Los obispos viven la visita de León XIV como un “Adviento” para España
El viaje apostólico del Papa quiere reavivar la fe, sanar heridas y llamar a una regeneración moral y democrática, con paradas clave en Madrid, Barcelona y Canarias.

León XIV en uno de sus viajes apostólicos.
Un viaje apostólico que España esperaba
La presentación de la agenda de la visita de León XIV el pasado miércoles 6 de mayo dejó claro que la Iglesia en España vive este viaje como un auténtico tiempo de gracia. El presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, habló sin rodeos de un “Adviento” de cuatro semanas para preparar el corazón a quien viene “en el nombre del Señor” y confirmar en la fe al pueblo de Dios. El viaje tiene un carácter marcadamente apostólico: el Papa proclamará la Palabra en homilías y discursos, celebrará la fe en grandes liturgias y se acercará a las periferias del sufrimiento, la cárcel, la pobreza y la migración.
“No se trata sólo de una visita institucional, sino de un verdadero tiempo de gracia para la Iglesia en España.”
Los obispos subrayaron que León XIV es hoy una referencia moral y espiritual en un mundo herido y fragmentado. Sus palabras de diálogo, encuentro, comunión y paz se esperan como una luz para el momento que atraviesan tanto la Iglesia como la sociedad española. En este contexto se sitúa el gesto inédito de su intervención en las Cortes Generales, que Argüello presentó como una oportunidad para reflexionar sobre los fundamentos éticos y espirituales de la vida democrática y avanzar hacia una verdadera regeneración de la vida pública.
“España recibe al Papa en una encrucijada histórica, y la Iglesia quiere estar a la altura ofreciendo esperanza y claridad.”
Madrid se prepara para un Corpus multitudinario
El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, describió un clima de “gran alegría” y “sed” de una visita papal en la diócesis y más allá. Reconoció que, en un momento delicado política, social y económicamente, muchos miran al Papa como referente capaz de ofrecer luz y norte a quienes buscan, dentro y fuera de la Iglesia. Madrid será uno de los grandes escenarios del viaje, con tres focos principales: una gran misa de Corpus Christi, una vigilia con jóvenes y un encuentro con el mundo de la cultura, la educación, el deporte y la economía.
“Madrid quiere que el Papa encuentre una Iglesia viva, capaz de llenar plazas, pero sobre todo de llenar de Evangelio la vida ordinaria.”
La misa de Corpus, “al estilo de Madrid”, quiere ser una celebración profundamente popular, con procesión cuidada, tapices de flores y una participación que se prevé multitudinaria. Cobo insistió en que el objetivo no es sólo organizar un gran evento, sino preparar la ciudad para la escucha de los discursos del Papa, que se dirigirán tanto a la vida interna de la Iglesia como a la sociedad y a la clase política y cultural.
“El Corpus en Madrid será mucho más que una estampa bonita: pretende ser un acto de fe pública en la presencia real de Cristo.”
Otro punto clave será el acto en el estadio Santiago Bernabéu, concebido como una gran “foto” de una Iglesia diocesana viva, plural y en salida. Según reconoció el arzobispo, el estadio “se ha quedado pequeño” sólo con la demanda procedente de parroquias, movimientos, colegios y comunidades religiosas, una señal de que la vida de la Iglesia es más grande y más dinámica de lo que a menudo reflejan los titulares. La organización se está haciendo “en tiempo récord”, pero con una respuesta muy generosa de voluntarios y una colaboración fluida con las administraciones.
“La gran ‘foto’ del Bernabéu quiere decir al mundo que la Iglesia sigue siendo hogar para muchos y no una reliquia del pasado.”
Barcelona y Montserrat: fe, belleza y misión
Desde Barcelona, el cardenal Juan José Omella habló de una “gran expectativa” en la ciudad y en toda Cataluña ante la llegada de León XIV. El lema de esta etapa, “Alzar la mirada”, remite a la cruz que el Papa bendecirá y a la Sagrada Familia, obra de Antoni Gaudí, que durante años ha atraído a millones de personas a través de la belleza y la simbología cristiana de su arquitectura. Omella recordó los tres atributos clásicos de Dios —bien, verdad y belleza— y explicó que la visita quiere mostrar precisamente esa comunión de una Iglesia diversa pero unida en torno a Jesucristo y a su Vicario.
“En Barcelona, la belleza arquitectónica quiere convertirse de nuevo en puerta de entrada a la belleza de la fe.”
