Robert Schuman, uno de los considerados "padres fundadores" de la Unión Europea, será declarado venerable antes del verano, según ha desvelado a La Croix el cardenal Marcello Smeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Es el primer paso hacia la beatificación, si se produce un milagro por su intercesión, y a la eventual canonización posterior.

Según el diario francés, los obispos y cardenales que forman parte del dicasterio de los santos aprobarán en abril la heroicidad de las virtudes del político galo, y Francisco lo declarará venerable en junio, "o en todo caso antes del verano", dijo el purpurado.

Robert Schuman desempeñó varias carteras ministeriales, e incluso algunos meses la presidencia del Gobierno, durante la Cuarta República Francesa. Pero fue sobre todo en su calidad de ministro de Asuntos Exteriores cuando promovió la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, nacida oficialmente con el Tratado de París de 1951. Francia, Alemania Occidental, Italia y el Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) crearon el embrión de lo que luego sería la Comunidad Económica Europa y la actual Unión Europea. 

Para este acercamiento entre antiguos enemigos en la Segunda Guerra Mundial, Schuman contó con la colaboración de otros dos católicos activos y practicantes, el canciller alemán Konrad Adenauer y el primer ministro italiano Alcide de Gasperi.

De izquierda a derecha, Robert Schuman (1886-1993), Alcide de Gasperi (1881-1954) y Konrad Adenauer (1876-1967).

La causa de beatificación de Schuman fue abierta en 1990 en la diócesis de Metz, donde murió, y tras cerrarse la fase diocesana llegó a Roma en 2004.

Fue siempre un católico convencido que vivía la espiritualidad franciscana y no se casó ni tuvo hijos. Había nacido en Luxemburgo y tenía la nacionalidad alemana, pero adquirió la francesa tras la Primera Guerra Mundial, siendo parlamentario desde 1919 hasta 1962, salvo el periodo de la invasión alemana.

El perdón entre enemigos, misión política

"La democracia debe su existencia al cristianismo", dijo Schuman en su único libro, Por Europa: "Nació el día en que el hombre fue llamado a realizar en la vida de todos los días la dignidad de la persona en su libertad individual, en el respeto de los derechos de cada uno y en la práctica del amor fraternal para con todos. Nunca, antes de Cristo, se habían formulado semejantes conceptos".

"Fue un laico que trabajó con todas sus fuerzas para santificar su tiempo y la sociedad en la que vivió", afirma el padre Cédric Burgun, quien presidió durante cuatro años el Instituto San Benito, asociación que promueve la causa de canonización de Schuman: "Supo no perder la esperanza ante los problemas de su tiempo. Había visto dos guerras mundiales y, proféticamente, quiso que coincidiese su misión política con las palabras del Evangelio, a saber, perdonar a los enemigos. Las aplicó a las relaciones franco-alemanas. Lo que hizo por la reconciliación entre Francia y Alemania es un signo increíble de esperanza en términos políticos. Caminó por auténticos caminos de reconciliación".