Giiovanni Battista Rossi
El gran arqueólogo italiano Giovanni Batista De Rossi (18221894), director del Museo cristiano vaticano y presidente de la Pontificia Academia romana de Arqueología, publica poco antes de morir su descubrimiento en Berna de un códice que contenía el llamado “Martirologium Hieronymianum”, en el cual aparecía una entrada plenamente coherente con la del “Cronógrafo de Filócalo”: “III. Kal. Iul. Romae natale apostolorum sanctorum Petri et Pauli -Petri in Vaticano via Aurelia Pauli vero in Via Ostensi, utrumque in Catacumbis, passi sub Nerone, Basso et Tusco consulibus.” En el que como vemos, vuelve a citarse la misma fecha (el 3 de julio convertido en 29 de junio), y el mismo año (el consulado de Tusco y Basso acontecido en 258). Aunque añadiendo un tercer dato de gran interés: “Petri in Vaticano via Aurelia Pauli vero in Via Ostensi, utrumque in Catacumbis”, es decir, “Pedro en el Vaticano Vía Aurelia, Pablo en Via Ostense, y ambos en las catacumbas”. Lo que implicaría que mientras el culto de Pedro tenía lugar en Vaticano y el de Pablo en Via Ostense, el de ambos se producía en las catacumbas, es decir a un tercer lugar en el que habrían estado juntos, como es congruente pensar, por haber sido trasladados a él. La coherencia histórica del dato, es decir, que los restos (o los que se veneraban como tales) de los dos grandes próceres, Pedro y Pablo, fueran trasladados en circunstancia tal, es remarcable. Y es que el año 258 no es una fecha cualquiera, sino aquélla en la que se desata la gran persecución del Emperador Valeriano que, entre otras cosas, prohibe a los cristianos reunirse en los cementerios en los que rendían culto a sus más veneradas reliquias, por lo que bien pudo ocurrir que ante tesitura tal, los perseguidos decidieran remover los restos más importantes, en este caso los de Pedro y Pablo, para trasladarlos a lugar más seguro y desconocido, como fue considerado entonces el cementerio de las Catacumbas. Es más, estudios arqueológicos realizados en el cementerio han servido para encontrar una cámara doble llamada Platonia or Platoma, sobre la que el gran Papa español Dámaso (pinche aquí se desea conocer más sobre su vida) construyera la Iglesia de los apóstoles. Cámara en la que ambos cuerpos bien podrían haber reposado unidos, aunque eso sí, no para siempre, pues reza la tradición que en un determinado momento, cada uno habría vuelto a su lugar de origen, Pedro al Vaticano, Pablo a la Vía Ostense. Todo, como se ve, bastante especulativo, pero en cualquier caso, la mejor explicación hasta ahora del porqué de que los cristianos hayan terminado consagrando la fecha del 29 de junio como aquélla en la que rendir culto a las dos grandes figuras del santoral cristiano, San Pedro, el príncipe de los apóstoles, y San Pablo, el apóstol de los gentiles. ©L.A. encuerpoyalma@movistar.es Otros artículos del autor relacionados con el tema De la fiesta de San Juan que hemos celebrado ayer: una breve reseñitaDe San Matías, el apóstol suplente, cuya festividad celebramos ayer¿Por qué fueron doce los apóstoles?¿Quién fue Judas Iscariote?