La fe como transformación personal
José Miguel García, sacerdote amigo de Marcos Pou, reflexiona sobre la vida y legado de este joven
Marcos Pou con su amigo sacerdote José Miguel García. (Foto cedida por la Asociación Amigos de Marcos Pou)
La publicación póstuma del libro "Mi historia" de Marcos Pou ha generado un gran interés en la comunidad cristiana y más allá. Marcos Pou, quien falleció en 2015, dejó un legado de fe y espiritualidad que sigue inspirando a muchos, como a la "Asociación amigos de Marcos Pou".
Recientemente, el sacerdote José Miguel García Pérez dio testimonio del joven Marcos Pou durante la presentación del texto de la Escuela de Comunidad de la Fraternidad de Comunión y Liberación, lo que nos motivó a profundizar en su historia y legado.
Para entender mejor el contexto y el significado de este libro, hemos tenido la oportunidad de conversar con José Miguel, amigo de Marcos Pou, quien puede compartir su perspectiva sobre su vida y legado.
"Mi historia", de Marcos Pou (ENCUENTRO)
-¿Qué te llamó la atención de la historia de Marcos Pou y cómo crees que su testimonio puede inspirar a otros jóvenes a buscar una relación más profunda con Cristo?
-Lo que más me llamó de la historia de Marcos fue su corazón sencillo y a la vez su apertura atenta a la realidad, a la necesidad de los demás.
»Él tuvo una clara decisión en tomar en serio la propuesta que se le hacía en el colegio, porque fue allí donde percibió con claridad que la fe es algo real, que incide de forma concreta en la persona y que no es una moral o unas normas.
»Encontrando algunos profesores en el cole percibió justamente este atractivo y este ver que Cristo, la fe cristiana, tiene que ver con todo y que además suscita como una humanidad grande. Por ese motivo, decidió, aunque al principio con cierta resistencia, como cuenta en mi historia, seguir ese atractivo, esa promesa grande que percibía.
-¿Cómo crees que la experiencia de Marcos Pou puede ayudar a los jóvenes a entender la importancia de la fe en la vida diaria?
-Es importante para los jóvenes ver que chicos de su edad pueden vivir con una humanidad bella y que esa belleza e intensidad provienen de la fe; o sea, del encuentro real, concreto con Jesucristo.
»Es esa relación con Cristo dentro de la comunidad cristiana la que cambia la persona, la que posibilita experimentar una vida grande e intensa, como fue la de Marcos.
-¿Qué papel juega la conciencia de la propia necesidad en la vida de un cristiano, y cómo puede ayudar a los jóvenes a reconocer a Cristo?
-La conciencia de su límite, de su debilidad, fue para Marcos la gran ayuda para abrirse a Cristo y establecer una relación constante con él.
»Probablemente hoy los jóvenes aceptan con mucha dificultad esta necesidad o límite, piensan que tienen que poder hacer todo por sus propias fuerzas y capacidades.
»Además, están muy condicionados por dar la imagen, por la performance. Marcos dice en su diario que el primer factor es la conciencia de su propia necesidad, porque sin ella no está abierto al imprevisto, a que Otro responda. Sin pregunta, el hecho de que llegue la respuesta no cambia nada.
»Por lo tanto, el primer punto es la conciencia de la necesidad que se despierta en los choques y desafíos que surgen de los problemas de la vida y nos permite estar delante de Jesús, preparados para decir su nombre y reconocerle cuando suceda y como suceda.
-¿Cómo crees que la humanidad de un joven cristiano puede ser vivificada por la fe, y qué papel juega la comunidad en este proceso?
-Para poder reconocer a Cristo, ciertamente, tiene que estar viva la propia humanidad. Como decía muy bien el texto de Marcos Pou, o como ha repetido tantas veces don Giussani, no hay respuesta más absurda a una pregunta que no se plantea.
»El problema, por lo tanto, es que la persona humana, si no es consciente de su necesidad radical de felicidad o cumplimiento, de encontrar el sentido de su vida, no podrá reconocer como verdadera la pretensión de Cristo.
»La comunidad es fundamental en la vida de un cristiano. El lugar donde se vive la fe es en comunidad; es decir, el encuentro y seguimiento de Cristo acontece en la comunidad cristiana. Además, es allí donde uno experimenta una unidad, una familiaridad con los demás que raramente se encuentra fuera de una compañía cristiana.
-¿Qué importancia tiene la oración y la contemplación en la vida de un joven cristiano, y cómo pueden hacer que sea una parte integral de su vida diaria?
-En la vida de Marcos Pou, pero es evidente que también en la vida de cualquier joven que quiera realmente mantener una relación con Cristo, toda la vida va siendo ya una oración. Una oración es tomar conciencia de quién es, a quién pertenece y pedirle permanentemente que se manifieste en su vida, que se haga concreto y real.
