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Muere a los 110 años el padre Bruno Kant, el sacerdote más longevo del mundo

Reclutado por la Wehrmacht y posteriormente hecho prisionero por tropas soviéticas.

El anciano padre Bruno Kant, a los 110 años, con el obispo de Fulda, Michael Gerber.

El anciano padre Bruno Kant, a los 110 años, con el obispo de Fulda, Michael Gerber.Cortesía Leon Weiser / Fuldaer Zeitung

Redacción REL
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El padre Bruno Kant, considerado por el Vaticano el sacerdote católico vivo más anciano del mundo, falleció el 29 de mayo en la región alemana de Fulda a los 110 años

La diócesis local confirmó la noticia en un comunicado difundido el 30 de mayo, subrayando la "vida extraordinaria y silenciosa" de un hombre que dedicó más de siete décadas al servicio pastoral.

Guerras, exilios y fidelidad

Nacido en 1916 en Werblin, cerca de Puck —entonces Prusia Occidental, hoy Polonia—, Kant creció en un continente marcado por tensiones que pronto estallarían. Su vocación surgió en medio de un siglo convulso, pero sus estudios filosóficos y teológicos en Braniewo y Friburgo se vieron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial.

Reclutado por la Wehrmacht y posteriormente hecho prisionero por tropas soviéticas, pasó años en cautiverio antes de regresar a Alemania en 1948. Allí retomó su camino hacia el sacerdocio, que culminó en 1950, cuando fue ordenado en la catedral de Fulda.

Durante más de 75 años, el padre Kant ejerció su labor pastoral en la diócesis de Fulda, especialmente en la parroquia de San Gil, en Petersberg‑Marbach. Incluso después de su jubilación en 1991, continuó celebrando misa y acompañando espiritualmente a los fieles hasta bien superados los cien años.

Su figura, discreta y profundamente espiritual, se convirtió con el tiempo en un símbolo de longevidad. El pasado 26 de febrero celebró su 110 cumpleaños, ocasión en la que recibió una carta personal del Papa León XIV, agradeciéndole "sus muchos años de fiel y entregado servicio".

El obispo Michael Gerber, de Fulda, destacó que Kant fue "un hombre de humildad, bondad y profunda espiritualidad". En sus últimas entrevistas, concedidas a finales de 2025, el sacerdote confesaba que su secreto para una vida tan larga era sencillo: la oración diaria.

"La diócesis de Fulda pierde a un sacerdote cuya vida marcó más de un siglo de historia eclesiástica y social", señaló la diócesis en su comunicado. "Su ministerio, su fidelidad y su cercanía a la gente permanecerán grabados en nuestra memoria".

El padre Bruno Kant vivió tres generaciones de cambios en la Iglesia: desde el Concilio Vaticano II hasta la era digital, pasando por la reconstrucción de Europa tras la guerra. Su muerte cierra un capítulo excepcional de la historia del clero alemán y deja un legado de fidelidad silenciosa, servicio constante y esperanza perseverante.

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