Religión en Libertad

En la vigilia del Papa con los jóvenes: «No tengáis miedo a ninguna vocación»

León XIV celebró su primer acto multitudinario en España en la Plaza de Lima, algunos medios lo cifraron en medio millón de asistentes. 

El Papa advirtió a los jóvenes:

El Papa advirtió a los jóvenes: "Si algo te lleva lejos de Dios, no es de Dios".Vatican mEDIA

Juan Cadarso
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"¡No tengáis miedo jamás a pensar en una vocación a la vida sacerdotal, a la vida religiosa, o a otros servicios en la Iglesia", dijo el Papa en la vigilia con los jóvenes, antes de felicitar a Fernando, que se acababa de casar: "Bueno, ¡felicidades por tu matrimonio, Fernando! Aquí también he visto a otras parejas que se van a casar: ¡Felicidades y bendiciones! Porque, si antes dije 'no tengáis miedo de pensar en una vocación', el matrimonio también es una vocación ¡No tengáis miedo del matrimonio y de formar una familia!".

"La capital de los católicos"

Madrid volvió a vibrar con la visita de un Papa, quince años después de la última cita. El gozo era tal... que hasta los balcones del Bernabéu –tan combativos contra los ruidos últimamente– se rindieron al gran acontecimiento, incluso después de que León XIV hubiera confesado sin rodeos que era "madridista". 

"¡No tengáis miedo del matrimonio y de formar una familia!", dijo el Papa.Vatican mEDIA

La Castellana fue una marea de gente, latió al ritmo de miles de jóvenes que convirtieron la Plaza de Lima en un santuario improvisado. "Madrid es la capital de los católicos en el mundo", dijo uno de los animadores. Hasta medio millón de personas se estimó que había, según algunos medios. 

De fondo, cada cierto tiempo, y antes de que comenzara todo, retumbaba en las pantallas la voz de San Juan Pablo II en su último viaje a España. Una voz de un esfuerzo extremo, por llevar a Dios hasta el último límite de sus fuerzas, que sobrecogía a cualquiera de los presentes. 

En la zona reservada para los periodistas, una joven del Washington Post, puertorriqueña, había venido a hacer un reportaje de investigación. Necesitaba saber si su compatriota Bad Bunny lograría encontrarse con el Papa. El caso es que no daba con ello, y acabó atrapada en un fenómeno que no entendía del todo. 

El Papa firmó la cruz de madera que presidía la vigilia de jóvenes.

El Papa firmó la cruz de madera que presidía la vigilia de jóvenes.Vatican mEDIA

Otra reportera, portuguesa, de una de las grandes agencias de noticias estadounidenses, se puso a hablar con una voluntaria. "Esto es historia", decía mientras apuntaba en su libreta.

"Yo soy católica 'no practicante', me dio mucha pena que ya no esté Francisco, era muy cercano, tenía algo... Mi abuela era muy católica, pero ahora no es fácil ser creyente, el mundo está muy mal, tenemos justo por aquí a un compañero palestino", comentó.

La conversación discurría amena, entre una muy católica y la otra, bastante escéptica. "Su mujer está intentado convertirme", dijo entre risas, cuando apareció por ahí el marido de la voluntaria. "¿Conocen Fátima?, hay una mística en ese lugar...", añadió la portuguesa, antes de dar por terminada la cháchara.

La cruz gobernaba todo el escenario. Era gigantesca, y, cuando se echó la noche, lucía iluminada, presidiendo la plaza como un faro. Uno de los conductores pidió, literalmente: "Abrazad a quien tengáis al lado", y, los presentadores, un catalán y un madrileño, se fundieron en uno sin rechistar. 

Los periodistas internacionales observaban la escena con intriga: algunos tomaban notas, otros se reían, otros no sabían si debían grabar o simplemente mirar. Pero, aunque no lo entendían, a todos les parecía diferente lo que suele despertar un encuentro con el Papa. El de AFP se hacía selfies para mandar a su familia.

