».

Aunque el beato Salvador marchó al Cielo casi medio siglo antes del estallido de la Persecución Religiosa del siglo XX en España, es imposible no trazar algunas ligazones. No obstante, el propio Cura Valera sufrió las convulsiones anticlericales del siglo XIX. De hecho, quedó tan impactado por la violencia que presenció en la ciudad de Murcia mientras cursaba sus estudios en el Seminario, que consideró la posibilidad de retirarse a la Abadía del Sacromonte de la ciudad de Granada.

Su vínculo más valioso, aconteció en las últimas décadas de su vida. Concretamente, por su entrañable amistad con don José Moreno, presbítero natural de Albox y gran devoto de Nuestra Señora de los Desamparados del Buen Retiro del Saliente Coronada. Éste, como párroco de la ciudad de Vera, disfrutaba de suficientes ingresos y costeaba los estudios sacerdotales de dos sobrinos suyos: Bienvenido Moreno Sánchez y Pedro Meca Moreno. Por esta razón, de índole económica, la familia de don José se opuso a sus deseos de enrolarse en la Compañía de Jesús. Llegó a tal nivel el enfrentamiento que su cuñado, don Pedro Meca Domech, recurrió al Cura Valera y pidió su mediación en el conflicto. El beato Salvador, célebre por su don profético, sentenció: «En la santificación de cada uno no se debe intervenir, salvo para alentar la decisión. Más, en el caso de mi querido amigo, el cura de Vera, no es necesario intervenir. Puede estar tranquila la familia, que no se irá a los jesuitas».

Dos hermanitas de los Ancianos Desamparados veneran los restos del cura Valera.

Tiempo después, cuando ambos sobrinos ejercieron dignamente el sacerdocio, muchos los asociaron con el preclaro ejemplo del Cura Valera. Máximo cuando, el uno de septiembre de 1936, recibió la palma del martirio en Tabernas. Antes había sido Pedro coadjutor de Zurgena y de Pulpí, así como Ecónomo de Zurgena. En 1921, al enfermar gravemente, abandonó las parroquias de Derde y de Sierro. Vivió en su pueblo natal, Zurgena, querido y respetado por sus paisanos. Un poco antes de ser martirizado, le escucharon decir: «Que dicha más grande ser mártires de Cristo; eso son cinco minutos, no más, y la Gloria para siempre». Pedro Meca fue beatificado por el papa Francisco el 25 de marzo de 2017.

LA TUMBA DEL BEATO SALVADOR VALERA

Y, además de esta vinculación tan directa, hay otro episodio igualmente llamativo. Durante la Persecución Religiosa, al estar sometida Huércal – Overa al terror revolucionario, rápidamente fue profanada el espléndido templo parroquial. Aunque se perdió un patrimonio considerable, se salvaron algunas joyas artísticas e, incluso, la magnífica talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Salzillo. Pero, el verdadero temor, era que se profanase el sepulcro del Cura Valera y que se encontraba en la misma Iglesia Parroquial.

Tras el fin de la Guerra Civil, en 1939, se puso por escrito el empeño de algunos milicianos en violar la sepultura y vejar aquellos restos benditos. Eran hombres acostumbrados a la sangre y a la violencia, pero no fueron capaces de enfrentarse a esa tumba amada. Una y otra vez, a pesar de sus bravuconadas, un misterioso respeto inmovilizó sus impulsos sacrílegos. Hasta, según se contó, no faltó algún que otro miliciano que afirmó haber contemplado al mismísimo beato Salvador en el presbiterio de su templo desvalijado.

Sea como fuere, y de manera insólita, nadie se atrevió a quebrantar la paz de su sepulcro. Y así permaneció, hasta que los ritos previos a su elevación a los altares forzaron el reconocimiento de sus reliquias.

La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Huércal-Overa se termino de construir en 1739. Dos siglos después mostraba este lamentable estado

Tras ser profana y destrozada sirvió de almacén hasta el final de la contienda.

Lapida del sepulcro del cura Valera.Archivo de la asociación pro-Canonización del sacerdote Don Salvador Valera Parra

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