FIDES ET RATIO
Ateísmo y Edad de Plata: José Castillejo Duarte
El caso de José Castillejo Duarte es uno más en la lista de hechos concretos que ponen de manifiesto la incompatibilidad entre ateísmo y ciencia durante la Edad de Plata española: Castillejo se libró por muy poco de ser asesinado por soldados ateos del Ejército del Frente Popular.

José Castillejo Duarte con dos de sus hijas
La historia de la ciencia contemporánea española que nos han contado es una milonga de mucho cuidado. Además, los efectos del ateísmo sobre el desarrollo científico español han sido ocultados por los mismos que no dejan de dar a entender sin base científica alguna que la Iglesia Católica ha sido su enemiga.
El caso de Castillejo es además de sumo interés, porque al contrario de otros muchos que iré contando, en él se da la circunstancia de que no fue católico practicante y asimilable por tanto a la barbarie de la Persecución Religiosa.
El ateísmo y sus ideologías fue un fenómeno absolutamente minoritario durante la Edad de Plata de España, pero contrario a la ciencia de manera brutal. Una de sus principales actividades fue la de atacar a la Iglesia Católica físicamente, tanto a nivel inmobiliario como personal, sobre todo tras la proclamación de la II República.
La destrucción del patrimonio cultural fue enorme. Solamente la quema de iglesias, conventos, bibliotecas, etc., producidos en mayo de 1931 fundamentalmente en Madrid, Málaga, Valencia, Sevilla, Granada, Córdoba, Cádiz, Murcia y Alicante, comportó la destrucción de unos 100 edificios, auditorios católicos al fin y al cabo, y la desaparición por ello de objetos de incalculable valor artístico y bibliográfico, incluyendo incunables, bibliotecas enteras, y obras pictóricas de autores como Valdés Leal, Zurbarán o Van Dyck. Acaba de publicar Jorge López Teulón un magnífico artículo al respecto que se puede ver aquí en ReL.
La Persecución Religiosa, la más cruenta sufrida en la historia del cristianismo, trasladó a lo personal este odio, que no respetó ni a la ciencia ni a la cultura, ya durante la II República.

La plana mayor de la Institución Libre de Enseñanza conversa amigablemente con el dictador Primo de Rivera (con bastón): a su izqda. según se mira José Castillejo, a su drcha. Alberto Jiménez Fraud, a la dcha. del todo Miguel Catalán Sañudo, que se incorporaría al CSIC, y a la izqda. de éste, con barba y sombrero, Ramón Menéndez Pidal, que haría lo mismo.
José Castillejo Duarte (1877-1945) fue un abogado que llegó a ser nombrado secretario de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), muy ayudado por el que fuera su mentor, Francisco Giner de los Ríos, también abogado, uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), cuya actividad en pro del desarrollo de los postulados del Regeneracionismo se caracterizó por su empeño en hacer desaparecer el cristianismo de la vida pública, no obstante decir estar inspirada en Inglaterra, que sigue siendo una monarquía confesional cuyo líder religioso es el rey.
Giner llegó a decir que Castillejo obtuvo la cátedra universitaria de Derecho gracias a que él movió los hilos: era un intrigante en estado puro, pero sus adoradores adjetivan sus prácticas como un tejer redes al tiempo que califican de fascista cualquier práctica similar acaecida entre 1939-1975. Castillejo, Giner, Jiménez Fraud…’Los abogaditos’ son todavía a día de hoy calificados por algunos de grandes pedagogos , careciendo de formación universitaria alguna al respecto, los mismos que no mencionan como tales a los muchos católicos que sí lo fueron y de los que hemos hablado aquí en ReL como Rufino Blanco o Pedro Poveda.
La actividad de la ILE está absolutamente sobrevalorada hasta el extremo de haber sustituido algunos la parte por el todo en relación al Regeneracionismo.
Castillejo nació en Ciudad Real y estudió Derecho en Madrid, en el Colegio «María Cristina» del Escorial, dirigido por los monjes agustinos, donde también estudiaron Manuel Azaña y Pedro Sánchez entre otros: enseñanza de pago y católica confesional aunque luego digan lo que digan, habiendo asesinado el Ejército ateo del Frente Popular a buena parte de sus profesores…¡ y el que venga detrás que arree!
Fue precisamente el gobierno ateo del Frente Popular de Azaña, con José Hernández en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, el primero que emitió órdenes de depurar al funcionariado y demás empleados públicos a través de sendas publicaciones en la Gaceta de Madrid, nº 205, de 22 de julio de 1936 y de 27 de julio de 1936.

