Los cirujanos plásticos de EE.UU. desaconsejan la mutilación de menores con disforia de género
El clamor científico contra los daños de la ideología de género a niños y adolescentes empieza a compensar la complicidad durante años.
Las intervenciones de cirugía de género son irreversibles y de beneficio indeterminado: ¿está un adolescente en situación de valorarlas?
La American Society of Plastic Surgeons [ASPS, Asociación Estadounidense de Cirujanos Plásticos], mayoritaria en el sector, hizo el pasado 3 de febrero una declaración pública de posición "sobre la cirugía de género en niños y adolescentes".
"La ASPS recomienda que los cirujanos retrasen la cirugía de género de torso o mamas, genital y facial hasta que el paciente tenga al menos 19 años", afirman.
Esta posición remite a la que ya hicieron en agosto de 2024, en la que recordaban la baja fiabilidad de los resultados sobre intervenciones hormonales o quirúrgicas de género. Ahora añaden que recientes investigaciones registran "baja o muy baja fiabilidad sobre los resultados de salud mental", y además "ha surgido preocupación por los potenciales daños a largo plazo y la naturaleza irreversible de las intervenciones quirúrgicas en población vulnerable en pleno desarrollo".
En consecuencia, dicen, "la ASPS concluye que no hay pruebas suficientes que demuestran una relación favorable riesgo/beneficiio para las intervenciones hormonales y quirúrgicas relacionadas con el género en niños y adolescentes".
El regreso del sentido común y de la ciencia
Esta declaración rompe la complicidad durante años de numerosas asociaciones médicas con la ideología de género, que había convertido este tipo de intervenciones en un fructífero negocio.
El posicionamiento de los cirujanos plásticos estadounidenses coincide en la fecha con la primera sentencia por "mala praxis" contra un psicólogo y un cirujano que convencieron a una joven de 16 años, Fox Varian, de que se mutilase los pechos para percibirse como un hombre. La mujer, que luego "de-transicionó", ganó el juicio y una indemnización de 2 millones de dólares.
La nueva posición de la ASPS cita en su respaldo una treintena de estudios e investigaciones que cuestionan cada vez más la idoneidad de esos tratamientos hormonales y quirúrgicos, sobre todo por consecuencias a largo plazo que los menores de edad no pueden interpretar ni valorar.
Sobre todo, dado el elevado número de ellos que, tras someterse a bloqueos hormonales o amputaciones de miembros sanos, al cabo de uno años vuelven a percibirse conforme a su sexo biológico y comprueban la irreversibilidad de buena parte de las transformaciones que se han hecho en su cuerpo.
¿Autonomía de un menor? ¿Ninguna autonomía del profesional?
Pero además, el documento aborda una cuestión clave: los aspectos de presión social inducida que están condicionando las pretensiones de los adolescentes con disforia de género y la conformidad ante esas pretensiones por parte de sus padres y de los profesionales sanitarios.
"No está claro", dice esta declaración, por qué las partes afectadas tienen que respaldar la idea ambiente "que concede mayor valor a los efectos estéticos en la adolescencia y menor valor a la idea de evitar un daño potencial" de los bloqueadores puberales.
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En la misma línea, los ideólogos de género aluden a la autonomía del paciente adolescente para decidir su tratamiento independientemente del pobre respaldo científico que tenga. Sin embargo, dice el texto de esta declaración de los cirujanos, "esa autonomía consiste más bien en el derecho del pacientes a aceptar o rechazar un tratamiento apropiado", pero "no crea la obligación del médico de intervenir en ausencia de una relación favorable riesgo/beneficio, particularmente en el caso de población adolescente, cuya capacidad para tomar decisiones aún está desarrolándose".
En el contexto pediátrico (se han llegado a realizar operaciones de este tipo en niños de edad claramente prepuberal: no olvidemos el caso de la clínica londinense Tavistock), añade el documento, "el límite para la intervención debe ser más alto y las precauciones más exigentes".