FIDES ET RATIO
8M: Carmen Gayarre y la educación católica en la Edad de Plata
El mayor impulso a la educación española durante la Edad de Plata fue católico
Carmen Gayarre saludando a un alumno
El 8M es una oportunidad para presentar referentes femeninos católicos de sea cual fuere su actividad. En la España del Siglo XX, pero sobre todo en la Edad de Plata, las principales mujeres dedicadas a la actividad científica, universitaria, pedagógica o intelectual en un sentido general, fueron católicas practicantes que se vieron obligadas a sufrir un exilio interior, una suerte de criptocatolicismo de catacumba, porque si no habrían sido rechazadas por las escasas progres dedicadas a esas labores, o por los pocos varones ateos o laicistas que hicieron algo reseñable en esa etapa de la historia de nuestro país. No obstante lo que acabo de decir, toda la ralea de feminismos desde los católicos hasta los de género las reivindican como referentes sin hablar de sus creencias.
Suele ocurrir en los 8M que para dar referentes se ofrecen perfiles de científicas españolas contemporáneas previamente pasadas por la podadora ideológica del ateísmo historiográfico –ese que ha dado en erigir sin base científica corrientes de acción política tales como la memoria histórica y la democrática- para eliminar atisbo alguno de relación con la religión católica. Para desenmascarar ese constructo pseudocientífico hemos hablado aquí en ReL de científicas católicas españolas del ámbito STEM como la casi centenaria y recientemente fallecida Juana Bellanato y compañeras ópticas , o las pioneras del Opus Dei o la ACDP .
A este respecto resulta de particular interés a la hora de aportar referentes femeninos la conocida como Edad de Plata, más o menos coincidente con el primer tercio del siglo XX. Aquí se pone de manifiesto con meridiana claridad ese discurso laicista que elimina atisbo alguno de catolicidad en las mujeres más insignes de la intelectualidad española de dicha época, de las que ya hablamos aquí en ReL, como María de Maeztu o María Goyri , que sufrieron un atroz exilio interior. Muchos más referentes de este u otro tipo pueden encontrarse en mi reciente publicación ‘100 CATÓLICAS Y CIENTÍFICAS ESPAÑOLAS’, en la que no está incluída mi último descubrimiento: Carmen Gayarre Galbete ( Pamplona, 1900-Madrid, 1996).
La pamplonica Carmen Gayarre estudió Magisterio en la Escuela Normal Oficial de Pamplona y cursó Graduado Social en la Escuela Oficial del Ministerio de Trabajo en Madrid, licenciándose también en Filosofía y Letras, especialidad en Filosofía Pura, por la Universidad de Madrid y diplomándose por la Escuela de Psicología de Madrid. Se especializó en Estudios Sociales en Bruselas en 1924 con la tesis titulada “Psicología Infantil: aplicación a la primera infancia”. En 1934 recibió una pensión de la católica Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE, expediente JAE /67-452) para estudiar psicología haciendo cursos de alta especialización en el Instituto de Psicología de la Universidad de Viena, colaborando en el estudio de niños difíciles e informándose sobre la organización, métodos de trabajo y formación de personal de los centros, visitando los que desde la inspección le señalaron como más interesantes.
Fue profesora durante la Edad de Plata, ayudante de la Normal de Navarra entre 1919-1924, profesora ayudante de psicología en el Instituto Escuela de Madrid 1931-1932, profesora auxiliar de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid por concurso-oposición, encargada de la cátedra de Paidología durante los cursos 1932-1933 y 1933-1934, bibliotecaria del seminario de Pedagogía. Y conocía francés, inglés y alemán en conversación y lectura.
Casada con el doctor Carlos Gil y Gil, catedrático de Medicina Física en la Universidad Complutense de Madrid, tuvo seis hijos. Su marido, hombre de profunda fe, se mantuvo al lado de su mujer apoyándola siempre en todos sus proyectos e iniciativas. Cuando en 1942 el menor de ellos, Luis, nació con síndrome de Down y una salud muy precaria, la vida de doña Carmen cambió marcando su futuro profesional y personal. Sin dudarlo un momento, abandonó su Cátedra de Paidología para sumergirse en la educación especial, siendo pionera en la creación de centros de educación, atención temprana, formación laboral y residencias en Madrid, entre otros, para la atención de personas con discapacidad intelectual, y participando también como asesora en los inicios de la andadura del colegio de educación especial El Molino, de Pamplona. Desde un punto de vista pedagógico se considera que propuso la importancia de asegurarse de que la intervención desarrollada sobre el sujeto discapacitado intelectual no implicara desarraigarlo del medio familiar y social y utilizar el ocio como un elemento integrador y educativo. Ya en los años 70 apostó por la vivienda tutelada. Lo hizo comprando dos viviendas en una comunidad de vecinos en la localidad de San Sebastián de los Reyes.
