Religión en Libertad

«Un médico no puede ejecutar una muerte»: la dura advertencia de Luis Argüello

Ante el posible suicidio asistido de Noelia, una joven de 25 años, el arzobispo Argüello lanza una advertencia y Conferencia Episcopal una nota.

El arzobispo Luis Argüello, en su mensaje de Nochebuena de 2025, habla del Emmanuel que acompaña a los que están solosconferencia episcopal española

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El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha lanzado una advertencia contundente respecto al caso de petición de suicidio asistido de Noelia Castillo, una joven de 25 años marcada por el trauma de una violación grupal, una familia rota y varios intentos de suicidio, uno de los cuales la dejó en silla de ruedas.

Si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido”, ha afirmado el arzobispo en un mensaje difundido en redes, donde también ha pedido rezar por la joven.

Argüello ha centrado su reflexión en el papel de los médicos, subrayando que “un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca”. 

A su juicio, el sufrimiento de la joven “estremece”, pero su respuesta no debería ser la muerte.

Los obispos de Defensa de la Vida, sobre el caso de Noelia y la eutanasia

Los obispos de la Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida han publicado también su propia nota al respecto del caso de Noelia Castillo, que reproducimos.

  • Celebrábamos ayer la Jornada por la Vida, en el contexto de la Solemnidad de la Encarnación del Señor, con el lema: “La vida, un don inviolable”. Hoy contemplamos con profundo dolor la situación de Noelia, esta joven de 25 años cuya historia refleja una acumulación de sufrimientos personales y carencias institucionales que interpelan a toda la sociedad. Su situación no puede ser interpretada solo en clave de autonomía individual, sino que exige una mirada más honda, capaz de reconocer el peso del sufrimiento psicológico, la soledad y la desesperanza.
  • 1. Queremos subrayar que la eutanasia y el suicidio asistido no son un acto médico, sino la ruptura deliberada del vínculo del cuidado, y constituyen una derrota social cuando se presentan como respuesta al sufrimiento humano. En este caso, no estamos ante una enfermedad terminal, sino ante heridas profundas que reclaman atención, tratamiento y esperanza.
  • 2. La dignidad de la persona humana no depende de su estado de salud, ni de su percepción subjetiva de la vida, ni de su grado de autonomía. Es un valor intrínseco que exige ser reconocido, protegido y promovido en toda circunstancia. Por ello, la respuesta verdaderamente humana ante el sufrimiento no puede ser provocar la muerte, sino ofrecer cercanía, acompañamiento, cuidados adecuados y apoyo integral.
  • 3. Deseamos manifestar nuestra cercanía a Noelia y a su familia, asegurándoles nuestra oración, afecto y compromiso con una cultura del cuidado que no abandona a nadie. Al mismo tiempo, hacemos un llamamiento a toda la sociedad para reforzar los recursos de atención psicológica, el acompañamiento humano y las redes de apoyo, especialmente para las personas más vulnerables.
  • Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos. Solo así podremos construir una sociedad verdaderamente justa, donde nadie se sienta solo ni descartado.
  • Mons. D. José Mazuelos Pérez, obispo de Canarias, Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida; Mons. D. Ángel Pérez Pueyo, obispo de Barbastro-Monzón, Mons. D. Santos Montoya Torres, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; Mons. D. Antonio Prieto Lucena, obispo de Alcalá de Henares, Mons. D. Gerardo Melgar Viciosa, obispo emérito de Ciudad Real.

La CEE denuncia una sociedad que “ofrece morir antes que acompañar”

Desde la Conferencia Episcopal Española se ha vinculado este caso con una “crisis de acompañamiento” en la sociedad actual. Según los obispos, “hoy en España, la muerte se presenta como solución al sufrimiento”, reflejo —afirman— de una cultura que no siempre sabe cuidar ni sostener a quienes atraviesan situaciones límite.

Frente a ello, la Iglesia insiste en que la dignidad humana no desaparece con el dolor y reclama una respuesta basada en el apoyo real, no en la eliminación del sufrimiento mediante la muerte.

“La vida no es un problema que eliminar”

Las declaraciones llegan tras la reciente Jornada por la Vida, celebrada bajo el lema La vida, un don inviolable. En ese contexto, los obispos recuerdan que la defensa de la vida abarca todas sus etapas, especialmente las más vulnerables.

En su mensaje, apuestan por una “alianza social para la esperanza” que garantice que nadie se sienta solo ante el sufrimiento extremo. Porque —advierten— cuando la muerte se convierte en respuesta, el riesgo es que deje de haber límites.

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