Religión en Libertad

El Papa en Hipona, patria espiritual agustina: «El corazón de Dios, con los pequeños y los humildes»

León XIV llegó en la mañana del martes y mantuvo un encuentro con sus compañeros de orden religiosa.

León XIV, en Hipona con los ancianos de la casa de acogida que llevan las religiosas.Vatican Media

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El segundo día de León XIV en Argelia transcurre íntegramente en Annaba, que es Hipona, el lugar donde fue obispo y murió San Agustín.

"Ustedes saben que, como hijo espiritual de San Agustín, ya dos veces (en 2004 y 2013) vine a Annaba, y estoy agradecido a la Divina Providencia porque, según su misterioso designio, dispuso que yo regresara de nuevo aquí, ahora como Sucesor de Pedro", dijo este lunes el pontífice en su primer discurso al llegar al país.

Y eso se ha hecho realidad al día siguiente, tras llegar en avión desde Argel, a donde regresará por la tarde.

A su llegada, incluso musulmanes recibieron al Papa en Hipona.Vatican Media.

Fue recibido, además de por los ministros argelinos de Asuntos Exteriores y de Cultura, por el obispo de Constantina-Hipona, Michel Guillaud, que lleva en esa sede dos años, como su titular desde finales del año pasado.

Llovía allí, y dentro de la sala del aeropuerto, lo esperaban unos niños con trajes tradicionales que lo saludaron en árabe, inglés e italiano, como paso previo al primer acto de León XIV en la localidad, que consistió en la visita a los restos arqueológicos de la ciudad romana y de la cristiana.

El Papa recibe un saludo en Hipona a su llegada.Vatican Media.

Entre ellos, como recoge Vatican News, la llamada Basílica de la Paz, donde San Agustín ejerció su ministerio y cuyas ruinas atravesó su hijo espiritual y Santo Padre, quien depositó en ellas una corona de flores y oró.

A continuación, León XIV se desplazó hasta la Casa de Acogida para ancianos Ma Maison [Mi Casa, en francés], que regentan, con una cuarentena de huéspedes, cinco religiosas de las Pequeñas Hermanas de los Pobres.

Allí, en unas breves palabras, agradeció a las hermanas y a su superiora, la Madre Filomena, su bienvenida y dijo en su breve alocución: "Estoy contento porque Dios habita aquí".

Y especifió por qué: "Porque donde hay amor y servicio, ahí está Dios" y resulta "espontáneo alabar a Dios y darle gracias".

"Pienso que el Señor, en el Cielo, viendo una casa como ésta, donde se persigue vivir juntos en fraternidad, pueda pensar: ¡hay esperanza!", añadió: "Sí, porque el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, por las violencias, por las injusticias y por las mentiras, pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios. El corazón de Dios está con los pequeños y con los humildes, y con ellos hace avanzar su Reino de amor y de paz, día a día".

León XIV concluyó sus palabras con la promesa de oración por una casa como aquella, y con gratitud y su bendición.

A continuación se dirigió a la casa de la comunidad agustiniana, donde comió con sus compañeros de orden.

  • He aquí un resumen visual del acto:

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