Religión en Libertad

Desaparecer para encontrar

El fundador de la Fundación Kolbe se retira para seguir a Cristo

"En la sociedad expuesta, cada sujeto es su propio objeto de publicidad. Todo se mide en su valor de exposición." (Byung-Chul Han)Getty Images/iStockphoto

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Paco Segarra, conocido publicista y fundador de la Fundación Kolbecolumnista de ReL, sorprende con su decisión de retirarse de la escena publicitaria para enfocarse en una vida de espiritualidad y contemplación. 

En esta entrevista, habla sobre sus razones para dejar la publicidad, su enfoque en la fe y su deseo de imitar a san Maximiliano Kolbe en el abandono total a Dios.

-En tus libros como "La columna del Coronel Pakez" o "Había una vez un monje", reflexionas sobre la fe y la comunicación. ¿Cómo crees que tus experiencias como escritor han influido en tu enfoque de la publicidad católica?

-Ante todo, muchas gracias por esta entrevista. Es providencial: llevo tiempo pensando en desaparecer y esta oportunidad que Dios me regala a través de tu interés no puedo desaprovecharla. Quiero decir que es cierto lo que afirma el filósofo católico coreano Byung Chul Han: hemos pasado del 'tener para ser', al 'hacer para ser'.

»Hoy todos somos Marta y nadie, o casi nadie, quiere ser María. Cristo dijo que la mejor parte era la de María, y me gusta pensar que se refiere tanto a María de Lázaro como a Su santísima Madre, la Virgen María.

»Así que mis planes son exactamente no tenerlos ni pensarlos. Este acto de rebeldía —sigo con Byung— trae problemas: nadie en mi entorno lo entiende. Me alegro: en "ÉL Y YO", Jesús le dice a Gabriela que se alegre cuando sea incomprendida, despreciada y olvidada; que busque todo eso para imitarle.

»Por otra parte, cerca de los 70 años uno puede ser entrenador, pero no defensa central; puede ser director de orquesta, pero no violinista. Hemos hecho, como siempre hace el hombre, de la excepción la regla: Tiziano pintó muy bien hasta los 90 años; Pau Casals fue un virtuoso del violonchelo hasta el final de su larga vida. Excepciones geniales. Tolstoi escribió enormes mediocridades pasados los 60 años. Goya enloqueció. Que se confunda la locura con el Arte es una perversión de la especulación comercial sobre el llamado "arte moderno".

-¿Cuáles han sido algunas de las campañas de publicidad de la Fundación Kolbe que te han resultado más satisfactorias y por qué? ¿Qué las hizo destacar?

-Uno debe ser humilde y retirarse a tiempo. Más aún cuando otros han continuado con el espíritu de la Fundación Kolbe de manera brillante: me refiero a Jaume Vives, Juan Della Torre o el sacerdote catalán Bruno Berchez.

»Incluso diría que el padre Manglano se inspiró en el lenguaje desenfadado y joven de Kolbe para Hakuna.

»La Fundación Kolbe fue en su momento un fracaso humano muy considerable: estoy hablando de 1990 y, si no hubiera sido por la visión y la ayuda de Álex Rosal, Kolbe no sería hoy ni un recuerdo. Fue, quiero creer, una semilla. Como dijo San Juan XXIII, "Nuestra tarea como cristianos es la siembra, no la cosecha".

»Hoy existe un esplendoroso florecer de nuevas formas de comunicación publicitaria en la Iglesia, son innumerables las iniciativas y la excelencia creativa que muestran. Por no hablar de Cotelo, Zavala, Josep María Anglès, las series como "Chosen", los retiros modernos, etc.

»La Fundación Kolbe ¿pudo ser un despertador? Tal vez. Pero su tiempo ya pasó y el mío, con esa concreta forma de anuncio del Evangelio, también.

»Ahora, me toca completar la imitación del padre Kolbe. No sería coherente ni honesto estar a las maduras y no a las verdes. San Maximiliano es santo por un acto sublime de Amor, porque nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos. Espero que el buen Dios me lo conceda, bueno, estoy seguro de que lo hará.

»Esta es otra razón, más profunda si quieres, para desaparecer.

-En tu blog en "Religion en Libertad", escribes sobre temas de fe, política y sociedad con un estilo directo y crítico. ¿Qué te motivó a crear este espacio y qué buscas transmitir a tus lectores?

-Como escritor soy impulsivo. No escribo, grito. O me enfado. Como buen cobarde, he salido voluntario en 'la mili' para cosas que no me tocaban y me he metido en alguna pelea imposible en tugurios de muy mala nota. También he regalado un Detente a una señora prostituta en un bar de alternativas (cuando la volví a ver, tiempo después, en un lugar decente, me lo enseñó: lo conservaba). Del mismo modo, he denunciado, luchado y puesto en juego mi sueldo por negarme a trabajar para según qué clientes y según qué servicios.

»Así que escribo sobre lo contrario: la calma, la paz, el perdón, la contemplación y el agradecimiento. Y el abandono. Mi maestro espiritual fue el padre Altisent, monje de Poblet. Entonces, si debo definirla, mi espiritualidad es monástica o eremítica. Tiendo a San Bernardo y a los Padres del Desierto. A San Carlos de Foucauld y al padre Kolbe, franciscano conventual al fin y al cabo.

-¿Qué consejo le darías a los jóvenes publicistas católicos que quieren utilizar su talento para servir a la Iglesia y transmitir el mensaje del Evangelio de manera efectiva?

-A los jóvenes les recomiendo que olviden su ego, su yo, que no es importante. El único importante es Cristo. Y El debe vivir en ellos. Deben morir a sí mismos en todo. "He venido aquí a morir", dijo el santo laico Robert Walser cuando su hermana lo aparcó en un manicomio. Eso deben decir los que sientan, clara o difusa, la llamada del buen Jesús al sacerdocio, al monasterio, al matrimonio. Morir para vivir de verdad. Lo demás son excusas, vanidades, sucedáneos. Y no es solo un ídolo el poder o el sexo o el dinero. La soberbia intelectual y espiritual es con mucho todavía más sutil y satánica.

»Jóvenes, id al combate en primera línea, recibid todas las heridas, evitadselas a vuestras familias y amigos, luchad sin fuerzas, caed y reconoced vuestra miseria, en pie, pues, siempre de nuevo.

»Eso es. Y no os preocupéis por los templos profanados, porque tantas veces hemos profanado nuestros cuerpos -templos del Espíritu Santo. Defended las piedras, sí, para no escandalizar a los pusilánimes, pero hacedlo con las armas de la paz: oración, penitencia, entrega a los demás.

»¡No dejemos solo a Cristo! No nos bajemos de nuestra cruz, hecha tiernamente por Dios a nuestra débil medida. 

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