A la familia de Dan Beaudrie los médicos le dijeron en 2015 que su hijo nunca más volvería a andar, ni moverse tras el accidente que sufrió cuando regresaba de un torneo de lucha libre en Wyoming (EEUU). El hecho de que siguiera vivo ya era en sí un milagro. En el golpe se fracturó 14 vertebras, una costilla, varios huesos del cráneo y sufrió una hemorragia cerebral que afectó a su nervio auditivo y al lóbulo frontal. Para los expertos, el sangrado en el lóbulo central cuando se produce en adolescentes suele significar la muerte del paciente.

Sin embargo, este joven se aferró a su fe católica, que le sostuvo en aquel momento y en la que profundizó en medio del dolor y el sufrimiento, y contra toda esperanza, probabilidad y lógica no sólo pudo volver a andar y hacer una vida normal sino que acaba de proclamarse campeón de lucha del estado de Wyoming en su categoría.

Cuando este adolescente estaba en Secundaria, la fe transmitida por sus padres y la lucha eran dos de las cosas más importantes de su vida. De hecho, ese año ocupó el tercer lugar en el torneo estatal. Pero todo cambió con el terrible accidente que sufrió. Su estado era tan crítico que incluso el párroco de la iglesia de San Antonio de Padua le dio la extremaunción. Sin embargo, Dan se resistía a morir y sobrevivió, lo que para muchos ya fue un hecho extraordinario.

El plan de Dios

Tal y como recoge Catholic News Service, el padre Clark afirma que "unos días más tarde, cuando lo volví a ver, le dije: 'Sabes, Danny, Dios debe tener un plan muy especial para tu vida'" e instó a Beaudrie a preguntarle a Jesús cómo debería servirle.

Y este joven hizo esta pregunta a Dios y se puso manos a la obra. En cuanto pudo empezó la recuperación y comenzó a nadar y a correr en pista. La gente no daba crédito. Se esforzaba tanto que en el proceso sufrió algunas recaídas.

Pero sus esfuerzos dieron sus frutos: casi un año después del accidente, le dieron la autorización para luchar nuevamente. Pero aún así sufría dolores, lo que no quita que lograse quedar en segunda posición en algunos torneos.

Una semana antes de un torneo clasificatorio para el campeonato estatal, un médico le aconsejó que no compitiera. Se había dañado un nervio del brazo y, si lo volvía a dañar, había una buena posibilidad de que su brazo derecho se paralizara por completo.

Esto le hizo ponerse cara a Dios. "¿Por qué, Señor? Estoy ofreciendo cada esfuerzo, cada momento, cada parte de mi vida por ti. He estado esforzándome porque quiero mostrarle al mundo lo fuerte que eres, lo poderoso, lo bueno que eres en mi vida", dijo Dan.

Usar los talentos que Dios le dio

Y es que Beaudrie dijo que su fe fue lo más importante durante su proceso de recuperación. Lo que eran simplemente logros atléticos en su primer año ahora tenía un nuevo significado. "Dios me ha dado esto, y ha preservado mi vida, y me ha dado toda esta gente que me quiere. Y quiero devolverlo haciendo uso de los talentos que Dios me ha dado", afirmaba el joven.

Su entrenador le propuso un plan que llamó "Operación: mantener vivo el sueño". Beaudrie entrenaría, aumentando la intensidad cada vez, pero si experimentaba dolor en algún momento, el entrenador lo tiraría.

El plan funcionó. Pasó el torneo regional y se clasificó para tener una oportunidad para el título estatal, ajustando su estilo de lucha para evitar lesiones. Finalmente, Beaudrie, el adolescente a quien le dijeron que nunca volvería a luchar, ganó el torneo estatal.

Por su testimonio de fe y curación contra viento y marea, Beaudrie aparece en "Everyday Heroes", una serie de vídeos producida por los Caballeros de Colón que muestra a hombres comunes y corrientes que actúan de manera extraordinaria, fortalecidos por su fe católica y su pertenencia a los Caballeros de Colón.

Una ayuda para otros

Beaudrie todavía no está muy seguro por qué Dios permitió que le sucediera, pero espera que su historia y el hecho de que la fe sea un apoyo fundamental pueda ayudar a otros. "He escuchado a la gente decirles a mis padres: '¡Guau! La vida de este joven significa algo para mí, y me ha dado ánimo para lidiar con lo que sea que sea difícil en mi vida".

El padre Clark dijo que el accidente de Beaudrie fue solo un capítulo en el desarrollo de su vida espiritual. Dijo que incluso cuando era niño, Beaudrie siempre tuvo una vida espiritual fuerte y estuvo activo en la parroquia. "Él defendió sus valores católicos y no tuvo reparo en hacerlo", dijo el padre Clark.

Beaudrie ahora estudia ingeniería eléctrica en la Universidad Estatal de Michigan con la esperanza de eventualmente trabajar en el campo de las ortesis y las prótesis. En cuanto al accidente, piensa que lo está ayudando a prepararse para cualquier futuro que Dios le tenga reservado. "Cuando alguien me pide que me defina, es bastante simple: soy católico, soy patriota. Soy luchador y ahora soy Caballero de Colón".