El Papa junto a los actores de Godspell, de Antonio Banderas.

El Papa junto a los actores de Godspell, de Antonio Banderas.Vatican mEDIA

La vigilia comenzó y cantó Lola Tuduri. Aisha Ruah, que tomó el relevo de conducir el evento, aseguró que ser creyente "no es una moda ni una estética vacía", antes de recordar, especialmente, a todos los que estaban viendo por la tele este acontecimiento y se sentían solos: "Dios está contigo".

Un sacerdote que "dejó su trabajo en Nueva York para venir a España" comenzó a cantar. Mientras, una bandera gigante ondeaba en el edificio que ponía Merlin, como si la presencia del Papa fuera pura magia, pero era real. Una chica subió al escenario, está vez, con la bandera de Valladolid, para que cantara Siloé, y un cura de 34 años confesó: "Soy sacerdote por pura misericordia de Dios", y la plaza estalló en aplausos.

En el escenario se rezó el rosario y una mujer contó, junto a su marido, su impresionante testimonio de conversión. Los obispos iban llegando, mientras la gente cantaba y algunos periodistas, sin darse mucha cuenta, tarareaban el estribillo de la canción oficial de la visita del Papa a España.

Y, entonces, subido en el papamóvil, por el carril central de la Castellana, apareció León XIV ante el estallido de los fieles que habían venido a ver al sucesor de Pedro. Se instaló en su sillón, decorado como si estuviera en una especie de salón. Y, en una de las primeras actuaciones de la noche aparecieron los actores de Godspell, de Antonio Banderas. Uno de ellos tenía la camiseta de Supermán... que, ante un Papa americano, tenía su gracia. 

Un gran silencio protagonizó la adoración al Santísimo.

Un gran silencio protagonizó la adoración al Santísimo.Vatican mEDIA

Unos jóvenes le hicieron preguntas sobre su vocación, y sobre las inquietudes que podía tener un creyente en el mundo de hoy. Incluso una joven inmigrante peruana, en la misma Plaza de Lima, lo interpeló. El Papa habló con serenidad y firmeza, a pesar de ser su primer baño de masas fuera de Roma, se le notaba a gusto, que estaba contento

"No tengáis miedo jamás", de buscar la vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, comentó. Y, cuando le preguntaron sobre sus santos favoritos, recordó a San Juan Crisóstomo, que "no tenía miedo de hablar ante el emperador". Muchos pensaron en alguno de los grandes poderosos de la tierra de hoy. 

El Papa advirtió a los jóvenes de buscar siempre lo verdadero, porque "muchas redes nos engañan" y, apuntó, "si algo te lleva lejos de Dios, no es de Dios". Y, señaló a la multitud: "Mirad, cuántos estáis aquí: nadie está solo si está creyendo en Jesús". La plaza respondió con gritos, y él añadió: "Somos libres en Cristo y Cristo nos ha liberado en su amor". Y remató: "Vosotros podéis cambiar la historia: hacedlo con amor".

Y llegó el momento de la adoración al Santísimo y ocurrió algo que ningún periodista esperaba: algunos de ellos, creyentes, se arrodillaron. Otros, los que no lo eran, el silencio los puso nerviosos, porque no sabían lo que estaba pasando, a dónde tenían que enfocar. La adoración convirtió la plaza en un cuadro viviente, como "La Adoración del Cordero Místico", de los hermanos Van Eyck. Solo el ruido de los helicópteros, y un impresionante Tú, el único Rey, rompió el silencio. En los balcones, incluso, la gente permanecía arrodillada. Solo bastaba con... "alzad la mirada", para comprobarlo.

La noche iba terminando con la gran cruz brillando sobre la Castellana. 

Los jóvenes, llegados de media España, se abrazaban unos a otros. 

Y los fuegos artificiales explotaron en el cielo y se dividieron en millones de lucecitas, una bella metáfora de lo que las palabras de esperanza del Papa debían ser ahora para los católicos y para toda la sociedad

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