¿Cuál es la importancia de la cruz para el cristiano?
Estamos viviendo la Semana Santa la semana central de nuestra fe donde recordamos la pasión muerte y resurrección de Cristo. El signo de la cruz, la palabra cruz marcaran toda esta semana tan intensa, es por eso que necesitamos conocer la importancia de la cruz para vivir plenamente la semana santa.

CRUZ
Estamos viviendo la Semana Santa la semana central de nuestra fe donde recordamos la pasión muerte y resurrección de Cristo. El signo de la cruz, la palabra cruz marcaran toda esta semana tan intensa, es por eso que necesitamos conocer la importancia de la cruz para vivir plenamente la semana santa.
1.-¿Por qué Cristo murió en una Cruz?
1.–Para revelar el Amor divino. La Trinidad divina quiso la Cruz porque en ella expresa a la humanidad la declaración más plena de su amor. «Dios es caridad… Y a Dios nunca lo vio nadie» (1Jn 4,8.12).
2.–Para expiar por el pecado del mundo. Jesucristo es «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» mediante el sacrificio pascual de la Nueva Alianza, sellada en su sangre.
3.–Para revelar todas las virtudes. La Pasión del Señor es la revelación máxima de la caridad divina, y también al mismo tiempo de todas las virtudes cristiana
4.–Para revelar la verdad a los hombres. En efecto, bien sabe Dios que el hombre, cautivo del Padre de la Mentira, cae por el engaño en el pecado, y que solamente podrá ser liberado de la mentira y del pecado si recibe la luz de la verdad. Y por eso nos envía a Cristo, el Salvador, «para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37), para «santificarnos en la verdad» (17,17), para darse a nosotros como «camino, verdad y vida»(14,6).
5.–Para revelar el horror del pecado y del infierno. ¿Cómo es posible que Dios providente decida salvar al mundo por la muerte sacrificial de Cristo en la cruz? Quiso Dios que el horror indecible del pecado se pusiera de manifiesto en la muerte terrible de su Hijo, el Santo de Dios, el Inocente. «El pecado del mundo» exige la muerte del Justo y la consigue, y en esta muerte espantosa manifiesta a los hombres todo el horror de sus culpas. La cruz de Cristo revela a los pecadores la posibilidad real del infierno. Ellos persisten en sus pecados porque no acaban de creer en la terrible posibilidad de ser eternamente condenados. La encarnación del Hijo de Dios y su muerte en la cruz demuestra a los pecadores la gravedad de sus pecados, el amor que Dios les tiene y el horror indecible a que se exponen en el infierno si persisten en su rechazo de Dios.
6.–Para revelar a los hombres que solo por la cruz pueden salvarse. Sabiendo el Hijo de Dios que «su Pasión redentora es la razón de ser de su Encarnación» (Catecismo 607), y que precisamente en la Cruz es donde va a consumar su obra salvadora, enseñaba abiertamente «a todos: el que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Porque el que quiere salvar su vida, la perderá, y quien perdiere su vida por mi causa, la salvará» (Lc 9,23-24).
7.- La cruz es el sello que garantiza la verdadera espiritualidad cristiana. «No hay perdón sin derramamiento de sangre» (Heb 9,22). Si queremos ser discípulos de Cristo, hemos de tomar la cruz cada día (Lc 14,27). No hay espiritualidad sin cruz. Quitar la cruz a la vida cristiana es como quitarle el alma al cuerpo. Hoy en día se intenta sustituir la cruz por el emotivismo y esto lo único que lleva es a vivir una fe sin sentido y a medias, que depende de cualquier viento de doctrina (Ef 4,14) bonito y cambiante no hay madurez hay conformismo.
2.-Algunos textos de Santos sobre la Cruz
SAN GREGORIO NACIANCENO: Inmolemos cada dia nuestra persona y toda nuestra actividad, imitemos la pasión de Cristo Con nuestros propios padecimientos, honremos su sangre con nuestra propia sangre, subamos con denuedo a la Cruz. Si quieres imitar a Simon de Cirene, toma la cruz y sigue al Señor ( Disertación 45).
San León Magno (+461)
«¡Oh admirable poder de la cruz! ¡Oh inefable gloria de la pasión! En ella podemos admirar el tribunal del Señor, el juicio del mundo y el poder del Crucificado. Atrajiste a todos hacia ti, Señor, porque la devoción de todas las naciones de la tierra puede celebrar ahora con sacramentos eficaces y de claro significado, lo que antes solo podía celebrarse en el templo de Jerusalén y únicamente por medio de símbolos y figuras. Ahora, efectivamente, es mayor la grandeza de los sacerdotes, más santa la unción de los pontífices, porque tu cruz es ahora fuente de todas las bendiciones y origen de todas las gracias: por ella los creyentes encuentran fuerza en la debilidad, gloria en el oprobio, vida en la misma muerte» (Sermón 8, sobre la Pasión del Señor).
