Jueves, 23 de enero de 2020

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¿Que se mueran los feos?

por Alberto Royo Mejia

(Publicado en Infocatólica)

En este mundo nuestro en que vivimos cada vez es más difícil sorprenderse por algo, pero no por ello deja de parecerme singular lo que leo en Zenit.org acerca de la red social  internacional “Beautiful People”. En ella no solamente “no se aceptan a los feos” -por lo que después de las navidades fueron expulsados 5.000 miembros por haber subido de peso-, sino que además ha lanzado la reciente oferta de donantes de óvulos y esperma para la posibilidad de engendrar hijos bellos. Lo cuenta la periodista colombiana Carmen Elena Villa, explicando que la red social busca “potenciar las probabilidades de tener un bebé hermoso”.

La organización es muy conocida, fue creada en Dinamarca en 2002 y ahora está presente en 190 países del mundo, con unos 600.000 afiliados. Los y las aspirantes envían una foto y un breve perfil y en 48 horas, los miembros existentes del sexo opuesto votan si admitirle o no en su comunidad exclusiva. Para ello cuentan con las siguientes clasificaciones para votar: ´Por supuesto que sí´, ´Sí, de acuerdo´, ´No, mejor que no´ y ´Claro que no´. El sistema de votación es democrático, y el voto mayoritario es definitivo y las personas que no consiguen impresionar a los miembros del club son rechazadas.

Greg Hodge, director administrativo de “Beautiful People” explica: “Las personas pierden tiempo y dinero conociendo en la red a personas que no son atractivas. Hasta que se produjo nuestro lanzamiento, no existía una red o servicio de citas online que fuera exclusivo para gente guapa. Con BeautifulPeople.com no hay posibilidades de quedarse a medias. Todo el mundo que está es ... guapo”.

Hasta aquí, nada demasiado extraordinario. Cualquiera puede crear una red social de gente con ciertos criterios: Que les guste el fútbol o precisamente que no les guste, que sean atléticos o que odien el deporte, que disfruten de la comida italiana o prefieran el sushi, etc. De hecho, hay redes sociales de lo más variopinto que uno se puede imaginar. Por otro lado, lo de querer hacer amigos sólo con los “guapos”, aparte de ser de una frivolidad descomunal y tener un cierto tufillo discriminatorio, puede ser discutible, pues ni en la formulación de los derechos humanos ni en documentos de la ONU se habla de discriminación por la belleza física.

Personalmente creo que no se habla de ello en documentos oficiales porque era tan evidente que no se puede discriminar a nadie por la belleza física, que no hacía falta ponerlo por escrito. Llegaron los nazis, que discriminaban por la apariencia física (en el campo de concentración de Dachau se explica cómo, entre otros, se internaba allí también a los que tenían defectos de aspecto físico demasiado llamativos, por considerarlos inferiores) y todos se llevaron las manos a la cabeza, por el manifiesto abuso. Lejos de mí comparar a los de “Beautiful People” con los nazis, pero en el fondo no están tan lejos las posturas, aunque no giren en torno a la raza sino a la belleza, lo cual es algo más universal y le puede ocurrir a ricos y pobres, pero no deja de ser discriminatorio.

Todo parecería ser una anécdota curiosa y algo estrambótica de gente “snob”, si no hubiesen tenido la brillante idea de las donaciones de óvulos y esperma para tener hijos bellos. Sus implicados defienden la idea de los donantes para bebés bonitos como una “noble causa”. El citado Greg Hodge dijo a la agencia AFP que se trata de “Nuestro servicio ´Beautiful Baby´ está abierto a quienes no sean miembros, fue creado para personas que desean maximizar las oportunidades de tener niños que luzcan bien, pero en el fondo es una oportunidad que damos a todas las parejas y mujeres solteras con problemas de fecundación".

Para más INRI, la iniciativa se presenta incluso como algo humanitario o incluso caritativo. Cuando la web lanzó su Foro de Fertilidad lo hizo sin ningún complejo de ser percibidos de superfluos: “Simplemente estamos respondiendo a una demanda de donantes atractivos”, dijo el comunicado de prensa en el que se anunció. “Cada padre quisiera que su hijo fuera bendecido con muchos atributos finos, el don de ser atractivo debe ser uno de los más buscados. Para un sitio con miembros que se parecen a Brad Pitt, George Clooney y Angelina Jolie se pueden imaginar la demanda”, agregó la nota de prensa de la compañía. Y al ser entrevistado, Hodge evitó hablar de gente fea y comparó el foro virtual, con “cualquier obra caritativa, una noble causa para aquellas personas que atraviesan por la difícil experiencia de no poder concebir”.

