Religión en Libertad

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Quiero hablar hoy de uno de esos santos vivos que no hacen ruido, pero que su presencia y su palabra te llevan a Dios. Para la inmensa mayoría puede ser desconocido. Para los que frecuentamos Medjugorje, y lo hemos tratado, es un alma de Dios, de gran altura intelectual y de una profundidad espiritual que habla por sí solo.

Pero, ¿quién es el Padre Jozo? A la edad de 39 años, 13 como ministro de Jesucristo, el Padre Jozo llegaba a Medjugorje un 11 de noviembre de 1980, proveniente de la parroquia de Posusje, al noreste de Herzegovina. Franciscano, de espiritualidad carismática y con la ilusión de llevar El Espíritu santo a aquellas gentes, se encontró con un pueblo de ferviente tradicionalismo que no veía la necesidad de introducir cambios.

Del 17 al 24 de junio de 1981 se encontraba dirigiendo un retiro para las religiosas de Klostar Ivanic, en el norte de Croacia. Después debía acudir a Zagreb, a un encuentro de la Renovación Carismática, para hacer posteriormente un alto en su antigua parroquia de Posusje, de la cual sentía profunda nostalgia.

Estando allí se enteró de que una tormenta eléctrica provocó un incendio que quemó las instalaciones del edificio de servicios públicos, por lo que sus intentos por comunicarse vía teléfono con la parroquia de Santiago Apóstol de Medjugorje resultaron inútiles. A su regreso a Medjugorje, pasado el 25 de junio se encontró con una aglomeración de personas y coches que invadían el pueblo y que le confirmaba lo que acababa de oír a su paso por Mostar (a unos 30km. de Medjugorje), en su viaje de regreso: Seis niños dicen que Nuestra Señora se le está apareciendo.

Debido al poco tiempo que llevaba como rector de la parroquia de Medjugorje, no llegaba a ocho meses, el Padre Jozo apenas conocía a unos pocos fieles, y no conocía, más que de vista, a los videntes.

Los que conocían al Padre Jozo sabían bien que se trataba de una persona analítica que desconfiaba de sucesos sobrenaturales irracionales y un sacerdote enraizado en lo esencial: La Santa Misa y Los Sacramentos. Fue así pues, que durante varios días, ayudado por su asistente, el Padre Zrinko, interrogó a los videntes, juntos y por separado, intentando encontrar una respuesta que demostrase que todo aquello pudiese ser, o bien una estrategia de las autoridades comunistas para desacreditar a la Iglesia Católica, o bien una manipulación del mismo Satanás.

Sin embargo los dos primeros días del mes de julio, dos experiencias consecutivas supondrían un giro espectacular a su posición inicial frente a los nuevos acontecimientos. El día 1 de julio, el Padre Jozo estaba orando solo en la parroquia, pues todo el pueblo se encontraba en el Podbrdo, monte de las apariciones, empujados por la curiosidad. Preocupado por la situación, pedía luz a Dios sobre lo que debía hacer. Fue en aquel momento que pudo oír claramente una voz interior que le dijo: -“Sal y protege a los niños!”

Inmediatamente, se incorporó y se dirigió a la puerta central de la iglesia. Apenas abría la puerta, entraron los seis videntes diciendo: “La policía nos persigue, escóndanos!”. Sin dudarlo, escondió a los niños en un cuarto en desuso dentro de la rectoría y el se sentó fuera de la iglesia, bajo un ciprés. Al poco llegaron tres hombres de la milicia que le preguntaron: -¿“Has visto a los niños?”; a lo que él contestó “Si los he visto”; los milicianos, entendiendo que los había visto pasar continuaron pues su carrera rumbo a Bijacovici, pueblo contiguo a Medjugorje.

El P. Jozo, buscando seguridad en lo que decían los niños, le pidió a la Virgen que le diera una muestra. Estando en la iglesia parroquial, y con feligreses que rezaban en ese momento, la Virgen se apareció en el presbiterio. Desde entonces el P. Jozo ya no tuvo ninguna duda y dedicó toda su vida a propagar el amor a María, el rezo del Santo Rosario, y a promover por la oración la paz en el mundo.

El P. Jozo y Juan Pablo II






- De una meditación del Padre Jozo sobre el mensaje del 25 de Abril de 2010




El P. Jozo encarna en toda su pureza el espíritu de Medjugorje. Su amor a la Virgen en total. Para que podamos calar con más profundidad lo que María, Reina de la Paz, nos quiere comunicar es importante que escuchemos directamente de los labios del P. Jozo el comentario que hace a uno de sus recientes Mensajes.

“¡Queridos hijos! En este tiempo, cuando de manera especial oran y buscan mi intercesión, los invito hijitos a orar para que a través de sus oraciones, yo pueda ayudarles a que muchos corazones más se abran a mis mensajes. Oren por mis intenciones. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Mi Hijo por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Queridos hijos de la Reina de la Paz, este es el tiempo en el cuál en nuestras oraciones deberíamos recordar de una manera especial a la nueva comisión que ha asumido la responsabilidad de Medjugorje. Esta tarea delicada y tan responsable requiere oración especial y guía del Espíritu Santo. Nuestra familia de oración ha crecido en la escuela de oración de Nuestra Señora. Por nuestra experiencia conocemos el poder y la fuerza que la oración posee. Constantemente vemos y encontramos sus frutos milagrosos. Medjugorje solamente ha confirmado las maravillas que la oración confiada y persistente puede hacer.

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- Mi encuentro con el P. Jozo


Ya hemos hablado de él, pero quiero ofrecer mi experiencia personal con este singular franciscano. He tenido la oportunidad de escucharle varias veces. Siempre habla con el rosario en una mano y el crucifijo en la otra. Los ojos entornados para estar más concentrado en Dios. Nos decía una vez levantando la mano de la que pendía un rosario: - ¡Esta es el arma que tenemos para vencer al enemigo de Dios!”.

En una de las ocasiones nos recibió en el convento donde residía, y oró por todos nosotros. A cada uno nos fue imponiendo con unción sus manos sobre la cabeza. Realmente se sentía la presencia del Espíritu Santo. El silencio profundo de aquella estancia nos permitía escuchar a Dios en nuestro corazón. Y pude contemplar muchos rostros regados por las lágrimas de la emoción y la alegría.

Salí de aquel encuentro con la sensación de haber estado muy cerca de un santo, que tuvo la oportunidad de ver a la Virgen y sufrir por Ella.

Hoy el P. Jozo, desde un convento lejano de Medjugorje, sigue rezando y predicando la llamada de la Virgen a orar por la paz interior y exterior.

No dejes de verlo:

www.youtube.com/watch


Juan García Inza

Juan.garciainza@gmail.com

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