San Andrés de Creta (+740)
«La cruz es cosa grande y preciosa. Grande, porque ella es el origen de innumerables bienes, tanto más numerosos, cuanto que los milagros y sufrimientos de Cristo juegan un papel decisivo en su obra de salvación. Preciosa, porque la cruz significa a la vez el sufrimiento y la victoria del mismo Dios: el sufrimiento, porque en ella sufrió una muerte voluntaria; y la victoria, porque en ella quedó herido de muerte el demonio y, con él, fue vencida la muerte. En la cruz fueron demolidas las puertas de la región de los muertos, y la cruz se convirtió en salvación universal para todo el mundo» (Sermón 10).
SAN JUAN DE AVILA:
Nosotros somos nuestra cruz principal. «–¿Y qué es cruz, padre? –El vecino que te persigue, hambre, pobreza, desnudez, necesidad, sufrir la mala condición de las personas con quien no puedes dejar de tratar, deshonra, enfermedades, trabajos, cualesquiere que sean; y todo esto no es nada: tú mismo te eres cruz, tú mismo te persigues. Tú mismo te haces mal; nadie te enoja; nadie te persigue; no te quejes de nadie, sino de ti mismo; tú eres tu perdición… ¿Dices que te quieres bien y daste tú a ti mismo de puñaladas? Cada vez que ofendes a Dios, un puñal es que te atraviesas por la triste de tu ánima ¿y dices que no te aborreces, sino que te amas?…“¡Oh, si yo estuviese solo, luego sería bueno! ¡Oh, si no conversase con fulano, luego podría servir bien a Dios! ¡Oh, si no pasase por tal calle, no ofendería yo tanto a Dios! ¡Oh, si dejase yo la compañía de fulana, luego podría recogerme a vivir bien! Pero grande estorbo me es esto”…
Porque no tenéis amor con Cristo [crucificado], por eso os derriban las persecuciones. Porque no tenéis paciencia, se os hacen muy de mal sufrir las enfermedades y otros cualesquier trabajos. Porque no queréis dar un poquito de trabajo a vuestra carne, se os hace de mal el ser casto. Porque queréis que todos os honren, se os hace mal ser humildes. Porque tenéis mala condición, no cabéis con todos. Porque sois hechos a vuestra voluntad y querríades que todo se hiciese como vosotros querríades y a vuestro sabor, andáis tan descontentos que ninguna cosa os parece bien.
(Sermón 78, 399-468).
SANTA EDITH STEIN:
Ave Crux, spes unica! El mundo está en llamas. ¿Te sientes impulsada a apagarlas? Mira la cruz. Desde el corazón abierto brota la sangre del Redentor. Haz libre tu corazón con el fiel cumplimiento de tus votos; entonces se derramará en tu corazón el caudal del Amor divino hasta inundar y hacer fecundos todos los confines de la tierra… Son innumerables, grandes y diversos los sufrimientos y males del mundo. Mira al Crucificado… Unida a él eres omnipresente como él. Tú no puedes ayudar como el médico, la enfermera o el sacerdote aquí o allí. En el poder de la cruz puedes estar en todos los frentes, en todos los lugares de aflicción; a todas partes te llevará tu amor misericordioso, el amor del corazón divino, que en todas partes derrama su preciosísima sangre, sangre que alivia, santifica y salva.
SANTA FAUSTINA
324 El amor puro da fuerza al alma en el mismo momento de la muerte. Cuando estaba muriendo en la cruz, no estaba pensando en Mí, sino en los pobres pecadores, y oré por ellos a Mi Padre. Quiero que tus últimos momentos sean completamente similares a los Míos en la cruz. Solo hay un precio por el cual se compran las almas, y ese es el sufrimiento unido a Mi sufrimiento en la cruz. El amor puro entiende estas palabras; el amor carnal nunca las entenderá.
SAN JOSE MARIA ESCRIVA:
El camino de nuestra santificación personal pasa, cotidianamente, por la Cruz: no es desgraciado ese camino, porque Cristo mismo nos ayuda y con El no cabe la tristeza. In laetitia, nulla dies sine crucel, me gusta repetir; con el alma traspasada de alegria, ningun dia sin Cruz
Jesus Urones-Evangelizador Catolico.