Antiguamente era bastante común mostrarse escéptico con los milagros de curaciones para beatificar o canonizar con el argumento de que eran "historias de hace mucho tiempo" o "mal examinadas con una ciencia ya desfasada". Con todo, cuando recientemente unos investigadores repasaron algunas curaciones de los siglos pasados a la luz de la medicina actual, no encontraron casos médicamente explicables: todos son casos que siguen dejando perpleja a la ciencia (leálo aquí).

Pero en nuestro siglo XXI esa argumentación ya no es frecuente: abundan los milagros en entornos medicalizados, en hospitales modernos, bajo la mirada asombrada de médicos modernos, con todo tipo de documentación.

Y como los procesos son más rápidos que hace unas décadas, los "milagrados" y sus testigos suelen llegar vivos a las beatificaciones y canonizaciones y hasta conceden entrevistas o cuentan sus experiencias en primera persona por Facebook.  


En esta línea podemos contar el caso del milagro que permitirá beatificar a la venezolana Madre Carmen Rendiles, aprobado por el Papa Francisco con fecha del 19 de diciembre de 2017. Se da el caso de que la enferma es, a su vez, una doctora cirujana. Es difícil encontrar más ciencia médica rodeando un hecho sobrenatural. 

Explica muchos datos del caso Ramón Antonio Pérez en Aleteia Venezuela y los ha difundido también la Conferencia Episcopal de Venezuela. Sucedió el 20 de mayo de 2003. Trinette Durán de Branger, médica cirujana en el hospital “Miguel Pérez Carreño” de Caracas, estaba operando a un paciente de tumor de colon en el quirófano, cuando se desprendió de la mesa un cable eléctrico y dio una descarga a en su brazo derecho que quemó su guante y los dedos índice y pulgar. No afectó al paciente, que estaba protegido por una colchoneta plástica. 

 
La doctora cirujana Trinette Duran de Branger, vestida de fiesta


Los otros cirujanos y médicos prestaron unos primeros auxilios a su compañera mientras trasladaban el paciente a otro quirófano. Pero al poco ella decidió terminar aquella cirujía pese a la descarga en el brazo. 


Los efectos fueron creciendo: ya ese día la doctora Trinette sintió un dolor intenso en todo el brazo y pérdida de fuerza; luego quedó totalmente inmovilizado. Tres dedos de su mano derecha también estaban paralizados. 

Cuenta la misma doctora, que durante dos meses, luego de ocurrido el accidente, pasó por las manos de casi 20 médicos sin lograr la más mínima mejoría. “Al contrario, todo empeoraba a pesar de seguir responsablemente las prescripciones médicas a base de sedantes, relajantes, anti inflamatorios y otros”, describe el testimonio presentado a la comisión investigadora que llevaba la causa de la Madre Carmen Rendiles.

“Nada calmaba aquel dolor noche y día, no podía conciliar el sueño y la inhabilidad del brazo aumentaba rápidamente”, dice en el testimonio. Así ya no podía ejercer de cirujano más. Diagnostico: “atascamiento del nervio mediano y cubital desde la mano hasta la axila”.




Los médicos recomendaron operar para mejorar la sintomatología, más no para recobrar la movilidad del brazo y continuar ejerciendo su profesión. La operación estaba pautada de emergencia para el 18 de julio de 2003. 

Iba a ser operada en el Centro Médico de Caracas. Sin embargo, camino de este centro para ser hospitalizada, decidió pasar por el Colegio Belén, que atienden las Hermanas Siervas de Jesús, en la urbanización Los Palos Grandes de Caracas. Trinette quería rezar para pedir la sanación de su brazo.

Pasó por la capilla mayor y después una hermana la condujo hasta el oratorio en donde la comunidad de religiosas estaba en oración. Allí habló con la madre María San Luis, hermana de sangre de la venerable Madre Carmen.

