El gobierno de la India tenía preparado el 25 de diciembre para las Misioneras de la Caridad lo que algunos medios han considerado "un cruel regalo de Navidad", al no renovar la licencia para recibir fondos desde fuera del país, una vía de financiación esencial para las religiosas de la congregación fundada por la Madre Teresa.

Las consecuencias no se han hecho esperar, y las 600 personas atendidas cotidianamente en la casa general de Calcuta y en el orfanato Shishu Bhavan han visto recortado su desayuno y varios de ellos no pudieron recibir su habitual ración de té, pan y huevos, según recoge Catholic News Service.

Damnificados con nombre y rostro

"Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis", repetía agradecida, a las puertas del centro, Razia, una beneficiaria de esta alimentación de las religiosas, evocando el pasaje evangélico (Mt 25, 40). Ella acude semanalmente a las Misioneras de la Caridad para recibir comida para sus dos hijos enfermos, además de rezar ante la tumba de la Madre Teresa "para que pasen estos tiempos difíciles".

Ahora se ve perjudicada por la medida gubernamental, como Abdul Razzak, un mendigo de 45 años "envuelto en harapos" a quien también le dan las medicinas que necesitan: "Las hermanas nos han dicho que tal vez no puedan comprar más comida", explica.

Niños de la calle en Calcuta. Foto: CNS/Saadia Azim.

Del mismo modo, cuatro niños (Chotu, de 5 años, Abdulla, de 7, Sashi, de 6 y Gulnaaz, de 8), cuyo padre es ciego y mendigo, no han podido recibir este año la ropa de lana con la que paliar el frío que pasan en la calle, donde viven con su madre, Rosy

De viernes a domingo, una cola de pobres acude a los centros de las Misioneras de la Caridad para cubrir necesidades vitales que a partir de ahora pueden no llegarles. 

Un instrumento de control y acoso

Son solo algunos casos de los muchos que se verá abocados al hambre o la miseria si el ejecutivo de Narendra Modi no rectifica su actitud, que se ampara en razones administrativas (que en cualquier caso las Misioneras de la Caridad han recurrido) pero responde a la creciente ola de hostilidad anticristiana que se vive en la India por el auge nacionalista.

Algunos estados indios, como el de Orissa, se han comprometido a mantener su ayuda para que la labor caritativa de las religiosas no se vea mermada: "Si otros estados os apoyan también, tal vez esta fase sea superada", confía la hermana Dominica María.

Según John Dayal, activista por los derechos humanos en la India, la ley que regula las ayudas extranjeras (FCRA, por sus siglas en inglés) es un instrumento gubernamental "para impedir que las organizaciones humanitarias actúen de forma independiente; es una especie violencia continada que se ejerce en la calle contra los cristianos mediante las regulaciones y la desinformación", que en ocasiones produce ataques físicos contra instituciones y personas, como el reciente asalto a la Escuela de San José, en Ganj Basoda (estado de Madhya Pradesh).