Unos arqueólogos han revisado materiales de la isla escocesa de Iona, donde San Columba fundó un monasterio en el siglo VI que llevaría a la evangelización de buena parte de Escocia, y han comprobado que un carbón de avellano que se almacenó hace unas décadas pertenece al siglo VI.

Ese carbón de avellano se encontró en los años 50 en un espacio de las ruinas de Iona que según la tradición había sido la celda misma de San Columba. 



La datación por carbono14 y con tecnología moderna mostraría que, efectivamente, había una casa de madera del siglo VI en el lugar exacto, la morada en que, según se conservó la tradición, vivió San Columba, dirigiendo a la comunidad monástica de Iona, gran centro civilizador de las Islas Británicas. 


San Columba de Iona (en irlandés antiguo Colm Cille o Columcille) es un irlandés que vivió entre los años 521 y 597, monje incansable, fundador de comunidades desde el monasterio de Iona, evangelizador de Escocia y descendiente del legendario rey irlandés Niall de los Nueve Rehenes.



También es famoso por haber vencido al monstruo del Lago Ness haciendo el signo de la Cruz y expulsándolo al declarar con voz potente: «No irás más lejos». El monstruo estaba devorando gente y al santo le apenó ver cómo lugareños recogían un cadáver y el miedo que tenían. Así lo cuenta su noveno sucesor como abad en Iona, Adomnán, que llegó al cargo en el año 679 y murió en el 704. Adomnán escribió "Vita Columbae" ("La vida de Columba"). Esta obra se considera la más importante de las que nos llegan de la Escocia altomedieval, fuente vital para conocer a los pictos y otros pueblos de entonces. 



"Al sonido de la voz del santo la bestia huyó con terror tan rápido que uno podría pensar que tiraban de ella con cuerdas. Los hermanos estaban maravillados al ver que la bestia se había ido y que su compañero soldado Luigne volvía indemne y salvo, y glorificaban a Dios por el hombre santo. Incluso los nativos paganos allí presentes quedaron tan conmovidos por la grandeza del milagro que habían visto que también ellos magnificaban al Dios de los cristianos", explica Adomnán, que busca el enfoque evangelizador de la historia.


"La vida de Columba" no solo es la obra escrita más antigua que menciona al monstruo del lago Ness (aunque el encuentro de San Columba con el monstruo, que había devorado a un hombre, es en el río Ness, que alimenta al lago) sino que también es la más antigua que menciona a un rey Arturius (en este caso hijo del rey de Dal Riada, en la costa occidental de Escocia, enfrentado con los pictos, quizá origen del Rey Arturo). 


Se atribuye además a San Columba de Iona un libro de salmos en latín llamado el "Cathach de San Columba", que está datado paleográficamente entre el año 560 y el 600. Se considera que es el manuscrito más antiguo de Irlanda y el segundo salterio (libro de salmos) en latín más antiguo del mundo. Lo que se ha conservado son 58 folios con los salmos del 30 al 105.

Esta es una página del Cathach, segunda mitad del siglo VI, el manuscrito más antiguo de Irlanda



Aunque la vida de Columba y el libro coinciden en fechas, los arqueólogos tienden a dudar que él fuera dueño o copista del texto. La leyenda dice que lo copió de un libro de su maestro San Finnián, hubo problemas para devolverlo y eso causó una batalla militar con muchas bajas, la de Cúl Dreimhne in 561. Hay quien ha llamado a este episodio "la más antigua disputa de copyright de la historia".

Como penitencia por las muertes de la batalla, Columba decidió marchar como misionero a Escocia para convertir a tantas personas como habían muerto en el combate. Solo en una ocasión volvería a Irlanda ya (para fundar el monasterio de Durrow), volcado en evangelizar Escocia.

Aunque se le atribuye la composición de varios himnos y la copia de su propia mano de más de 300 libros, no han llegado hasta nosotros. La "Vita Columbae" recoge que el santo visitó a Bridei, rey picto de Fortriu (Inverness) y que se ganó su respeto. Una versión escrita después, por Beda el Venerable (672– 735  d.C.) dice que incluso logró convertir al rey y su corte. En cualquier caso, Iona, fundada en 563, era el único sitio en la región con gente que sabía leer y escribir y desde allí salían misioneros para Irlanda y Escocia, mientras Columba pactaba y negociaba con reyes. Y todo lo empezó Columba con doce compañeros, como Cristo.


Así debía vivir San Columba en su cabaña de madera
del siglo VI junto al monasterio de Iona, según lo dibuja
la Universidad de Glasgow



Otra fuente temprana es un poema en alabanza de Columba en irlandés antiguo de estilo muy elevado, muy difícil de entender, "Amra Choluim Chille", probablemente compuesto por San Dallán Forgaill, monje poeta que murió decapitado por piratas, también en el siglo VI, o en el VII, que tiene 25 estrofas de cuatro versos de siete sílabas cada uno. Con frases así:

"Quien nos preservaba vivo ha muerto
pues se nos ha muerto quien estaba dedicado a asegurar nuestro perdón
pues se nos ha muerto quien era un mensajero de nuestro Señor
pues ahora ya no tenemos al sabio que expulsaba terrores de nosotros
pues no tenemos rey que nos explique palabras de verdad
pues no hay maestro para enseñar a las tribus de Toi.
El mundo entero era suyo.
Como un arpa pequeña sin el arpa grande,
así es una iglesia sin un abad"


Los biógrafos de San Columba de Iona insisten en sus capacidades para la oración y el ayuno y en como era incapaz de estar ni una hora seguida sin realizar actividades útiles o al servicio del Señor en oración. Sus normas para la vida monástica eran muy exigentes y se mantuvieron varios siglos hasta que del continente llegaron las normas de San Benito, más moderadas. 


El hallazgo actual parte de una prueba pequeña pero reveladora: carbón de avellano. Lo recogieron hace 60 años arqueólogos y los clasificaron meticulosamente. Se almacenó (en una caja de cerillas en un garaje). El carbono catorce asegura que este carbón es de entre el 540 y el 650 d.C.



Los arqueólogos creen que la cabaña que usó San Columba se quemó. Después se tapó con piedras pequeñas de la playa y se marcó con una cruz de piedra. Más adelante en Iona se construyó otra comunidad monástica, benedictina, en el siglo XII, pero se guardó el recuerdo de que en cierto montículo, el Tòrr an Aba, el "túmulo del abad", había estado la celda o morada del santo. Ahí se encontró el carbón ahora datado. La tradición encaja con la ciencia.

Los arqueólogos del hallazgo, Ewan Campbell y Adrián Maldonado, financiados por Historic Environment Scotland, alaban el trabajo clasificador y conservador de sus predecesores de hace 60 años y explican que vale la pena conservar cosas que parecen poco reveladoras, porque en próximas décadas, con nuevas tecnologías, siempre pueden usarse para aportar más datos del pasado. 


Iona tiene hoy 120 habitantes en la isla (www.welcometoiona.com) y en la abadía hay una comunidad ecuménica de cristianos de distintas tradiciones con una regla de vida común, que acoge retiros y encuentros de oración (iona.org.uk).

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