El Papa aterriza en la «hispana» Guinea Ecuatorial y recuerda a Francisco: «Dio tanto a la Iglesia»
León XIV encara ya el último país en su primer viaje como Papa por el continente africano.

El viaje africano de León XIV coincidió con la fecha en que murió el Papa argentino.
Durante el vuelo hacia Guinea Ecuatorial de este martes 21 de abril, el Papa León XIV dedicó un momento a recordar a su predecesor en el aniversario de su fallecimiento.
En conversación con los periodistas que lo acompañaban, evocó la figura de Francisco y los rasgos que, a su juicio, definieron su pontificado: la cercanía a quienes sufren, la apuesta por una fraternidad sin fronteras y la centralidad de la misericordia.
Lejos de Roma
También subrayó dos convicciones que Francisco repitió incansablemente: el rechazo al proselitismo y la necesidad de anunciar el Evangelio con valentía.
El viaje africano de León XIV coincidió con la fecha en que murió el Papa argentino, un hecho que el Pontífice mencionó mientras el avión dejaba atrás Angola rumbo a Malabo.
Explicó que esta etapa final de su gira había sido aplazada meses atrás, lo que hizo que el aniversario lo sorprendiera lejos de Roma. Aun así, quiso rendir homenaje a quien, según dijo, dejó una huella profunda en la Iglesia contemporánea.
Ante los medios, León XIV describió a Francisco como un pastor que "ha dejado y dado tanto a la Iglesia y al mundo entero, con su vida, su testimonio, sus palabras, sus gestos".
Enumeró algunos ejemplos concretos: su dedicación "a los más pobres, a los pequeños, a los enfermos, a los niños, a los ancianos»; su empeño en promover una "fraternidad universal" basada en un "respeto auténtico por todos los hombres y mujeres"; y su insistencia en que "seamos todos hermanos y hermanas", eco directo del Evangelio y de la encíclica que marcó su pontificado.
El Papa recordó también el lugar central que Francisco dio a la misericordia. Evocó su primer Ángelus y, sobre todo, la misa celebrada en Santa Ana el 17 de marzo de 2013, cuando habló "con el corazón abierto de la misericordia, el amor y el perdón de Dios".
León XIV destacó que esa intuición desembocó en el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, una iniciativa que, según dijo, Francisco "quiso compartir con toda la Iglesia". Concluyó con una petición: "Oremos para que goce de la misericordia del Señor".
Más adelante, al responder preguntas de periodistas angoleños, volvió a citar a su predecesor. Recordó su llamado a la "valentía" y a la misión evangelizadora, insistiendo en que "no es proselitismo, como el Papa Francisco ha dicho a menudo".
Para León XIV, la fuerza del anuncio cristiano nace de "la atracción de la fe y la alegría de los creyentes", que considera una de las formas más fecundas de difundir el Evangelio.
Durante la conversación, el Papa comentó que le alegra ver lugares donde la Iglesia crece, aunque reconoció que en otros sucede lo contrario. De ahí su invitación a "seguir proclamando el Evangelio".
También habló de un posible consistorio para nuevos cardenales, señalando que "aún no se ha decidido" la fecha y que la composición del Colegio debe buscar un "equilibrio" global. No descartó futuros nombramientos para África, "quizás incluso para Angola", aunque no de manera inmediata.
Finalmente, abordó la relación entre la Iglesia y las autoridades civiles. Expresó su deseo de que ambas puedan "trabajar juntos por el bien de todos", cada una desde su propia misión. Y recordó que una de las "responsabilidades" de la comunidad eclesial es contribuir a la defensa y promoción de los derechos universales.
Encuentro con las autoridades
El Papa León XIV abrió su visita a Guinea Ecuatorial con un llamado a promover políticas orientadas al bien común y a valorar a quienes trabajan por la paz en un mundo marcado por la prepotencia.
Tras aterrizar en Malabo y reunirse con el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el Pontífice se dirigió a las autoridades y representantes civiles, expresando su deseo de confirmar en la fe y acompañar a un país en plena transformación, siguiendo el legado de San Juan Pablo II y la visión del Concilio Vaticano II.
En su discurso, el Papa evocó la enseñanza de San Agustín sobre las dos ciudades —la terrena y la celestial— para subrayar que los cristianos están llamados a participar en la vida pública con criterios éticos inspirados en el Evangelio.
Recordó que la Iglesia no propone programas políticos, pero sí ofrece principios que ayudan a discernir lo que perdura frente a lo que pasa. También mencionó la construcción de la nueva capital, Ciudad de la Paz, como una oportunidad para reflexionar sobre el tipo de sociedad que se desea construir.
León XIV destacó la importancia de la doctrina social de la Iglesia para formar conciencias capaces de afrontar los desafíos actuales. Señaló que cada generación enfrenta problemas nuevos y que la misión de la Iglesia consiste en educar para la justicia, respetando la libertad de las personas y la autonomía de los pueblos.
En este contexto, advirtió que la exclusión se ha convertido en la nueva forma de injusticia social, coexistiendo la falta de bienes básicos con el acceso masivo a tecnologías avanzadas.
El Papa alertó sobre los riesgos de una economía que genera inequidad y exclusión, retomando palabras de Francisco en Evangelii gaudium: "no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata".
Criticó la explotación de recursos naturales sin respeto al derecho internacional ni a la autodeterminación de los pueblos, y advirtió sobre el uso de nuevas tecnologías con fines bélicos. Subrayó que el nombre de Dios no debe invocarse para justificar violencia, dominio o discriminación.
Vaticano
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Religión en Libertad
Finalmente, León XIV animó a Guinea Ecuatorial a revisar sus caminos de desarrollo y a situarse al servicio de la justicia. Pidió dar espacio y confianza a los jóvenes mediante un pacto educativo que fortalezca su responsabilidad y libertad.
Concluyó recordando que, en un mundo herido, los pueblos tienen hambre de justicia y que la "ciudad de Dios, ciudad de la paz", debe ser acogida como un don y una tarea hacia la cual orientar todos los esfuerzos.