O me equivoco -que podría ocurrir perfectamente- o todo esto huele a eugenesia, sobre la cual dice la enciclopedia que es la filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante varias formas de intervención. A fines del siglo XIX, emergió entre científicos y médicos un movimiento que defendía el mejoramiento de la herencia humana. Francis Galton, un respetado científico británico fundador del movimiento, dio el nombre de eugenesia a este nuevo campo de investigación. Galton afirmaba que esta disciplina había sido fundada sobre principios científicos y formuló por primera vez sus ideas acerca de la eugenesia al leer el Origen de las Especies, trabajo escrito por su primo Charles Darwin.

Las metas perseguidas han variado entre la creación de personas más sanas e inteligentes, el ahorro de los recursos de la sociedad y el alivio del sufrimiento humano. Los medios antiguamente propuestos para alcanzar estos objetivos se centraban en la selección artificial, mientras los modernos se centran en el diagnóstico prenatal y la exploración fetal, la orientación genética, el control de natalidad, la fecundación in vitro y la ingeniería genética.

En palabras sencillas, lo que hace la eugenesia hoy en día es que si el análisis prenatal del niño en su estadio embrionario o fetal no cumple las expectativas, no se le implanta en el útero de su madre para que siga creciendo o si ya lo está, se le tritura en trocitos pequeños para tirarlo a la basura o dedicar sus tejidos a la experimentación. Esto hace que haya dos tipos de seres: los válidos y los inválidos. A los primeros se les otorga la dignidad de humanos, a los segundos se nos elimina como deshechos sociales, somos un mero desperdicio biológico, un error de la naturaleza.

En su encíclica Evangelium Vitae Juan Pablo II (1995) calificó la mentalidad eugenésica como “ignominiosa y totalmente reprobable”, debido a que busca “medir el valor de una vida humana siguiendo sólo parámetros de normalidad y de bienestar físico”.  Otro documento pontificio posterior, la Dignitatis Personae explica que dicha mentalidad, introduce indirectamente un estigma social en los que no poseen dotes particulares, mientras enfatizan otras cualidades que son apreciadas por determinadas culturas y sociedades, sin constituir de por sí lo que es específicamente humano”.

Probablemente todo esto les debe traer al fresco a los afiliados a “Beautiful People”, los cuales pensarán que tienen derecho a buscar amigos guapos, novias guapas e hijos guapos. Ahora bien, consideraciones morales aparte, eso de que un matrimonio de guapos vaya a tener mayor éxito o vayan a ser más felices habría que verlo…  y lo de los hijos guapos, pues lo mismo.

De lo que quizás no se dan cuenta los que se meten en ese mundillo es que en su actitud, sin que ellos lo busquen directamente e incluso no se den cuenta se puede cumplir lo que dice Juan Pablo II en la citada encíclica, con la experiencia de lo vivido por la humanidad en el siglo XX: "Quien con su enfermedad, con su minusvalidez o, más simplemente, con su misma presencia pone en discusión el bienestar y el estilo de vida de los más aventajados, tiende a ser visto como un enemigo del que hay que defenderse o a quien eliminar. Se desencadena así una especie de conjura contra la vida’, que afecta no sólo a las personas concretas en sus relaciones individuales, familiares o de grupo, sino que va más allá llegando a perjudicar y alterar, a nivel mundial, las relaciones entre los pueblos y los Estados.”

A la eugenesia la Iglesia opone la consideración de la dignidad del ser humano, concepto sin duda mucho más profundo y rico que el de la belleza física,  como recuerda Benedicto XVI  a la vez que afirma que el desarrollo biológico, psíquico, cultural o el estado de salud no pueden convertirse nunca en un elemento de discriminación: “Es necesario, por el contrario, consolidar la cultura de la acogida y del amor que testimonian concretamente la solidaridad hacia quien sufre, derribando las barreras que la sociedad levanta con frecuencia discriminando a quien tiene una discapacidad o sufre patologías, o peor aún, llegando a la selección y al rechazo de la vida en nombre de un ideal abstracto de salud y de perfección física. Si el hombre es reducido a objeto de manipulación experimental desde los primeros pasos de su desarrollo, significa que las biotecnologías médicas se rinden ante el arbitrio del más fuerte”. Vaya, lo que la Iglesia ha defendido siempre, y lo sigue haciendo con orgullo aunque parezca poco progre: Que la confianza en la ciencia no puede hacer olvidar el primado de la ética cuando está en juego la vida humana.

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