Nina Krapić, nueva número 2 de la Sala Stampa: se convirtió en Medjugorje, con minifalda
Nina Krapic, croata de 36 años, Hija de la Caridad, en Cáritas trabajó con personas maltratadas. Era una periodista alejada de Dios hasta que fue a Medjugorje.
Nina Krapic, Hija de la Caridad y periodista, ha sido nombrada subdirectora de la Sala de Prensa Vaticana; foto de 2025
Nina Benedikta Krapić, Hija de la Caridad, croata de 36 años, ha sido nombrada nueva subdirectora vaticana del Dicasterio de Comunicación, en sustitución de la laica brasileña (y veterana periodista de Radio Vaticano) Cristiane Murray, en el cargo desde 2019.
La hermana Nina llevaba desde 2023 trabajando en el Dicasterio vaticano de Comunicación. Tomará posesión como subdirectora el 1 de marzo. Su superior es el periodista laico italiano Paolo Ruffini, en el cargo de director desde 2018.
Antes de llegar al Vaticano (donde estudia un doctorado en Ciencias Sociales en el Collegium Maximum de la Pontificia Universidad Gregoriana) fue jefa de prensa de Cáritas Diocesana de Rijeka (en Croacia) y aprovechó su título de Derecho de 2015 para acompañar y asesorar a niños y mujeres víctimas de violencia doméstica. En 2023 sacó otro título, en Relaciones Públicas, por la Universidad de Zagreb.
La hermana Nina declara haber sido una apasionada de la prensa y la comunicación desde su adolescencia, pero trabajando de periodista estuvo alejada de la fe muchos años, hasta que en una peregrinación a Medjugorje se convirtió y, de hecho, empezó a sentir la vocación religiosa. Contó su historia con cierto detalle en un testimonio en vídeo en 2022 (en croata).
Fascinada por el periodismo
Nina Krapić nació en Rijeka, Croacia, el 7 de junio de 1989. Se graduó en Derecho en la universidad de esa ciudad en 2015.
Desde adolescente estaba apasionada por el teatro, la radio y la comunicación. "Todo lo que me movía eran cosas relacionadas con el arte, los medios de comunicación y la política. No sabía de otra cosa y no sabía que existían otras cosas", recordaba en 2022.
Sólo le interesaba el trabajo, y sólo en el trabajo veía sentido. Cuando había elecciones, como periodista joven quedaba enganchada a la silla de redacción, buscaba, analizaba, editaba, publicaba, devoraba datos. "Ni siquiera dormía", detalla. Incluso pasados unos años, ya veterana en el oficio, "me quedaba en blanco cuando venía un senador o alguien importante, recuerdo que mi corazón latía, no podía respirar, sólo quería que esa entrevista saliera bien".
Pero llegó a una radio donde había católicos sinceros. Era la primera vez que conocía católicos con fe.
"Con ellos me di cuenta de lo que significa ser cristiano. Esa gente de verdad vivía con el Señor. Se querían de manera diferente, perdonaban de manera diferente, conversaban de manera diferente. Aquí yo despacito con ellos empecé a vivir a los sacramentos. Regresé a la vida sacramental, volví a confesarme, a encuentros de fe. Pero, todo eso, muy a medias. Yo me agarraba fuerte al pecado con una mano, mientras con la otra buscaba a Dios".
A Medjugorje, casi por despiste y en minifalda
En una fiesta, una colega periodista la invitó a ir a Medjugorje. Ella, distraída, dijo "¡vale, bueno, apúntame!" Se olvidó por completo hasta que dos meses después la amiga le telefoneó: '¿Te acuerdas que este fin de semana nos vamos a Medjugorje?'" Ella buscó excusas para no ir, pero los compañeros en la radio le dijeron "vete, que te cubrimos en el trabajo".
"Estaba sentada en el bar con mi amiga Kristina, con mi ropa de la mañana, tacones y falda corta. Dije: Mira, Kristina, probablemente no tomaré ese autobús. Ven conmigo, miramos como es esa gente dentro del bus, y si no está bien, no entro".
