El libro Sólo soy la voz de mi pueblo, recientemente publicado por la editorial PPC, recoge los escritos y fotos que el obispo de Bangassou, monseñor Juan José Aguirre, ha recopilado, a lo largo de sus 35 años como misionero comboniano en la República Centroafricana.

Se trata de textos cortos, esperanzadores y duros a la vez, que recogen el día a día de un hombre que vive rodeado de fe, pero también de miseria, explotación y muerte: «Han sido muchas experiencias desde aquel 1980 que llegué a África. Si dejo rienda suelta a mi cerebro, me programa las más bellas. Pero sé que las otras, las que escuecen, las que apestan a humanidad corrompida, a sangre derramada, a la miseria de los que no son de nadie, también están ahí», afirma el obispo.

Y repite, a continuación, algo presente en cada letra del libro, la clave para continuar su misión: «Aunque camine por valles oscuros, no temo, porque Tú vas conmigo. La certeza de Tu Presencia me consuela»


- Empecé a escribir cuando tenía momentos de soledad sonora. En medio de la selva, me quedaba solo desde las 8 de la tarde hasta las 6 de la mañana, así que aprendí a llenar mi tiempo rezando y escribiendo.

- Porque tiene un tejido social frágil, provocado por un Gobierno corrupto y el sida, que sufre el 12% de la población. También porque es un país muy rico en petróleo, uranio y diamantes.



- Esa cruda realidad se hace indigesta, la sueñas al día siguiente. Te vienen arcadas, rechazo de tu propio cuerpo..., pero tienes que respirar hondo y ver el rostro de Dios que muere en aquella persona. Yo soy frágil, pero Dios hace cosas bonitas por aquel pueblo, a través de mi fragilidad.


- De la oración y la Eucaristía. Pero a veces se atraviesan desiertos. La mirada de Dios se apaga, y te tienes que apañar solo. Dios me hace vivir esta experiencia para que sepa cuál es la pesadez de la mochila de mi pueblo.


- Tienen una capacidad enorme de desdramatizar.

- ¡Qué ingenua crudeza! Eso lo tenemos que aprender los misioneros en África, a desdramatizar.

- Si ellas se fueran o hicieran huelga, yo me quedaría en el paro. Son las más fervorosas, tiran de la familia, las que tienen más aguante, las que transmiten la fe, las que se agarran al rosario en cuanto hay un problema.

-La radio es mi cordón umbilical. Me ha permitido salir al exterior, ser la voz de mi pueblo. He hablado de sus padecimientos, de la ruptura de los derechos fundamentales. Y, como en esa ocasión con el MISAB, hemos logrado cosas.

-El perdón es un don de Dios, que te lo da si se lo pides.

-No. Dios ya sabe cuándo me moriré. Sigo adelante e intento ser prudente, pero sabiendo que todo depende de Alguien que está más allá. Y eso que a Dios le gusta hacer las cosas más difíciles todavía: ya he tenido un infarto, tengo problemas de riñón, de ciática..., pero ésta es la manera de hablar de Dios.

- Nuestra forma de vivir capitalista hace que los pobres sean cada vez más pobres. También los equipos de fútbol llevan en sus camisetas publicidad de los países que han provocado la hecatombe de los Seleka en Centroáfrica.

- 3.000 congoleños han llegado a mi país por miedo al LRA, y no ha habido ningún problema. Y en España hacemos un drama por la valla de Ceuta y Melilla, y damos dinero a espuertas para asegurar la frontera sur de Europa, en lugar de invertir en poner freno al turismo sexual o la corrupción.

- Va a ser difícil reconstruir el país. Necesitamos ayuda internacional, y están llegando muchísimas ONG. A las misiones nos dan poca ayuda; se fían más de estas organizaciones, que no son todas oro blanco. Muchas gastan el 70% de lo que recogen en logística interna: es un escándalo. A nosotros nos ayuda la Iglesia: Manos Unidas, Ayuda a la Iglesia Necesitada, la Orden de Malta o el Vaticano.

Desde España es fácil ayudar directamente a las misiones católicas en Bangassou a través de la Fundación Bangassou creada por el obispo y con muchos años de experiencia: www.fundacionbangassou.com