José García, el párroco de la Iglesia San Bartolomé, en la localidad castellonenses de Onda, ha pedido perdón por el escándalo que ha causado al presidir en la iglesia ante la feligresía una peculiar ceremonia de bendición de la unión de dos lesbianas al día siguiente de que se "casaran" por el registro civil, según la redefinición legal de matrimonio que opera en España desde 2005.

Las dos mujeres salieron el 30 de julio ante el altar con vestidos blancos de simbología matrimonial y el sacerdote, con vestimentas litúrgicas, produjo una bendición, que según ha declarado, buscaba «celebrar el amor que le tienen a Dios y el amor que existe entre ellas». 

El sacerdote no especificó distinciones entre el amor fraterno, que el cristianismo fomenta, y el amor carnal de naturaleza erótica, que la Iglesia no bendice fuera del verdadero matrimonio.

Testigos de la escena la hicieron llegar al digital Infovaticana.com, y al divulgarse, el obispado de Segorbe-Castellón difundió una nota tras hablar detenidamente con el párroco.


En la nota el obispado asegura que el párroco reconoce “el grave error de su actuación, que estuvo motivado por una aplicación errónea de la misericordia al no haber distinguido la acogida y acompañamiento pastoral de las personas”.

Fue el Vicario General de la diócesis quien habló con detenimiento con el párroco para conocer los detalles del acto y le «advirtió de la gravedad del hecho, aunque sólo hubiera sido una bendición, más allá de sus buenas intenciones».

El sacerdote ha admitido que la ceremonia parecía una “aparente aprobación de una unión que la Iglesia no puede aprobar”. Por eso, José García pide “perdón a la Iglesia y a todos aquellos para los que su actuación pudiera ser motivo de escándalo y promete que nunca más volverá a llevar a cabo un actuación igual o similar”.

La diócesis recuerda la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica que afirma que “toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta, y particularmente cualquier forma de agresión y violencia”. Pero eso no significa que se puedan hacer ceremonias que parezcan bendecir la actividad homosexual.

La nota cita al Papa Francisco y el Sínodo de la Familia que afirman que “no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”.


“Así pues –concluye el texto– contradice gravemente esta doctrina de la Iglesia Católica no sólo pretender celebrar ante la Iglesia un matrimonio entre personas del mismo sexo, sino también presidir la celebración de la bendición de una unión civil previa entre personas del mismo sexo”, apunta el comunicado de la diócesis de Segorbe-Castellón.


En diversas iglesias luteranas y protestantes se han celebrado durante años ceremonias de "bendición de unión" a parejas homosexuales mientras se esperaba a que sus órganos de gobierno decidiesen aprobar el matrimonio homosexual, separándose de la enseñanza matrimonial bíblica. Estas "bendiciones" (no de las personas, sino de sus actividades homosexuales) se han usado como antesala del "matrimonio homosexual" en esos ambientes protestantes. 


Hay activistas gays que a veces intentan presentar ciertas bendiciones de las iglesias orientales (la "adelphopoiesis", un rito de fraternidad y hermanamiento) como si fueran bendiciones a las uniones homosexuales, pero este rito oriental (citado, por ejemplo, por el famoso científico y sacerdote ortodoxo ruso Pavel Florenski), especifica que esa fraternidad es "que se amen el uno al otro, así como tus santos apóstoles Pedro y Pablo se amaban, y Andrés y Jacobo, Juan y Tomás, Jacobo, Felipe, Mateo, Simón, Tadeo, Matías y los santos mártires Sergio y Baco, así como Cosme y Damián, no por amor carnal, sino por la fe y el amor del Espíritu Santo", es decir, sin elementos sexuales.