Nunca el nacimiento del hijo de un simple diputado de la Cámara de los Comunes había tenido tanto eco en la prensa británica. Los principales medios publican estos días que el miembro del Partido Conservador, Jacob Rees-Mogg ha sido a sus 48 años padre por sexta vez. Y aunque el ser una familia tan numerosa aparece en estos artículos no ha sido lo más llamativo, tal y como podría parecer, sino el nombre de su hijo.

“Helena y yo anunciamos con gran alegría que ya tenemos a nuestro bebé, Sixtus Dominic Boniface Christopher, hermano de Peter, Mary, Thomas, Anselm y Alfred”, escribía en Instagram el propio Jacob Rees-Mogg.


Este diputado es todo un personaje tanto fuera como dentro del Parlamento destacando por su fina ironía, su peculiar sentido del humor y por ser el máximo, y uno de los últimos representantes, del conservadurismo británico más puro. Pero ante todo es un firme y fiel católico, defensor acérrimo de la Iglesia y de la figura del papado.

Así es como se entiende que este político conservador haya querido honrar a los santos poniendo sus nombres a sus hijos. Y cada uno de ellos lleva en su documentación el nombre de varios santos o figuras de la Iglesia. No faltan entre ellos los Papas ni tampoco santos fundadores o británicos.



Su sexto vástago, que tanto ha llamado la atención, se llama Sixto en honor a los Pontífices. Criado en un ambiente anticatólico a Jacob no le molesta el término “papista” sino que incluso lo reivindica. Tras Sixto, el diputado ha querido honrar a Santo Domingo, fundador de la Orden de Predicadores; a San Bonifacio, inglés y patrono de los germanos; y al mártir san Cristóbal.

Sin embargo, este catolicismo ha quedado plasmado en el nombre del resto de sus hijos, mostrando para ello gran personalidad y descolocando a los medios de comunicación y a sus compañeros en el Parlamento.


El primogénito de la familia se llama Peter Theodore Alphege, en honor al apostól Pedro, san Teodoro de Tiro y san Alphege, mártir y primer obispo de Canterbury que nació en Somerset, región de la que es representante este político y en la que creció.

La segunda hija es Mary Anne Charlotte Emma en honor a la Virgen y su madre así como a santa Emma de Sajonia.

Después llegó Thomas Wenthworth Somerset Dunston y tras él Anselm Charles Fitzwilliam, por san Anselmo de Canterbury, doctor de la Iglesia y obispo de Canterbury. El quinto fue Alfred Wulfric Leyson Pius y fueron puestos en honor a san Alfredo el Grande (rey), al también británico San Wulfric de Haselbury y Pius, por el Papa Pio IX.


Este político hace campaña por la calle y puerta a puerta, por lo que tiene un trato muy personal con los vecinos  de su circunscripción. En la imagen, es acompañado en campaña por su hijo primogénito


Precisamente, el beato Pio IX es “su gran héroe", del que dice que tiene “cualidades admirables” y del que destaca su “visión tradicional del Estado y de la Iglesia” aunque se declara “fan de todos los Papas”.

De este modo, el nombre de su hijo recién nacido ha cumplido las expectativas que había puestas tanto de amigos como de enemigos políticos y sus miles de seguidores en Instagram. Y es que a pesar de las burlas a su estilo y a su defensa de lo tradicional, Jacob Rees-Mogg ha sido reelegido tres veces por la circunscripción de North East Somerset, en el sur del país, consiguiendo cada vez más apoyo de los electores.


Este político es un verso suelto en el Partido Conservador e incluso ha votado en contra de su partido en las cuestiones en las que su fe y sus principios eran cuestionados. En 2014 para la votación del matrimonio homosexual aseguraba que “no estoy bajo ninguna presión. Soy un católico romano” y aseguraba que ya había explicado a sus electores que en este tipo de asuntos seguiría las enseñanzas de la jerarquía de la Iglesia antes de que las del partido y su gobierno.

Previamente había dicho que se oponía porque entraba en conflicto con las enseñanzas católicas puesto que el matrimonio es un “sacramento”. Finalmente, votó en contra de esta ley que planteó el propio Partido Conservador. Desde entonces ha habido dos elecciones y en ellas Jacob fue elegido con cada vez más claridad frente a sus rivales.

“No soy un modernizador”, afirma siempre, destacando que “la estrategia de modernización ha dejado en un segundo plano los problemas que preocupan realmente a las personas”.


Proveniente de unas de las familias católicas más importantes y de la aristocracia del Reino Unido es hijo del que fuera editor del Times.

En cuanto a su vida de fe, Jacob participa de manera habitual en retiros y entre sus lecturas destacan la vida de santos y la Biblia. Además confiesa que siempre que puede va a misa según el rito extraordinario. De hecho, su boda se celebró según este rito.


Jacob, con sus cuatro hijos mayores


Muy firme y pública fue su postura también sobre los intentos de legalizar el suicidio asistido en Reino Unido, a lo que finalmente la Cámara votó en contra. En su opinión, en el fondo del debate hay muchas similitudes entre lo que pasó con el aborto y lo que podría ocurrir con la eutanasia.

“Es muy fácil usar casos muy preocupantes para permitir circunstancias excepcionales que se convierten con bastante rapidez en norma. Y entonces a la gente se le presiona para poner fin a su vida porque son una carga para sus familiares y así sucesivamente”, aseguraba este diputado cuando la ley se estaba debatiendo.

Denunció que podría ocurrir lo mismo que con el aborto, que “pasó de ser algo relacionado con la salud de la madre a ser una variedad más de anticoncepción”.


Recientemente, hablaba de la cada vez mayor dificultad para poder ser político y vivir la fe: “Creo que vivimos en un mundo cada vez más secular, a pesar de que un gran número de diputados tienen una creencia religiosa. Pero la percepción es que, como dijo Alastair Campbell, ‘nosotros no nos ocupamos de Dios’, eso ha hecho más difícil que algunos políticos se sientan cómodos admitiendo su fe”.

Sin embargo, Jacob asegura que Dios está por encima de todo y que lo defenderá sin miedo: "Yo soy un hijo fiel de la Iglesia"