San Felipe, el Diácono. 6 de junio, 11 y 14 de octubre; 1 de mayo, Iglesia Griega; 27 de octubre, Iglesia Etíope.

San Felipe, uno de los siete primeros diáconos ordenados por los apóstoles como colaboradores en la misión apostólica. Fundamentalmente en la predicación y la caridad, además, posteriormente a su labor se le añadiría de forma especial la función litúrgica. Según Hch. 6, 1-7, estos diáconos fueron San Esteban (26 y 27 de diciembre; 2 de agosto, traslación de las reliquias de Jerusalén a Constantinopla; 7 de mayo, traslación de las reliquias de Constantinopla a Roma; 3 de agosto, Invención de las reliquias, y 20 de abril, con San Lorenzo en Roma), San Prócoro (28 de julio), San Nicanor (10 de enero y 4 de junio), San Timón (19 de abril), San Pármenas (23 de enero), San Nicolás (28 de julio) y nuestro Felipe. Salvo San Esteban, de los demás pocos datos se dan, pero de Felipe sabemos un poco que los Hechos de los Apóstoles nos dicen y que la leyenda ha completado.

El capítulo 8 de los Hechos nos habla de du predicación y milagros en Samaría: "Felipe descendió a la ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. Y fue grande la alegría de aquella ciudad" (Hch. 8, 5-8). También nos narra que precisamente por su ejemplo y predicación se convirtió el célebre Simón el Mago (Hch 8, 13), aunque unos versículos más allá nos dice que este intentó comprar el Don del Espíritu Santo, por lo que fue reprendido por los apóstoles (Hch. 8, 20ss).

Después de esta predicación a los samaritanos, Felipe fue comisionado por un ángel nada menos que para introducir el Evangelio en Etiopía. Hch. 8, 26-40 nos detalla como el ángel (al que los hagiógrafos etíopes identifican con San Gabriel, el ángel de las grandes encomiendas) le envió al encuentro de un eunuco, funcionario de la reina Candace de Etiopía, que ido en peregrinación a Jerusalén. Viajaba el hombre en su carro leyendo al profeta Isaías, y al llegar a las palabras "Como oveja fue llevado al matadero y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?" (Isaías 53, 8) no entendió de que iba aquello. Al pasar junto a Felipe, el Espíritu Santo inspiró a este se acercara y al oír las palabras que el etíope rumiaba, le preguntó: "¿Entiendes lo que lees?" "¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?", fue la respuesta del pagano. Felipe se subió al carro y el hombre le inquirió "Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?". Le explicó Felipe que era una profecía sobre Cristo y a partir de ella le predicó el Evangelio de Jesús. Apenas vieron agua, que sería un río o un lago, el etíope, ya enamorado de Cristo le dijo a Felipe "Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?". Y bajando del carro, San Felipe le bautizó. Y una vez cumplida su misión, el santo apóstol fue arrebatado por los aires y depositado en Azoto, donde continuó predicando el Evangelio por donde iba, hasta llegar a Cesarea. 

La leyenda etíope hace a este eunuco ser quien preparó la predicación del Evangelista San Mateo (21 de septiembre) convirtiendo a Santa Efigenia (21 de septiembre). Pero es eso, solo una leyenda, pues sabido es que la evangelización de los etíopes comenzó con San Atanasio de Alejandría (2 de mayo) que consagró obispo a San Frumencio (1 de agosto, Iglesia copta; 27 de octubre y 30 de noviembre, Iglesias Ortodoxas Griega) para enviarle a dicha tierra. Por su parte unos apócrifos "Hechos de los Apóstoles y sus Discípulos", pone a dicho eunuco predicando Arabia, India, Ceilán, y a lo largo del Mar rojo, donde finalmente sufrió el martirio.

Volviendo a Felipe, al parecer quedó establecido en Cesarea, pues más de veinte años después allí le visita San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre) y menciona que tiene cuatro hijas que son profetisas. Hch. 21, 8. La leyenda griega pone nombre a estas hijas: Son Santa Caritina, Santa Eutiquia (ambas mártires) Santa Hermione, llamada "la rosa de Éfeso" y Santa Iris, predicadora en Gerápolis (todas se conmemoran a 4 de septiembre). Tradiciones posteriores nos dicen que Felipe fue obispo de Tralles de Lidia, donde habría construido su primera iglesia, pero ha de tratarse de otro obispo Felipe del siglo II. Por su parte San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) dice haber conocido la casa de Felipe y sus hijas, convertida en iglesia.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 6 de junio además se celebra a San Iarfhlaith de Tuam, obispo.