En la prensa catalana se ha desatado un cierto debate e interés (veraniego) por los jóvenes católicos catalanes. Que, hay que reconocerlo, no son muchos. Pero son más de lo que dice el CIS de Tezanos, y los que lo son, no lo esconden.

Una causa del debate es el éxito de iniciativas católicas jóvenes como Hakuna y Effetá. Otra causa es la JMJ de Lisboa, a la que han acudido al menos 3.000 jóvenes catalanes.

Como casi todo en Cataluña, el debate tiene dos ejes: izquierda-derecha, españolismo-catalanismo. A los que algunos querrían añadir ejes menores de tipo religioso: salida vs. estufa, sociales vs. devocionales, tradicionales vs. modernos. Eso complica la clasificación de los jóvenes.

En general, los comentaristas que son catalanistas/independentistas y muy de izquierdas, se quejan de que los jóvenes católicos que quedan en Cataluña no son sólo conservadores y devocionales en su vida religiosa, sino que además son desproporcionadamente españolistas. Por esos tres pecados (ser conservadores, rezadores y españolistas, además de provida) les pega la etiqueta de "ultracatólicos" Mireia Roureda en El Punt Avui, periódico independentista-nacionalista catalán, que inició el debate, criticando concretamente a: Effetá, Emaús, Camino Neocatecumenal, 40 Días por la Vida y Hakuna.

También los critica el antiguo responsable de Religión en La Vanguardia (hasta 2014), Oriol Domingo, en Avantguarda.cat. Copiamos un párrafo suyo (avisamos, no es sátira, es real) que da idea del "nivel" del debate: "Jesús nunca se dedicó a la adoración al Santísimo, ni a horas santas ni a recitar el Rosario ni a arrodillarse ante ningún sagrario, ni formó parte de grupos como Hakuna. Jesús no fue ultracatólico, ni nacionalcatólico como la España franquista o la Iglesia española". Ese es el nivel.

Los que son católicos catalanistas/independentistas, pero no de izquierdas, sólo acusan a los jóvenes de que "castellanean" (usan demasiado el idioma castellano; para muchos, usarlo algo ya es demasiado, en una región donde toda la escuela pública y casi toda la concertada es monolingüe en catalán por imposición de la Generalitat). Pero dan gracias de que al menos esos jóvenes ayudan a vivir la fe. Es el caso, argumentado, de la joven columnista Montserrat Dameson en ElNacional.cat.

"Para saber qué pasa en la Iglesia catalana, hay que haber circulado un poco y, sobre todo, hay que escribir sin querer hacer daño", protesta Dameson, con razón.

"Buena parte de este mismo progresismo tiene las iglesias vacías porque, para alejarse del franquismo, diluyó tanto el mensaje que ofrece más sombras y dudas que luces y razones", añade.

"La Iglesia española le come espacio a la Iglesia catalana porque esta última tiene capada toda capacidad de autocrítica", denuncia. "Que hoy haya artículos en los que mosenes anónimos alertan de los peligros de Hakuna y echen pestes de ella es una muestra más de esta autocrítica capada. Es un atajo para señalar las taras del otro sin tener que curarse las propias".

"Si la parroquia se llena de jóvenes en la adoración y no en la misa [del cura progresista] quizás el problema lo tienes tú y la manera como haces la misa. Por último, si estos jóvenes son catalanohablantes y se tragan una hora y media de adoración en castellano, es posible que tengan la sensación de que ahora mismo no se les ofrece nada mejor en su lengua", añade Dameson.

"Hay catalanes conservadores y hay españoles progresistas. También hay todo lo que queda en medio porque, gracias a Dios, la Iglesia es universal y la adscripción nacional no implica tener un talante u otro", advierte esta periodista.

Desde la sensibilidad catalana españolista, comentan la situación en Dolça Catalunya, un portal muy crítico con el nacionalismo y pro-católico: "El futuro de la Iglesia en Cataluña ya no es el nacionalismo. Hasta los dinosaurios lazis [nacionalistas que usan lacitos amarillos] que destruyeron la fe de los catalanes lo reconocen: en los próximos 30 años no quedará ni rastro de la Església Patriòtica. La Iglesia en Cataluña será católica, pequeña, vibrante, transformadora… y perseguida. Como lo fue su Maestro".

Un poco de ciencia: ¿qué dicen los sondeos?

Pero, ¿cómo son en realidad los jóvenes católicos que quedan en Cataluña? ¿En qué creen, qué idioma hablan, qué piensan de la fe, política, evangelización, valores? ¿Qué dicen los sociólogos, los sondeos, las estadísticas?

Sería bueno que las universidades católicas catalanas hicieran estudios y sondeos sobre la fe de los catalanes, sus valores, etc. Hay 4 en Cataluña:

- Universidad Abat Oliba (del grupo CEU, Asociación Católica de Propagandistas),
- Universidad Ramon Llull (herencia de congregaciones religiosas: Esade, Blanquerna, Institut Químic de Sarrià, La Salle),
- Ateneo Universitario Sant Pacià (de origen diocesano: Filosofía, Teología, Historia, arte),
- y la Universidad Internacional de Cataluña (ligada al Opus Dei, Medicina, Arquitectura y carreras de letras).

Ninguna hace estudios ni sondeos sobre la fe de la población, sus valores, religiosidad, etc... En noviembre de 2022, el cardenal Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal, exhortaba: «¿Qué hacen las universidades católicas? ¿Dónde están?». No se sabe, pero sondeos sobre religiosidad, valores o efectos sociales de la fe no hacen.

