Los obispos andaluces han anunciado su adhesión como parte actora a la causa de beatificación de la Reina Isabel La Católica, en estos momentos sierva de Dios, procedimiento que promueve la Archidiócesis de Valladolid, ciudad en la que murió la monarca española.

Con este anuncio, los obispos andaluces, a propuesta del de Granada, pretenden dar un impulso a una causa que lleva estancada más de dos décadas. En este tiempo, los obispos españoles han intentado que se retome aunque de manera infructuosa.

La causa se abrió en Valladolid en la década de 1970 y parecía todo preparado para su beatificación en 1992, quinto centenario del descubrimiento de América, precisamente bajo el mandato de la reina Isabel. Sin embargo, el proceso poco antes quedó frenado y así ha seguido hasta nuestros días.


El arzobispado de Granada recuerda que la Sierva de Dios Reina Isabel La Católica, quien acercó la fe a las tierras descubiertas del Nuevo Mundo en América Latina y testimonió la fe cristiana en su vida, está muy vinculada a la Diócesis de Granada, en cuya Capilla Real descansan sus restos, junto con los de su marido Fernando el Católico. Su cripta recibe las visitas de miles de personas procedentes de todo el mundo que acuden a la Capilla Real. 



E igualmente añade que la Sierva de Dios falleció el 26 de noviembre de 1504, fecha que la Capilla Real conmemora cada año con una Eucaristía de acción de gracias a Dios por su vida y evangelización en el Nuevo Mundo y en España, una evangelización promovida desde sus responsabilidades como soberana del país. En su vida familiar, la Reina Isabel La Católica estuvo implicada, siempre que sus obligaciones como monarca se lo permitían, en la educación cristiana de sus hijos. Asimismo, como soberana del país asumió una tarea encaminada a fortalecer lazos, creando a su alrededor unidad y sembrando bien.

En estos momentos, son motivos políticos los que han frenado la causa de Isabel la Católica, especialmente por la expulsión de los judíos, y por el descubrimiento de América y el trato a los indios. Sin embargo, los historiadores han demostrado ya en varias ocasiones la correcta actuación de la reina católica en ambos casos, Ha sido la leyenda negra la que se ha encargado de intentar enfangar la importancia histórica de Isabel.


Con respecto a la expulsión de los judíos en 1492, la decisión tuvo estrictamente un cariz político y administrativo, y no racista ni antisemita. Además, los judíos fueron expulsados de España siglos después que otros países. Así por ejemplo Francia expulsó a sus judíos en 1182 y confiscó todos sus bienes, como lo haría Inglaterra en 1290, y luego los principados alemanes, Austria en 1421 y después los principales ducados italianos.

Tras investigar los hechos, el historiador José Javier Esparza recuerda que España fue la última en hacerlo y pudieron vender sus bienes antes de marchar. Esparza explica la razón: "Los Reyes Católicos, en su proyecto político, aspiraban a una sociedad unificada. La unidad en la fe católica era el objetivo. Para ello tenía que lograrse la integración plena de los judíos conversos, pero esta se veía dificultada porque gran parte del pueblo los consideraba sospechosos. ¿Por qué? Por su proximidad a los judíos observantes. De manear que había que deshacerse de estos si se aspiraba a una integración total de los conversos. Por otro lado, las sospechas populares se traducían en un estado permanente de tensión civil".

José María Zavala, que ha publicado un libro sobre Isabel la Católica y ha estudiado su Positio de canonización,  afirma que “en la expulsión, a diferencia de lo que sostienen algunos, no existió motivo alguno racista o antisemita; sencillamente, porque el racismo como tal no existía entonces sino que es un fenómeno actual. Tampoco hubo codicia alguna de riqueza, puesto que para la corona la medida supuso la pérdida de ingresos para sus arcas. Además, la situación legal de los judíos de Castilla era la de “extranjeros tolerados”, de modo que no fue propiamente una expulsión”.


Con respecto al papel de Isabel La Católica con los indios tras el descubrimiento, las pruebas son aún más contundentes. Desde un primer momento, la reina se opuso a la esclavitud y en el codicilo del testamento de Isabel, en 1504, se habla expresamente de proteger a los nativos, evangelizarlos y tratarles bien.

Según Esparza, “era la primera vez en la Historia que una potencia vencedora prohibía esclavizar a los vencidos. Fue una verdadera revolución. Y, como es lógico, se tardó mucho en que todo el mundo lo entendiera”.

Además, recuerda Zavala, en 1495  llegó a Sevilla una flota desde América con 500 indios esclavos, que Colón aseguraba que eran prisioneros de guerra. La Reina Isabel hizo estudiar el caso y en el año 1500 ordenó que fueran todos liberados y repatriados a América. Esa es una fecha clave para la historia.