El Papa Francisco habló este domingo durante el rezo del Angelus sobre la Transfiguración, el pasaje evangélico de este día, donde “Jesús concedió a los discípulos Pedro, Santiago y Juan experimentar la gloria de la Resurrección: un trozo de cielo en la tierra”.

De este modo, el Santo Padre indicó a los peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro que “la Transfiguración se produce en un momento muy concreto de la misión de Cristo, esto es, después de que Él hubiera confiado a los discípulos que debería sufrir mucho, ser asesinado y resucitar al tercer día”.

Prepararlos para soportar el escándalo de la Pasión

“Jesús sabe que ellos no aceptan esa realidad y, por ello, quiere prepararlos para soportar el escándalo de la Pasión y de la muerte en la Cruz, porque sabe que ese es el camino por medio del cual el Padre celeste llevará a la Gloria a su Hijo elegido: resucitándolo de entre los muertos”, agregó Francisco, tal y como recoge Aciprensa.

De este modo, explicó que este mismo será el camino de los discípulos, pues “ninguno llega a la vida eterna si no es siguiendo a Jesús, llevando su propia Cruz”.

La perspectiva cristiana del sufrimiento

“La Transfiguración de Cristo nos muestra la perspectiva cristiana del sufrimiento: no es un sadomasoquismo, el sufrimiento, es un pasaje necesario, pero transitorio. El punto de llegada al que estamos llamados es luminoso como el rostro de Cristo transfigurado: en Él está la salvación, la santidad, la luz, el amor de Dios sin límites”.

Por tanto, Cristo asegura que “la Cruz, las pruebas, las dificultades en las cuales nos encontramos, tienen su solución y su superación en la Pascua”.

“En esta Cuaresma debemos subir también nosotros al monte con Jesús. ¿De qué modo? Con la oración. Permanezcamos algunos momentos en recogimiento, fijando la mirada interior en su rostro y dejemos que su luz nos alcance y que irradie en nuestra vida”, explicó el Santo Padre.

En cuántas ocasiones nos hemos encontrado con personas que iluminan, que sale luz de sus ojos, que tienen ese rostro luminoso, y rezan, y la oración hace eso: te da ese rostro luminoso con la luz del Espíritu Santo”, destacó Francisco.

El Papa finalizó su reflexión previa al Ángelus animando a dar “espacio a la oración y a la Palabra de Dios que, abundantemente, la liturgia nos propone en estos días”.