Religión en Libertad

Tejer Redes, el evento papal para atraer alejados que le consagra entre los católicos españoles

El Papa encantó al público con su cercanía, sonrisa y guiños; Sara Baras fascinó; Antonio Banderas convenció, Carolina Marín emocionó.

La reina del bádminton Carolina Marín, acompañada de Teresa Perales, campeona paralímpica de natación, regala su raqueta al Papa León, que juega tenis

La reina del bádminton Carolina Marín, acompañada de Teresa Perales, campeona paralímpica de natación, regala su raqueta al Papa León, que juega tenisGabriel González-Andrío/ConElPapa.com

Pablo J. Ginés
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Los dos primeros grandes eventos de León XIV en España no eran para invitar a amigos agnósticos, a menos que fueran muy resistentes. La Vigilia con los Jóvenes y la Misa con Procesión de Corpus fueron a la vez hermosos y agotadores. Implicaba colas, aglomeraciones, calor, sentarse en el suelo, agotamientos, multitudes amables pero agotadas, muchos niños, jóvenes con fe pero despistados, horas de espera para ver "algo"... Y todo para rezar.

En cambio, el evento cultural en el Movistar Arena era cómodo: sentados, con aire acondicionado, un sitio bastante impresionante con 12.000 personas, alternando música y danza con pequeños discursos y breves testimonios. La misma presentadora, Lara Siscar, dijo: " Vamos a crear un atrio de los gentiles". Es la expresión que usaba Benedicto XVI, un espacio donde creyentes y alejados puedan tratarse y tratar temas.

Había celebridades como Antonio Banderas y Sara Baras y danza española y cantantes de zarzuela, y hasta delegados de dos patronales y dos sindicatos hablando del trabajo en tiempos de IA.

Viendo cosas hermosas y escuchando ideas que "alzan la mirada", más de un agnóstico con inquietudes podía ver la belleza de la propuesta cultural católica, atractiva y muy vivible. La danza no usa palabras, llega al corazón con la música, con castañuelas y formas tradicionales, enlazando con una rama de la cultura hispánica. Y hubo bastante danza. Primero 22 bailarines de danza clásica española, más tarde Sara Baras (Premio Nacional de Danza) con su compañía. No hay duda de que gustaron al Pontífice.

Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma baila con temáticas hispanas en espera de la llegada de León XIV

Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma baila con temáticas hispanas en espera de la llegada de León XIVconelpapa.com

Sentados en pista había 60 obispos españoles, con el cardenal Omella y el cardenal Osoro. Luego llegó el séquito papal, que incluyen al cardenal Parolin, el cardenal asturiano Fernández Artime (antiguo superior salesiano) y el obispo agustino madrileño Luis Marín de San Martín, buen amigo del Papa, que desde marzo es Limosnero Pontificio en el Vaticano. Con ellos es parte oficial de este séquito Luis Argüello, como presidente de los obispos españoles.

El otro presentador, Carlos Franganillo, enmarcó el evento: todos buscamos la trascendencia, en cultura, empresa, sociedad civil... y lo más importante, buscamos personas reales.

José Río, seminarista e impresionante guitarrista clásico, explicó que antes de entrar al seminario ya buscaba plenitud en la música; tomar conciencia de eso, le condujo a la vocación. "La realidad es más grande que lo que las palabras permiten expresar. San Agustín habla del iubilus, un canto de alegría que no utiliza palabras. Al final, la música remite a Dios como autor de toda belleza", explicó antes de tocar la guitarra magistralmente.

José Río, seminarista en Madrid y virtuoso de la guitarra clásica

José Río, seminarista en Madrid y virtuoso de la guitarra clásicaconelpapa.com

El chotis y las romanzas de zarzuelas de la Escuela Superior de Canto de Madrid animaron la espera. "De España vengo, de España soy", cantaba un estribillo clásico. Y una pieza de la Verbena de la Paloma.

Iñaki Burgueño, del parque de bomberos de San Blas, explicó como surgieron unas iniciativas solidarias entre sus compañeros, tras un siniestro en una casa que no tenía seguro. Empezaron con tareas de reconstrucción, pero fue a más. Pero hay una realidad de toma de conciencia de fondo. "Se activa la adrenalina y el entrenamiento y vamos al lugar del que todos huyen; eso y el uniforme engaña, porque cuando termina la intervención, vuelves a ser tú", advirtió Iñaki.