Decidió que su hijo Luis permaneciera en casa e ir creando para el futuro los servicios que él y otras personas como él necesitasen y que en aquel momento no existieran en España, ¡Ojo, en un momento en el que el discurso historiográfico ateo y laicista sin base científica dice que en España estas cosas no pasaban por culpa del nacionalcatolicismo!. Pues esta mujer se especializó en Educación Especial en París, en el Centro Internacional de la Infancia, completando esta formación inicial a través de los numerosos viajes y visitas a centros especializados de distintos países de Europa, Estados Unidos y Canadá, propiciando todo ello que en el año 1959, Carmen Gayarre, ayudada por dos profesores y una asistente social, iniciara, con tres alumnos, el colegio San Luis Gonzaga en cuesta del Zarzal, número 2, de Madrid, colegio de enseñanza especial para adolescentes, creado desde la nada como respuesta a esa necesidad socioeducativa del momento: la atención a las personas con deficiencia mental mayores de catorce años, edad hasta la que eran atendidos, en número reducido, en la Escuela Nacional de Anormales, luego Instituto Nacional de Pedagogía Terapéutica, dirigido por la también fervorosa católica María Soriano, con quien siempre estuvo unida personal y profesionalmente, y de la que ya hemos hablado aquí en ReL . Su objetivo principal «la educación del adolescente retrasado mental para conseguir su mejor adaptación posible a la vida social». En el curso 1960-1961 contaba ya con treinta y cuatro alumnos y al finalizar 1963 acudían cincuenta y siete alumnos al mismo. Posteriormente creó dieciocho unidades, de preescolar a formación profesional, en las nuevas instalaciones de Pozuelo de Alarcón, cuyas clases comenzaron el 5 de mayo de 1969, todo lo cual provocó legislarlo en 1975. Desarrolló numerosos programas formativos para que los alumnos pudieran trabajar, por lo que introdujo en 1966 el método PAC del doctor Herbert Charles Gunzburg, para observar y programar sistemáticamente la adquisición de habilidades sociales, y cuya traducción se realizó en la Fundación Centro de Enseñanza Especial, desarrollando aprendizajes en habilidades domésticas, cuidado de animales y huerta escolar. Hablamos del año 1971. En 1964 se consolidó esta actividad y creó la Fundación Centro de Enseñanza Especial, que en 1969 se trasladó a las instalaciones de Pozuelo de Alarcón y que posteriormente pasó a llamarse Fundación Gil Gayarre . Amparo González, que trabaja en la Fundación , dijo en su momento: Su marido era médico, siempre apoyó la formación de Doña Carmen y en ningún momento le restó autoridad, teniendo en cuenta que esto se produjo en los años 50, 60 donde en el modelo familiar, el hombre era el cabeza de familia. En este sentido, esta pareja fue un ejemplo de igualdad. No olvidemos que esto ocurre en unos años en los que la historiografía atea de la memoria democrática dice que todos los hombres maltrataban a las mujeres y las querían en casa con la pata quebrada.
Muchos de los programas y líneas de actuación de la Fundación han sido innovadores en el campo de la atención a las personas con discapacidad intelectual como por ejemplo la atención temprana, que en España surgió de los cursos de formación para profesionales que la Fundación organizó en 1973 y en 1975. Todo esto y más lo explica de maravilla Beatriz Arbilla aquí .
La extraordinaria labor de Carmen Gayarre fue ampliamente recogida y reconocida por la prensa de la época, escribiendo sobre ella columnistas de la talla de José María Pemán, José María Sánchez Silva o el profesor Juan Zaragüeta. Carmen murió el 3 de enero de 1996.
En cuanto a su religiosidad católica ferviente, se la considera hija espiritual del sacerdote español de la Compañía de María Domingo Lázaro Castro, sobre el cual el Papa Francisco aprobó el decreto de virtudes heroicas, y sobre el que Carmen diría: «Domingo Lázaro es un verdadero modelo de educadores cristianos en estos tiempos en que los educadores son tan necesarios. Y en estos momentos que tienen mucha semejanza con el tiempo que él vivió».
Otra persona que habla de la inequívoca religiosidad de Carmen es la también católica practicante y psicóloga la madrileña María Luisa de Ramón-Laca, trabajadora desde 1962 de la Fundación Gil Gayarre , en el Colegio de Educación Especial, en los Talleres Ocupacionales, en el Centro Especial de Empleo, y en el Patronato de la Fundación. Conoció a Carmen y a la fundación de manera como ella misma dice providencial, cuando ayudaba en el Pozo del Tío Raimundo de Vallecas en colaboración con las Hijas de la Caridad. Sus elogios hacia Carmen y su fe son incontestables, comentando a cerca de ella que fue la primera persona que habló de atención temprana, que organizó los primeros cursos de preparación de profesionales en este campo, en los años 1.973 y 1.975, todo lo cual justifica más que sobradamente que recibiera en 1.995 el Premio Reina Sofía.
Han sido varias las ocasiones en las que aquí en ReL hemos hablado de la importancia dela Iglesia Católica en el desarrollo pedagógico de la Edad de Plata a través de sus miembros, como en la puesta en marcha de las Misiones Pedagógicas, o en la invitación a España de la famosa pedagoga católica María Montessori ,
y también de cómo se oculta dicho papel en la Edad de Plata de manera intencionada, ideológicamente sesgada y sin base científica por incompleta.
La Iglesia Católica ha estado y sigue en la vanguardia del desarrollo pedagógico, intrínseco al catolicismo, desde tiempos pasados, que ha encontrado expresiones concretas como la fiesta del árbol.
El 8M es un magnífico momento para traer a la memoria a doña Carmen Gayarre, a su fundación, y ojalá el abundar sobre su intensa espiritualidad católica nos sea de utilidad para sacudirnos la modorra que el ateísmo de manera pertinaz nos sigue queriendo echar encima negándose a reconocer la faceta espiritual de vidas como la de Carmen Gayarre.