¿Has entrado a leer el blog por su título? Llama la atención ¿verdad? Es polémico, y eso nos gusta... Eso dicen algunos del Papa, y más después de la publicación de la exhortación “Amoris laetitia”. La exhortación del Papa (de la que algunos se burlan llamándola “los amores de Leticia”) ha despertado muchas reacciones viscerales.

Entre los detractores del papa, porque ven en ella un paso atrás, que va contra la doctrina, que si este papa tal, que si cual, que si pascual, blablabla. Entre los partidarios a ultranza de este papa (pero no de los otros), porque por fin el papa permite no se qué y no se cuál, y ya era hora de que la Iglesia se abriese a no se cuántas cosas, y blablabla.

Entre el periodismo no creyente, que malinterpreta y saca de contexto las palabras del papa para decir que este sí que es el Mesías que había de venir y que por fin la Iglesia está abriéndose y blablabla. Y también entre los que se beben lo que dicen los medios de comunicación como si fuera PalabradeDiostealabamosSeñor, porque este papa sí que es diferente y ya era hora de que la Iglesia cambiara y se abriese y blablabla.

Pero todos tienen algo en común: que nadie se mueve, y que utilizan lo que piensan que ha escrito el Papa para seguir exactamente como estaban, mutilando y descontextualizando lo que dice. Pues oyes, como todo el mundo dice lo que le da la gana, pues yo también, ala. Pero breve, que mi padre dice que los blogs tienen que ser cortos, que si no aburren.

 

1. Siempre se ha descontextualizado y malinterpretado lo que dicen, hacen o escriben los papas.

 

- Benedicto XVI permite el uso del preservativo.

 

- Benedicto XVI permite la comunión de los divorciados.

 

- Juan Pablo II heredó un piso en Madrid y se lo vendió a una pareja homosexual

 

- Juan Pablo II beatifica la pedofilia, la homofobia y la misoginia. 

 

Y no son papas que hayan sido tildados precisamente de “progresistas”…

 

2. Este papa está en continuidad con la tradición de la Iglesia, como papa que es. Las citas del capitulo más controvertido de la exhortación son de Santo Tomás de Aquino, de San Juan Pablo II, de la Comisión Teológica Internacional, etc.

 

3. Si no somos humildes y deponemos nuestra actitud autosuficiente y sabihonda, nunca aprenderemos, nunca cambiaremos ni nos convertiremos. Seguiremos enclaustrados en el castillo de nuestra soberbia, amurallados con nuestras sólidas e inamovibles razones, separados del mundo por el foso de nuestra superioridad y autosuficiencia. ¡Qué bonito y demagógico me ha quedado!

 

4. Lo que dice el Santo Padre sobre las situaciones particulares y su discernimiento es obvio y evidente, algo que los pastores, con prudencia y caridad, llevamos haciendo en las parroquias desde hace años. Evidentemente, los curas que no están en parroquias y los no-curas que pretenden saber más que el papa, no me entenderéis, si es que me leéis claro.

 

5. Leamos, y comprendamos. Sí, ¡oh hermanos! Leamos, que no lean por nosotros. Que no nos digan lo que dicen que dicen que dijo. ¡Pero es que es muy larga! Correcto. ¿Cuántas horas del día dedicas a la televisión o al móvil? Ahora vuelve a decirme que es muy larga.

 

6. ¿Mi opinión? La exhortación es una maravilla. Rezuma amor pastoral y comprensión de la nueva situación. En muchísimas ocasiones el papa habla de “no oscurecer la verdad plena del Evangelio”, y de “presentar siempre la verdad completa del designio de Dios sobre la familia”. Alienta a las familias que viven como Dios manda, pero no demoniza a las que hacen lo que pueden. Invita a mirar los elementos buenos y bellos que hay en las relaciones que no están plenamente conformes al plan de Dios, pero invita también a ver en esos elementos una oportunidad para llevarlas a la verdad de la familia como Dios la ha pensado. Desde mi punto de vista es intachable.

 

Quizá algunos de los que me lean pensarán que yo soy de los papistas. Quien me conoce, sabe que no es así. Que mi pensamiento cambia, evoluciona, crece. En comunión con la Iglesia. Que comunión con la Iglesia no es monolitismo doctrinal inamovible. Quien no quiera crecer, permanecerá pequeño. Quien no quiera evolucionar, quedará en el pasado. Y quien no quiera cambiar, no dejará que el Espíritu le transforme. Y el que lea, entienda.