Irene Claremont, esposa de Castillejo, que huyó del Benidorm del Frente Popular por temor a ser asesinada
Castillejo se casó con la londinense Irene Claremont de Castillejo (1885-1967), licenciada en Historia y Economía por la Universidad de Cambridge, con la que tuvo cuatro hijos. A ella hemos de agradecer el relato del amigable encuentro entre soldados ateos del Ejército del Frente Popular –a día de hoy supuestos defensores de la democracia y la legalidad internacional- y su marido, relato incluido en su novela Respaldada por el viento.
Porque al iniciarse la Guerra Civil Castillejo y su familia estaban veraneando en Benidorm (Alicante). Por mediación del Foreign Office su esposa y sus hijos huyeron directamente desde allí a Inglaterra…desde el Benidorm del Frente Popular, pero él regresó a Madrid, donde miembros ateos del Ejército del Frente Popular, además pertenecientes al sindicato socialista Federación de Trabajadores de la Enseñanza (F.E.T.E.) – filial del sindicato socialista Unión General de Trabajadores– para darle «el paseo», es decir, para ejecutarlo en forma más o menos paralegal por sus opiniones políticas liberales.
Logró salvarse momentáneamente gracias a que logró zafarse de ellos gracias a que intervino el católico devoto Ramón Menéndez Pidal, que milagrosamente logró que interviniera el ministro de educación Barnés.
Aun así, José Castillejo era plenamente consciente de que corría gravísimo peligro y se refugió en la embajada británica y su mujer –que ya estaba en Londres– pudo conseguir que el presidente del Comité de Cooperación Intelectual de la Liga de Naciones, el clasicista Gilbert Murray, enviara un telegrama reclamando su presencia, lo que le permitió obtener un pasaporte y salir de España. Así contó su esposa lo sucedido en la mencionada novela:
- “Un día, después de comer con sus hermanas en el Olivar y mientras dormía una corta siesta en su propia cama, llegó Mariana corriendo desde su casa en el otro extremo del jardín. Ha llamado Paulino. Les oyó hablar y vienen a por ti”.
Continúa la autora narrando que de inmediato se presentó un coche con cuatro hombres armados
- “...con fusiles; los cuatro, profesores, todos conocidos por José, uno hasta del Instituto Escuela, armados y vengativos porque Castillejo les habría negado beca acaso, o algún favor al que habrían aspirado...”.

Castillejo con sus hijos Jacinta y Leonardo hacia 1925, probablemente en su casa del Olivar de Chamartín, donde le detuvieron soldados ateos del Ejército del Frente Popular en 1936 para asesinarlo.
Tras un escueto “Usted, véngase en el acto”, José Castillejo se despidió aprisa de sus hermanas, sin esperanza de volver a verlas. La comitiva se dirigió de inmediato a la antigua oficina de Castillejo, en la madrileña c/ Medinaceli 4, donde le exigieron las llaves de la JAE. También se personó, apercibido por la familia y Menéndez Pidal, el entonces ministro de educación del gobierno republicano, Sr. Barnes, que aplazó el asunto para el día siguiente en el ministerio.
Continúa la autora comentando la detención de su marido: “Y así quedó Jose en libertad de momento, libertad que no implicaba en absoluto fianza de seguridad. La fórmula habitual de asesinar solía ser dar al individuo un paseo en coche, soltarle y, al echar a correr, pegarle dos tiros”. Al día siguiente se llevó a cabo la mencionada reunión, en la que Castillejo estuvo presente sin duda porque no le dejaron en manos del comité político armado que le había prendido.
Cuenta la autora que: “En la reunión misma, presente también Menéndez Pidal, fue acordado formalmente traspasar la Junta a un comité revolucionario”.
José Castillejo finalmente llegaría a Londres, según Irene Claremont “Pero cuando llegó a Londres, los doce días de horror sin tregua le habían transformado en un viejo”. Entre otros, Amalio Jimeno, ministro fundador de la JAE, fue expulsado por el Ejército del Frente Popular de la directiva de la misma. No es de extrañar que Castillejo en 1937 desde su exilio londinense en el libro War of ideas in Spain , dijese en relación a la IIª República Española que:
- “La revolución española, aunque empezada por intelectuales y habiendo buscado su inspiración en los libros, pronto se volvió un movimiento del instinto contra la razón...La II República española se ha permitido algunos de los métodos políticos de los peores períodos de la monarquía e incluso sus medidas de justicia han estado a veces teñidas por el espíritu de venganza”.
Seguiremos dando información sobre el aparato blanqueador que los herederos ideológicos del ateo Frente Popular han ideado y montado con la ILE y sus miembros, la JAE, la Residencia de Estudiantes, la Residencia de Señoritas, el Lyceum Club Femenino, la Fundación Ortega Marañón…la Edad de Plata en suma, para ocultar los crímenes perpetrados contra la ciencia y la fe.
No deja de ser sorprendente que desde el ateísmo español actual, quienes se consideran herederos ideológicos del Frente Popular traten de hacernos creer que tuvieron algo que ver con personas como José Castillejo, al que precisamente quisieron asesinar sus ancestros.