El programa catalán no se limitará a las grandes celebraciones. Habrá también gestos muy concretos de caridad y cercanía a los más pobres: el encuentro con voluntarios y Cáritas en la parroquia de San Agustín, la visita a la cárcel de Brians I —símbolo del mundo del dolor, la privación de libertad y la pastoral penitenciaria— y la parada en Montserrat, como representación de la vida contemplativa que sostiene en la oración a toda la Iglesia y al mundo. Omella describió al Papa como alguien que “habla poco, pero lanza dardos que tocan el corazón”, evocando la sabiduría de san Agustín, y pidió a los medios que sepan “mirar con buen ojo” lo que sucederá en esos días.
“La visita al mundo del dolor y al mundo de la contemplación, en Brians y Montserrat, resume bien la amplitud del corazón de la Iglesia.”
Canarias, la herida migratoria en el corazón del Papa
Si en la península la visita se vive como un gran acontecimiento eclesial y social, en Canarias tiene un tono añadido de consuelo y reconocimiento. Los obispos de las islas hablaron de la presencia del Papa como una “bendición de Dios” para una tierra geográficamente alejada, que soporta desde hace años una fuerte presión migratoria muchas veces no entendida en la península. Hay una “gran alegría” y expectación, hasta el punto de que la gente pregunta en el mercado o en la calle “¿de verdad viene el Papa?”, y las personas mayores se empeñan en participar aunque les cueste físicamente.
“Que el Papa ponga pie en Canarias es, para muchos, el signo de que la periferia ha pasado al centro de la mirada de la Iglesia.”
En Gran Canaria, León XIV rezará en el puerto de Arguineguín, con una ofrenda floral por tantos que han perdido la vida en la ruta atlántica, un gesto que quiere poner rostro al drama silencioso de miles de migrantes. También se celebrará una gran Eucaristía en el estadio de la UD Las Palmas, donde se hará visible una Iglesia marcada por la secularización, pero al mismo tiempo con una profunda sed de Evangelio y de nueva evangelización.
“La ruta atlántica, tantas veces reducida a cifras, tendrá por fin nombres, rostros y oración ante la presencia del Papa.”
El viaje concluirá en Tenerife con una mañana intensa: visita a un dispositivo de acogida en Las Raíces, encuentro en la plaza del Cristo de La Laguna para escuchar testimonios de integración y misa final de acción de gracias en el puerto de Santa Cruz, de nuevo junto al mar que tantos se han visto obligados a cruzar. Para los obispos canarios, la presencia del Papa puede convertirse en una llamada no solo para España, sino también para Europa y la comunidad internacional, invitando a afrontar la migración no como un “problema”, sino como una realidad estructural de la globalización que exige respuestas justas, humanas y solidarias.
“En las islas, la herida migratoria se vive a diario; ahora esa herida se presentará ante el Sucesor de Pedro para que la lleve en su oración.”
Política, víctimas y una Iglesia que quiere sanar
En el plano institucional, se confirmó que el Papa visitará a los Reyes en el Palacio Real tras su llegada y que posteriormente mantendrá un encuentro con diversas representaciones en esa misma sede. El presidente del Gobierno será recibido en la Nunciatura, siguiendo el protocolo habitual. Sobre su discurso en las Cortes, los obispos insistieron en que no les preocupa tanto la posible manipulación política como el valor de que, en el corazón de la soberanía nacional, se escuche una palabra que apela a la dignidad de la persona, al bien común y a la necesidad de un fundamento antropológico y espiritual para la vida democrática.
“Que el Papa hable en las Cortes no resta laicidad al Estado; recuerda, más bien, que la política necesita alma y horizonte.”
En cuanto a un posible encuentro con víctimas de abusos, recordaron que, de hacerse, se trataría en el ámbito de los encuentros privados, que Roma suele comunicar después y no antes. En todo caso, el esquema del viaje muestra que el Papa entrará en España “por la puerta de la fragilidad”, poniendo en el centro a los más pequeños, a los pobres, a los migrantes, a los encarcelados y a quienes han sufrido en la Iglesia. El deseo expresado por la Conferencia Episcopal es que este mes de preparación sea realmente un “Adviento” que abra los corazones para acoger la presencia del Papa como una ocasión de conversión, comunión y nueva misión en España.
“La Iglesia sabe que sólo sanará sus heridas si se deja mirar y purificar por la verdad y la misericordia.”
Nota