Hace unos días leía un artículo titulado: “El sentido de lo Sagrado”. El artículo relataba un hecho sucedido en un templo de Toledo. Un joven se paseó con un patinete por el templo durante la misa, mientras sus amigos grababan el paseo, se reían y aclamaban al trasgresor. El artículo también reflexiona sobre la perdida de respeto por los espacios y tiempos sagrados. La realidad es tal cual se comenta. Ya nadie comprende qué sentido aquello a lo que llamamos sagrado. Lo primero sobre lo que deberíamos reflexionar es sobre qué es “lo sagrado” y la diferencia con “lo Divino” y “lo profano”. La realidad es que actualmente ignoramos y confundimos estos tres conceptos. Cuando lo tengamos claro, podríamos plantearnos el sentido y la forma en que nos relacionamos con “lo sagrado”. Como introducción, podemos leer lo que San Basilio nos dice sobre el Evangelio de este domingo:

“Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado ¿de quién será?”. La conducta del rico del Evangelio es más irrisoria que riguroso es el castigo eterno. En efecto, este hombre, que va a ser llevado de este mundo dentro de poco tiempo, ¿Qué proyectos tiene en su espíritu? “Derribaré los graneros y construiré otros más grandes.” Yo, muy a gusto le diría: Haces bien, porque no merecen otra cosa que ser destruidos los graneros de la injusticia. Con tus propias manos, destruye de arriba abajo, lo que has construido deshonestamente. Deja derribar tus reservas de trigo; nunca han reconfortado a nadie. Haz desaparecer toda construcción refugio de tu avaricia, quita los tejados, derriba los muros, expone al sol el trigo enmohecido, saca tus riquezas de la prisión en que las tienes encerradas… (San Basilio. Homilía 31)

¿Qué podemos leer y entender del Evangelio y de la homilía de San Basilio? Lo primero es que Dios tiene poder sobre todo lo creado. Es quien maneja y decide qué sucede y cómo se desarrolla. Dios, se manifiesta de forma directa pocas veces. Normalmente, actúa por medio de causas segundas sin que nos percatemos de su misericordiosa y justa mano. Dios como una inmensa montaña que se nos presenta ante nosotros, pero que es tan inmensa y poderosa, que no podemos llegar a comprender demasiado. Ante Dios, sólo corresponde el temor, que nos es miedo, sino admiración fascinante que nos sobrepasa totalmente. Lo que se suele denomina “Mysterium tremens et fascinants”.

Rudolf Otto indica que “lo Sagrado” se puede entender como este “Mysterium tremens et facinats” que al que se nos permite acercarnos mediante Símbolos, modelos o símiles. Símbolos que representan y adquieren el sentido de la Divinidad en determinados aspectos. No hay que confundir el Símbolo con lo Divino, tan sólo llegamos a acercarnos y ver su inmensa Luz. Quien desprecia y se mofa de “lo Sagrado”, está mofándose de Dios de forma clara, aunque sea de forma indirecta.

Sin unos jóvenes se mofan del espacio sagrado que representa el templo y también del tiempo sagrado, que se vive a través de la Liturgia, simplemente son como tantos judíos que despreciaron la presencia de Cristo, Hijo de Dios, porque podían verlo como un ser humano. Quien tenga oidos que oiga, porque quien no tiene oídos, será incapaz de ver más allá de las apariencias profanas que impregnan todo lo que nos rodea. El artículo se pregunta sobre responsabilidad de esta terrible ignorancia que vivimos actualmente. ¿Cómo enseñamos esto a nuestros hijos? ¿Por qué hemos olvidado las catequesis mistagógicas que, precisamente, daban sentido a todo esto? La realidad es que la fe y la espiritualidad se limitan a aspectos sociales de convivencia, ayuda social y colectivización. Adicionalmente, también se encuentras aspectos culturales, estéticos, formales, costumbristas, que pueden generar filiación social, pero rara vez van más allá.

Igual que se puede leer en el Evangelio, creemos que todo lo podemos y todo lo controlamos. Pero, la Voluntad de Dios puede ser que muramos justamente la noche en que más tranquilos estamos con nuestra soberbia humana. ¿Para qué nos servirá toda la confianza en lo humano y profano, que hemos acumulado? ¿Y el sentido de los Sagrado? No creo que sea complicado de entender este sentido si repasamos el episodio evangélico de la Hemorroísa. Llena de fe, toca el manto de Cristo. También lo podemos entender si repasamos el encuentro con la Samaritana junto al Pozo de Jacob: “Señor, dame esa Agua, para que no tenga sed ni venga hasta aquí a sacarla” (Jn 4, 15). Ese agua vive y pervive en lo Sagrado. Qué triste que sea despreciada o ignorada por tantas personas. La verdadera riqueza conlleva ser Símbolos vivos de Cristo en este mundo. Conlleva llevar con nosotros la Semilla del Reino y compartirla con confianza, humildad y misericordia.

Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios" (Lc 13, 21)