Un muchacho llamado Pablo habló de que su enfermedad puede ser herramienta para crecer en la fe, ayudar a la fe de otras personas y trabajar por su santidad

Carmen, enfermera pediátrica, habló de la importancia del cuidado: a veces basta con estar presente, "no hacer muchas más cosas pero estar cerca, dando sostén y esperanza, sabiendo que la vida ha tenido y sigue teniendo valor, y que su historia personal y familiar sea respetada". Dijo que las personas moribundas o muy enfermas "necesitan un equipo que les atienda, con competencia y generosidad, necesitan muchos pequeños detalles, una mirada, un silencio". Nadie llegó a mencionar la expresión "cuidados paliativos" y mucho menos "eutanasia", como si no se recordar el caso Noelia (y muchos más en España, uno de los pocos países que hace eutanasias, práctica contraria a la Asociación Médica Mundial y a la buena ética médica).

Tras la enfermera llegó el Papa, que fue y volvió durante 5 minutos enteros por el pasillo central de la pista, estrechando manos y bendiciendo niños. Una vez en su silla, aún la gente aplaudió 3 minutos más, y todo el acto se llenaría de vivas al Papa y de vítores.

El cardenal Cobo acompaña a León XIV cuando llega al Movistar Arena con su secretario para el evento cultural

El cardenal Cobo acompaña a León XIV cuando llega al Movistar Arena con su secretario para el evento culturalgabriel gonzález-andrio conelpapa.com

El cardenal Cobo dijo en su alocución que los cristianos son "como esa vidriera atravesada por la luz", que ahora "alzamos la mirada, animados por su presencia, Santidad, para intentar hacer un mundo mejor". Y añadió: "la auténtica misión de la Iglesia es anunciar la alegría del evangelio. Gracias por convocar esta tarde a este grupo de buscadores. Que este diálogo sea estilo, no instante".

Antonio Banderas pide una fe valiente

Después llegó uno de los platos fuertes de la noche: el testimonio de fe del actor Antonio Banderas. Leído con maestría y emoción, escrito con detalle y cuidado, y con sinceridad (al menos en lo que cuenta) emocionó a casi todos aunque pretendía ser contenido. Se puede leer en este artículo en ReL.

Animó a una fe valiente: "Como el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía. Compartimos la obligación de mirar, tratar de entender las complejidades del alma humana. Quiénes somos, el sentido de la vida, qué significa amar al otro, qué hay más allá. El arte nos ayuda a recuperar la verdad y la grandeza, el alma que nos susurra que hay algo más. Al seguir buscando belleza y verdad, se pregunta con profundidad, empieza un camino, nace una fraternidad que late en el corazón. ¡Sed mejores y los tiempos serán mejores!, decía San Agustín".

Y concluyó: "Estoy aquí por Godspell, que significa el 'hechizo de Dios', estoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios", dijo refiriéndose, en parte, al musical de 1970 de temas cristiano que su compañía ofrece ahora en distintos lugares de España. La gente aplaudió sinceramente entregada.

José María Coello de Portugal, de la Universidad Complutense de Madrid, representando a científicos y educadores, pidió formar "ciudadanos libres, adecuadamente preparados, portadores de valores éticos, comprometidos con la sociedad". Dijo que Madrid está a la vanguardia de la ciencia, la innovación, la docencia y con hay universidades muy diversas, públicas, eclesiásticas, de iniciativa social... "Son cientos de miles de jóvenes que son el futuro, muchos de los pueblos hermanos de Iberoamérica. Necesitamos universidades a la vanguardia de la investigación y de la ética investigadora", reclamó. Y agradeció que León declarara Doctor de la Iglesia por primera vez a un Profesor universitario, San John Henry Newman. "Queremos continuar con la obra de Newman" que sintetizó en su capacidad de diálogo e impacto social.

Sara Baras, "embajadora del flamenco en todo el mundo", con su compañía musical que cumple 25 años, hechizó al público. Empezó santiguándose, cosa que todos notaron y aplaudieron, y le sacaron una cara traviesa que volvió a aflorar varias veces. Su interpretación y taconeado increíble, su gestualidad apasionada y comedida, fascinaron a todos. La danza con mantones se convirtió en un espectáculo lleno de color, siempre enmarcado en la sonrisa de la bailaora. El Papa saludó y dio un regalo a cada uno de los músicos.