Entró al autocar, pensando en irse... pero no se decidió a escapar. "Hasta la frontera estuve pensando si salirme. ¡Todo era demasiado! ¡Demasiados rosarios, demasiado rezo, todo exagerado! Yo pensaba: 'si siguen rezando, volveré con el cerebro lavado'".
Nina Krapic, ya Hija de la Caridad, cuenta su testimonio en el Mladifest de 2022, el festival de la Juventud de Medjugorje
Una confesión, y una mirada especial
En Medjugorje pasaron varias cosas. Una de ellas, fue que se confesó bastante en serio. "Confesé muchas cosas que no sabía que eran pecado, que vivía en el pecado", recuerda.
Al salir, cerca del confesionario había una monja. "Yo la miré a ella y ella me miró a mí. Era una mirada que no he encontrado nunca antes ni después. Nos quedamos mirando una a otra. Sus ojos estaban enfocados en mi profundidad".
"Aquí me di cuenta que no era ella, que era la mirada de nuestro Señor, que Él usó la mirada de la monja en ese momento. El Señor hizo algo en mi corazón".
Al día siguiente, los peregrinos subían al pedregoso monte Podbrdo, coronado con una imagen de la Virgen. "Perdí a mi grupo, aún no sé como, y me incorporé a un grupo de monjas. Viéndolas a ellas, con sus sandalias, lloré sin parar. Arriba, me dije: 'Cálmate, subiste la colina, ahora pídele a la Virgen todo lo que quieras'".
Y le pidió el regalo de ser madre. Ya que en lo profesional estaba bastante bien quería ahora un propósito familiar, tener hijos.
De vuelta en casa, monjas por todas partes
Pero una vez de vuelta en casa, en Croacia, notó que había cambiado mucho. Para empezar, veía monjas y más monjas por doquier, por las calles, por todas partes. Y su corazón latía fuerte, como antes cuando buscaba una noticia con alguien famoso o importante. Ahora le daba igual tratar con el Presidente o el Primer Ministro, ya no le emocionaba, ni tenía miedo a equivocarse en el trabajo. En cambio, se paralizaba al ver una monja cualquiera.
Quedó a tomar un café con una amiga, con sus tacones y vestido corto. Y se dio cuenta que no estaba a gusto. Se lo dijo. "No puedo levantarme y pasear así por la ciudad después del café. Me da vergüenza. Llevo vestido corto, mangas cortas, tengo vergüenza de caminar, no puedo levantarme", le dijo. Fueron juntas a la primera tienda y se compró una falda larga. Y su amiga le dijo: "A ti te ha pasado algo en Medjugorje, regresaste completamente diferente".
Entró en la capilla: "Este es tu lugar"
Nina conoció más religiosas y habló con ellas. En la capilla de las Hijas de la Caridad, nada más entrar, sintió: "puff, ya, ese es tu lugar, es tu casa". "No tenía que pensarlo más", asegura.
Dejó el trabajo, hizo un año de prueba, pero desde que entró en esa capilla "no tenía ninguna duda de que el Señor me llamaba y de lo que la Virgen hizo en Medjugorje".
Entró en las Hijas de la Caridad en 2014. Inspirada por Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), tomó el nombre eclesial de Nina Benedicta. Hizo los votos perpetuos en 2019.
¿Y su petición de ser madre? Trabajando en Cáritas Diocesana pudo ser "madre" espiritual y cercana de muchos niños de familias rotas, golpeadas por la violencia doméstica. "Los tengo en mi corazón porque los quiero con amor que no es mío, que viene de la Virgen", detalla. Su carrera de Derecho le sirvió para ayudar a estas familias.
Entrevistada en 2022, añadía que de la Virgen aprendió a simplificar las cosas, a hacerlo todo más sencillo. Y de Medjugorje, sus viajeros y la gente que acoge, la importancia de acoger.
Este es el perfil de la mujer que, junto con Paolo Ruffini, a partir de marzo presentará la comunicación vaticana a periodistas de todo el mundo, de muy diversas lenguas, culturas, países e ideologías.
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