La Autoridad de Regulación de la Enseñanza (TRA) del Reino Unido dictaminó recientemente que el profesor Joshua Sutcliffe, de 33 años, no trató a uno de sus alumnos con la "dignidad y respeto" que se merecía. ¿Su "crimen"? No usar los pronombres masculinos con una alumna que se identificaba como niño.

Sutcliffe, cristiano evangélico y ex profesor de matemáticas en The Cherwell School, una escuela estatal de secundaria de Oxford, admitió que estaba dando una lección cuando quiso elogiar a sus alumnos y no usó para ello los pronombres "adecuados". "Bien hecho, chicas", dijo el profesor, que reconoce que no fue intencional y por lo que se disculpó de inmediato.

La ley le amparaba

La TRA aseguró que el profesor era reincidente en el tema y que durante 2015 y 2018 solía referirse a sus alumnos transgénero usando pronombres "incorrectos". Sutcliffe afirmó que había sido un "lapsus".

Por su parte, el abogado del profesor argumentó "que el alumno A no tenía hecha la reasignación de género y, por tanto, la ley no obliga a usar pronombres a elección del alumno". 

Sutcliffe, además, fue declarado culpable de "mala conducta" por expresar en clase su opinión contraria al matrimonio homosexual.

También se admitió una denuncia contra él por mostrar a los alumnos un vídeo que decía que un problema creciente en la sociedad actual es que los hombres no son lo suficientemente masculinos.

El caso de Sutcliffe recuerda mucho al de Enoch Burke, un profesor cristiano de un instituto de Irlanda, que pasó por la cárcel por haberse negado a usar pronombres trans (se negó a usar lo que en español woke sería 'elle').

Burke era profesor de Alemán, Historia y Política de la Escuela del Hospital Wilson (Westmeath, Irlanda), una escuela con ideario anglicano.

La escuela durante mucho tiempo intentó obligarle a que usara un "pronombre trans" para dirigirse a un estudiante en proceso de "transición de género". Le pedían dirigirse al alumno con el pronombre "they". Él se negó, alegando, entre otras causas, sus convicciones cristianas (puedes leer aquí su historia).

El colegio entonces suspendió al profesor y le prohibió acudir al centro. Como él insistía en ir a clase, el colegio consiguió que un juez emitiera una orden impidiéndole acudir al instituto. Y como él insistió en presentarse allí, el juez del condado de Westmeath dictó una orden de arresto acusándole de desacato.