#Espiritualidad Católica - Nueva Evangelización
Tolerancia no es indiferencia
San Agustín . Comentario al Salmo 31,2,5

Tolerar no es indiferencia
Nadie ama lo que tolera, aunque ame el tolerarlo. Porque, aunque goce en tolerarlo, más quisiera, sin embargo, que no hubiese qué tolerar (CS 31,2,5)
Esta cita nos ofrece una visión sutil y profunda sobre la naturaleza de la tolerancia y su relación con el amor. A primera vista, podría parecer contradictorio, pero San Agustín nos invita a profundizar en la complejidad de nuestros sentimientos y motivaciones. Hoy en día se habla mucho de tolerancia y cada cual le da un significado según lo que interesa. Tolerar es una actitud activa. Una actitud de respecto activo que no conlleva dejar de señalar el error. Si realmente tenemos amor-caridad por nuestro prójimo, no podemos tener una actitud de tolerancia pasiva. Sobre todo porque la tolerancia pasiva es indiferencia. Indiferencia que nos lleva al desprecio.
San Agustín nos dice que la tolerancia, por definición, implica soportar algo que no nos gusta o que consideramos negativo. Por lo tanto, no podemos amar aquello que toleramos. Sin embargo, podemos "amar el acto de tolerar". Es decir, podemos valorar la virtud de la paciencia, la fortaleza interior que nos permite convivir con aquello que resulta negativo. No tenemos que confundir paz y armonía. La paz del silencio nunca es armonía. Una orquesta que no toca música no desarrolla armonía alguna.
San Agustín resalta dos elementos: el objeto de nuestra tolerancia (lo que soportamos) y el acto de tolerar en sí mismo. No amamos la enfermedad, pero podemos amar el cuidado que le damos al enfermo. No amamos la injusticia, pero podemos amar actuar por la justicia. La tolerancia no es un ideal en sí mismo. Es una virtud necesaria en un mundo imperfecto, lleno de sufrimiento y de mal. Pero no es el estado ideal. El estado ideal sería un mundo donde no hubiera nada que tolerar, donde reinara la justicia, la paz y el amor-caridad. Podemos aceptar que existen el sufrimiento y la injusticia en el mundo, pero no debemos amarlos ni resignarnos a ellos. Debemos trabajar para transformarlos.
En el contexto de la evangelización digital esta frase nos invita a reflexionar sobre cómo hacer presente la tolerancia en las Redes Sociales. ¿Qué toleramos en las redes sociales? ¿El odio, la desinformación, el acoso, la polarización? ¿Amamos tolerar estas cosas, en el sentido de que valoramos la libertad de expresión o la búsqueda de la verdad a través del debate? ¿Qué limites de tolerancia utilizamos en nuestra presencia activa como evangelizadores en las redes?
No debemos conformarnos con tolerar el mal en las redes sociales. Debemos combatirlo activamente, promoviendo la Verdad (que es Cristo), la justicia, la compasión y el respeto. La evangelización digital debe ser una oportunidad para transformar la cultura digital, creando un espacio donde reine la Unidad en Verdad, Belleza y Bien. Pero, en el Camino hacia ello, la tolerancia debe hacer posible minimizar la violencia y los enfrentamientos entre nosotros. Como indicaba antes, la tolerancia pasiva no es tolerancia, es indiferencia y desprecio.