Después de orar juntas, la monja le dijo que la Madre Carmen la curaría de su dolencia. Enseguida ambas se dirigieron a una habitación, cercana al oratorio, en donde la Madre Carmen en vida reposaba algunas veces. Allí estaba un cuadro de la hoy beata Madre Carmen que la hermana San Luis quería que Trinette Durán de Branger pintara.




Aquí ocurre el hecho no explicable por la ciencia y los hombres. Al ver el cuadro e implorar interiormente su curación, salió del borde del cuadro como “un hermoso rayo de luz que alumbró toda la habitación y llegó hasta su hombro”, dice el testimonio de la sanación presentado ante el Vaticano.

Trinette sintió un intenso calor entrar por su cabeza y penetrar en su brazo, y fue tan impactante el momento que perdió por un momento el conocimiento y en el mismo instante su brazo quedó restablecido totalmente. Ya no usó más férula, ni fue realizada la operación.

El domingo siguiente en una misa del Colegio Belén se reunió toda su familia para dar gracias a Dios ante el gran favor recibido por intercesión de la nueva beata. En la homilía el sacerdote que oficiaba se refirió a la falta de un brazo de la Carmen Rendiles y fue cuando la familia de Trinette se enteró que a la religiosa siempre le había faltado un brazo. La doctora Trinette Durán de Branger da testimonio de su curación súbita, también los médicos que la trataron, su familia y demás conocidos. 

Las hermanas, que son aproximadamente un centenar, repartidas en 20 comunidades en Venezuela y Colombia, se preparan ahora para la beatificación de su fundadora, que será la tercera beata venezolana.

Los restos de la Madre Carmen Rendiles se encuentran hoy en una tumba ubicada en el lateral izquierdo a la entrada de la Capilla “Jesús Hostia” del Colegio Belén, en Los Palos Grandes, Caracas, lugar al que acuden los devotos desde las 7 de la mañana hasta las 12 del mediodía. 


Carmen Rendiles Martínez nació en Caracas el 11 de agosto 1903 y falleció el 9 de mayo de 1977. Llegó al mundo sin uno de sus brazos, el izquierdo; sin embargo, ello no le impidió actuar con normalidad desde pequeña y sentir la vocación religiosa. El 25 de febrero de 1927, entró a una comunidad de origen francés llamada Congregación Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento.

Tenía 33 años de edad cuando asumió como maestra de novicias en Caracas. En 1947, fue nombrada Superiora de la misma casa; y en 1951, es designada Superiora Provincial. En 1950 fundó una casa en San Cristóbal para que funcionara como colegio, y en 1951 sus hermanas comienzan a trabajar en el Seminario Diocesano de San Cristóbal. En 1952 inician labores en Cúcuta; y en 1954, se ocuparon del Palacio Arzobispal y de la Catedral de Caracas, a petición del Arzobispo Rafael Arias Blanco.

En 1955, se pone en funcionamiento el Colegio Belén de Caracas (el lugar del milagro donde hoy descansa su cuerpo y centro de peregrinación para muchos). Lo levantan en un terreno donado por un cuñado a Madre Carmen cuatro años antes; y en ese mismo año, en La Punta, Estado Mérida, comienzan las actividades del Colegio Nuestra Señora del Rosario.

En 1959, la religiosa donará a la Congregación su casa paterna ubicada en El Paraíso, Caracas, para atender la educación de niñas de escasos recursos.

En tiempos en que estaba la Madre Carmen Rendiles al frente de la Congregación en América, se suscitaron en Francia importantes cambios que no fueron compartidos por las hermanas de Venezuela y Colombia.

Después de consultar a las religiosas y autoridades eclesiásticas del momento, guió el proceso de separación de las comunidades de Venezuela creando así una nueva familia religiosa, con el apoyo del cardenal arzobispo de Caracas, José Humberto Quintero. Nacía la Congregación de Siervas de Jesús, en el año 1966. Carmen Rendiles fue nombrada Superiora General, cargo que desempeñó con dedicación hasta su fallecimiento, el 9 de mayo de 1977.

 

Alegría en el Colegio Belén de Caracas, lugar del milagro