León XIV rechaza «mezclar elementos mágicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual»
Esta advertencia del Papa fue uno de los elementos de su primera homilía en Angola.
Con ese entusiasmo y estas masas llegó León XIV al lugar donde celebró misa en Luanda.
La homilía del Papa en Kilamba fue su segundo acto en Angola. El primero fue el sábado por la tarde en Luanda con las autoridades, representantes de la sociedad civil y cuerpo diplomático, que acudieron a recibirle al aeropuerto tras su vuelo procedente de Camerún.
La predicación del Papa en la misa dominical se centró en el Evangelio del día (Lc 24, 13-35), que es el encuentro con Jesús resucitado de dos de sus discípulos de Emaús.
Tuvo cuatro áreas destacables, aunque no a todas dedicó el mismo espacio:
- una glosa de ese pasaje evangélico; algunas consideraciones sobre el hecho de que contamos con Nuestro Señor en los peores momentos; una afirmación sobre las impurezas gnósticas en el mensaje cristiano; y sus palabras sobre Angola.
Emaús
Los discípulos de Emaús que han visto morir a "aquel Jesús en el que habían confiado" regresan a sus casas tras su muerte "decepcionados y derrotados", con el riesgo de quedar "atrapados en el dolor, cerrados a la esperanza".
El Papa aplicó a la vida espiritual la historia que relata el Evangelio, del encuentro con Jesús de ambos discípulos y de cómo le identificaron.
Lo hizo en dos sentidos:
- uno, que en breve veremos, de la presencia del Salvador en nuestras vidas;
- y otro, de lo que nos enseña en el comportamiento con los demás: "Si los dos discípulos de Emaús reconocen a Jesús cuando parte el pan para ellos, eso significa que también nosotros debemos reconocerlo así: no sólo en la Eucaristía, sino en cualquier lugar donde haya una vida que se convierta en pan partido, en cualquier lugar donde alguien se haga don de compasión como Él".
- En un minuto, el gran ambiente de la primera misa en Angola.
La presencia de Jesús en nuestra vida
Del mismo modo que la vida de los discípulos de Emaús cambió tras encontrarse con el Divino Maestro, lo nuestro es similar, porque sabemos que contamos con Él en cada circunstancia:
- "La Buena Nueva del Señor es precisamente esta: Él está vivo, ha resucitado y va a nuestro lado mientras recorremos el camino del sufrimiento y la amargura, abriéndonos los ojos para que podamos reconocer su obra y concediéndonos la gracia de empezar de nuevo y reconstruir el futuro".
Un momento de la celebración litúrgica del Papa este domingo en Angola.
Es lo mismo que les transmite a esos discípulos: "Que no están solos en el camino y que les espera un futuro en el que sigue habitando el Dios del amor".
¿Y cuál es ese camino? "El camino para volver a empezar" es, "por un lado, la certeza de que el Señor nos acompaña y tiene compasión de nosotros; por otro, el compromiso que Él nos pide" como cristianos, a saber, un "compromiso generoso capaz de aliviar las heridas y reavivar la esperanza".
Advertencia frente a ideas falsas
El tercer punto es casi una sola frase, pero muy importante en un ámbito como el africano, donde la presencia de impurezas en la doctrina cristiana procedentes de las creencias paganas primitivas es bastante frecuente.
Algo que ya mencionó en Camerún, como hemos recogido:
Vaticano
León XIV: no sigamos sendas «que mezclan la fe católica con creencias de tipo esotérico o gnóstico»
Religión en Libertad
Pero que no se circunscribe a Camerún o Angola, sino también a regiones concretas de América o, no tanto por evocación del pasado como por contaminación del presente, a la propia Europa, donde hay un interés impostado en revivir las mitologías paganas.
Frente a todo esto, León XIV fue muy claro:
- "Hay que estar siempre atentos a aquellas formas de religiosidad tradicional que, sin duda, pertenecen a las raíces de la cultura de ustedes, pero que, al mismo tiempo, suponen el riesgo de confundir y mezclar elementos mágicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual".
¿Qué hacer ante este peligro? También ofreció la respuesta:
- "Permanezcan fieles a lo que enseña la Iglesia, confíen en sus Pastores y mantengan la mirada fija en Jesús, que se revela especialmente en la Palabra y en la Eucaristía".
Angola
Angola es un "país bellísimo pero lastimado, señaló también el pontífice al dirigirse sobre todo a quienes eran ahora su hogar. Angola "tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad", porque "el dolor que ha marcado a este país" tiene su origen en "una larga guerra civil con su secuela de enemistades y divisiones, de recursos malgastados y de pobreza".
Esta situación reclama "la presencia de una Iglesia que sepa acompañarlos en el camino y escuchar el lamento de sus hijos. Una Iglesia que, con la luz de la Palabra y el alimento de la Eucaristía, sepa reavivar la esperanza perdida".
Es decir, "Angola necesita obispos, sacerdotes, misioneros, religiosas y religiosos, laicos y laicas que tengan en el corazón el deseo de entregar su propia vida y ofrecérsela unos a otros, de comprometerse en el amor y el perdón mutuos, de construir espacios de fraternidad y de paz, de realizar gestos de compasión y solidaridad hacia quienes más lo necesitan".
"Sólo así será posible un futuro de esperanza, sobre todo para los numerosos jóvenes que la han perdido", concluyó.