Así, quedan sólo dos fuentes para entender a estos jóvenes: los dudosos sondeos del CIS (controlado por el activista socialista Tezanos) y los sondeos del CEO de la Generalitat. A ambas fuentes acude un interesante y trabajado artículo de NacioDigital.cat del 9 de agosto.

El obispo Sergi Gordo, que ha sido obispo auxiliar de Barcelona y hace poco fue nombrado nuevo obispo de Tortosa, con jóvenes católicos de Barcelona que parten hacia Lisboa a la JMJ.

Los sondeos del CIS son en Cataluña tan o más increíbles que en el resto de España, tergiversados desproporcionadamente para favorecer al Partido Socialista. Ya analizamos hace unos meses que las cifras del CIS son increíbles al contrastarlas con el CEO de la Generalitat.

Por el INE (Instituto Nacional de Estadística) sabemos que hay aproximadamente 1,4 millones de personas en Cataluña que tienen entre 18 y 35 años. Según el CIS, sólo un 4% (56.000 jóvenes) serían católicos practicantes, a los que habría que sumar otro 20% (280.000 jóvenes) que serían católicos no practicantes.

Sabemos por el CEO que entre los católicos practicantes 4 de cada 10 son varones. Así, los futuros sacerdotes deberían surgir de una base de tan solo 22.000 varones jóvenes practicantes... en una región de 7,5 millones de habitantes.



Pero, como decimos, el CIS no es fiable y minusvalora las cifras de católicos. El tercer CEO de la Generalitat (Barómetro) de 2022 detectaba que los jóvenes que se declaran católicos llegaban a ser el 33,5% del total de jóvenes adultos de Cataluña, superando el medio millón, y no los 330.000 que nos diría el CIS).

En las parroquias, además, trabajan con miles de jóvenes que no son adultos: adolescentes de 12 a 17 años. Precisamente, el método de catequesis para adolescentes LifeTeen llegó a España a través de parroquia-catedral de Tarrasa, y hoy se aplica en más de 160 parroquias.

No es para tirar cohetes, pero el CEO detecta que la religiosidad entre los jóvenes catalanes se ha estabilizado.

La posición política de los jóvenes católicos en Cataluña

Según lo exponen los datos del CEO en NacioDigital, un 19% de los jóvenes catalanes católicos practicantes se declararían cercanos a PP/Vox/Ciudadanos, mientras que entre los jóvenes no practicantes serían un 11% y entre los no creyentes serían un 4%.

Preguntados por su ideología, un 30% de jóvenes católicos practicantes se declaran de "centro" y otro 31% suman los que se declaran de "centro-derecha" o "derecha".

Sólo 1 de cada 10 jóvenes de las parroquias dice ser de izquierdas. En cambio, entre los jóvenes no creyentes, un tercio son de izquierdas y otro tercio de "centro-izquierda".

Respecto al independentismo, que es casi mayoritario entre los jóvenes no creyentes, es minoritario entre los católicos practicantes, si bien hay que tener en cuenta que uno de cada tres chicos que son católicos practicantes se sienten atraídos por esta opción (un 31% de practicantes son independentistas; otro 17% habla de un "estado federado", un 38% está contento con que Cataluña sea una autonomía).

Obligados a elegir entre "independencia sí o no", el 58% de católicos practicantes dice "no", mientras que entre los chicos no creyentes, la mitad son independentistas. (Las cifras entre mayores de 35 años son casi idénticas).

Pero quizá el dato pastoralmente más relevantes es que casi un 28% de jóvenes practicantes, de los jóvenes en la parroquia, ¡tienen ambos padres nacidos fuera de España! Es decir, no son hijos de andaluces, son hijos de sudamericanos (con bastantes italianos y franceses). En Cataluña, un 16% de la población es extranjera.

Lo cual lleva a la pregunta de "qué jóvenes catalanes habría sin la inmigración hispanoamericana": un tercio menos, o peor. Esta cifra, ¿significa que la Iglesia catalana acoge bien a los hispanos... o más bien que debería dedicar aún más esfuerzo a ello?

La mitad de los jóvenes no creyentes tienen ambos padres nacidos en Cataluña. Y entre los jóvenes católicos practicantes, sólo un 31% tiene ambos padres nacidos en Cataluña. Un 35% tiene un padre, o ambos, de otras partes de España.

Eso explica en parte el menor tirón del independentismo entre los jóvenes practicantes.

¿Cómo demostrar que el nacionalismo interfiere en la fe?

Se plantea la pregunta sobre si la ideología nacionalista interfiere con la transmisión de la fe. También en el País Vasco hay estudios que sugieren que las familias nacidas fuera del País Vasco transmitieron mejor la fe que las nacidas allí (por ejemplo, que los vascos nacidos en otras regiones son el doble de practicantes que los nacidos en el País Vasco).

En teoría, hablando en frío, es perfectamente lícito ser católico y tener distintas ideas sobre la forma en que se organizan políticamente los pueblos de la Península Ibérica. Pero en la práctica es posible que el tiempo y esfuerzo dedicado a causas políticas sustituya al que debería dedicarse a la transmisión de la fe.

Vale la pena investigar más sobre esto pero faltan estudios serios al respecto.

Mientras tanto, los jóvenes católicos en Cataluña son, muestran los datos, más conservadores y más españolistas que la media.

Pero Cristo pide llevar el Evangelio a todos, de todos los idearios, de todas las tendencias, de todos los idiomas. Es un reto, no sólo en Cataluña, sino "en Samaría, en Galilea y hasta los confines de la Tierra".

En el vídeo, de Catalunya Religió, jóvenes de Vic, Tarrasa y Barcelona, entusiasmados al final de la JMJ en Lisboa (en catalán).