»Por otra parte, Marcos no solo rezaba las Laudes al comienzo del día, sino que siempre que podía participaba de la eucaristía, frecuentaba el sacramento de la confesión y un día a la semana iba a la adoración eucarística en el Tibidabo. Además de hacer silencio o preparar la Escuela de Comunidad.
-¿Cómo puede la historia de Marcos Pou inspirar a los jóvenes a perseverar en la fe?
-Marcos sabía que seguía buscándose a sí mismo más que a Cristo y eso le dolía en su corazón. Dice que sigue prefiriéndose al afirmarse a sí mismo más que afirmarle a Él. Dice que sigue viviendo para sí, por muy tímidos que sean sus gestos por cambiar, pero prefiere acostarse, aquí está el cambio radical, prefiere acostarse fijándose en la ternura que Cristo ha tenido con él, perdonándole los pecados, acogiéndole de nuevo y acompañándole de cerca con paciencia.
»Marcos se acuesta, dice, queriendo manifestar en este gesto tan pobre y pequeño que Cristo es el afecto y el amor de su vida, o que por lo menos desea que lo sea, diciéndole que le quiere, que le echa de menos, que le ofrece todo lo que es.
»Piensa que si no se pronuncia el nombre de Cristo con temor y amor, se perderá la raíz de todas las cosas, de lo que más vale en el mundo afirmar.
-¿Qué mensaje transmite Marcos Pou a los jóvenes a través de su historia?
-Creo que la lectura de "Mi historia" ha ayudado a los chavales a entender muchísimo mejor cómo vivió la fe Marcos, con una conciencia clara de que allí sucedía algo grande.
»También he visto cómo algunos jóvenes, leyendo "Mi historia" han sido provocados a plantearse una pregunta por el sentido de la vida.
»E incluso algunos han visto nacer el deseo de tener una relación con su novia o novio mucho más verdadera y menos instintiva.
Marcos Pou con amigos (Foto cedida por la Asociación amigos de Marcos Pou)
Desde la Asociación Amigos de Marcos Pou —una asociación privada de fieles erigida en 2022 dentro de la Archidiócesis de Barcelona, destinada a custodiar y difundir la experiencia cristiana vivida por Marcos— nos dicen que se está llevando a cabo una intensa labor de difusión que en el último año ha crecido de forma sorprendente.
Con la publicación de "Mi historia" en castellano, italiano y portugués, y el lanzamiento del documental "El sí de Marcos", comentan que se han multiplicado los testimonios y encuentros, superando el medio centenar en distintos países.
A lo largo de estos meses, numerosos miembros de la Asociación y amigos colaboradores se han ofrecido generosamente para acudir a las invitaciones recibidas y narrar en primera persona la vida y la fe de Marcos. Esta disponibilidad ha permitido que su historia llegara a jóvenes y adultos de diversos contextos, provocando preguntas nuevas y despertando en muchos el deseo de una vida más consciente, más verdadera y más plena.
En cada uno de estos encuentros —realizados en España, Italia, Portugal, Suiza y también en Venezuela de forma online— nos manifiestan que se ha repetido el mismo asombro: Marcos continúa siendo un compañero de camino.
Nos relatan que no son pocos los que, al finalizar, afirmaban con sinceridad: «Ahora siento a Marcos como un amigo». Este reconocimiento espontáneo da cuenta de la profundidad con la que su testimonio sigue tocando el corazón de quienes se encuentran con él, incluso a través de la lectura del libro o del relato de quienes le conocieron.
En la Asociación Amigos de Marcos Pou creen sinceramente que su testimonio es un bien para los jóvenes de hoy. En Marcos se transparenta una vida unida, en la que la fe no es un añadido, sino lo que sostiene todo.
Para muchos amigos de Marcos, él ha sido un ejemplo claro de una fe viva y encarnada, integrada en lo cotidiano: el amigo que te recogía para estudiar en la biblioteca y, antes de empezar, proponía rezar las Laudes; el joven que en una cena sacaba la guitarra para hacerla más bella y más del Señor, mientras ayudaba a poner delante las preguntas más verdaderas y a remitir al Origen, que es Dios; el estudiante que frente a los desafíos de la actualidad se juntaba con otros para dejarse interrogar por ellos y hacer un juicio al respecto a la luz de la fe; el que vivía las circunstancias diarias como vocación, como la llamada concreta del Señor a su vida en aquel preciso instante, etc. A esta forma de vivir la fe es a la que estamos llamados.
Por último, nos dicen, desde la Asociación de amigos de Marcos Pou, que todo lo vivido estos años no solo confirma la autenticidad del camino que él recorrió, sino que amplifica su resonancia. Su legado permanece vivo, provocando, acompañando y sosteniendo a quienes lo descubren. Y es precisamente este movimiento —tan real como inesperado— el que atestigua que su vida, lejos de haberse detenido, continúa dando frutos hoy, acercando a muchos al encuentro con Dios, que es el verdadero protagonista de todo.