Antonio Garamendi, de la CEOE, habló de la necesidad de que empresas y trabajadores colaboren con confianza y compromiso, y más ahora, al afrontar "un cambio de época", por "la competencia mundial" y el cambio tecnológico. Alabó la negociación colectiva como "espacios de estabilidad, estructura silenciosa que garantiza que las empresas sean lugares de prosperidad". Y añadió: "El futuro solo podrá construirse sumando capacidades, compartiendo objetivos".

Unai Sordo (Comisiones Obreras) habló de que hoy el trabajo se transforma, que es inestable e impreciso. Por la dignidad de las personas, su regulación requiere actores democráticos, ya que no es solo economía, sino comunidad, vínculo. Habló de formación frente a los cambios laborales, y advirtió contra "la lucha del último contra el penúltimo, el nihilismo moral del aquí y el ahora". Pidió "un contrato social para el siglo XXI, la solidaridad entre anónimos, con vínculos y construir "sociedades más justas, más dignas, más buenas".

Pepe Álvarez (Unión General de Trabajadores) explicó que frente a la IA "las soluciones técnicas sin justicia social no bastan. El futuro no está escrito, está por negociar". Y agradeció al Papa "por dar voz a los que no tienen voz, por la misión humana que tiene en el planeta".

Ángela Lopez de Miguel, presidenta de CEPYME, dijo su eslogan: cuanta más tecnología tengamos, más humanidad necesitaremos. No bastarán datos y predicciones, la empresa necesitara vínculos humanos reales, y formar directivos y representantes sindicales con mirada humanista al servicio de las personas, advirtió. "El bien común nos lleva a alzar la mirada a los valores de libertad, justicia y amor para consruir la civilización del trabajo".

Carolina Marín y Teresa Perales, grandes deportistas

Recibieron muchos aplausos y sonrisas de complicidad dos grandes campeonas que salieron juntas y en buena sintonía: Carolina Marín, "la emperatriz del bádminton", campeona olímpica y del mundo; y Teresa Perales, muy laureada deportista paralímpica en natación.

Teresa Perales retomó temas del Papa sobre resiliencia y aceptación. "Aceptar nuestra fragilidad no nos hace débiles, nos hace humanos. Aprendemos a levantarnos con la ayuda de los demás. El deporte requiere humildad en el éxito, y mirar al rival a los ojos con gratitud: su esfuerzo da valor a nuestras propias victorias".

Carolina Marín reclamó "la alegría limpia de jugar por el placer de jugar, la ilusión que teníamos de niños, lo más importante en cualquier pista debe ser siempre la persona". Y añadió: "La autodisciplina, entrenar cada día cuando nadie nos está mirando, las reglas del juego, permiten que nos encontremos de forma limpia en la pista. El adversario no es enemigo, es compañero de viaje indispensable. Competir es crecer con el otro, no contra el otro. Gracias, santidad, ¡buen partido de la vida!"

Los asistentes se emocionaron de forma especial cuando Carolina Marín entregó su raqueta al Papa León, ya que es sabido que ha dejado la competición profesional. En otras ocasiones, la campeona onubense ha entregado sus medallas a la Virgen del Rocío.

Después llegó el discurso de León XIV, que se ciñó estrictamente a lo previsto, pero entonando con complicidad en distintas ocasiones. Arrancó una gran ovación cuando proclamó el "no temáis, abrid de par en par las puertas a Cristo, Jesucristo no nos quita nada y nos da todo", las palabras de Juan Pablo II que han marcado a dos generaciones. Cuando acabó su discurso la gente se puso de pie a aplaudir entusiasmada.

Despùés, la cantante Rozalén cantó "Y busqué", sobre esperanza en la incertidumbre, con uno de sus pendientes con forma de cruz. El público la despidió con calidez.

Y el Papa improvisó solo una frase en la bendición final hacia las 19.30: "Seamos todos constructores de esta nueva comunidad", ligado al tema del encuentro, tejer redes y crear nuevas formas de servir.

No está muy claro el efecto de León XIV entre los agnósticos, alejados y buscadores de la verdad y el sentido, pero entre los católicos se nota que ya los ha metido en el bolsillo. Unos le pedirán reforzar un tema, y otros, otro, pero en España ya se le considera un gran Papa con fuerza para conducir al pueblo ante los retos actuales.

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