Religión en Libertad

Cayó desde cuatro metros y perdió parte del cráneo: el milagro del padre Kapaun con un joven atleta

Durante un entrenamiento, la pértiga de Chase se dobló de forma inesperada.

Los cirujanos actuaron de urgencia: retiraron un tercio del cráneo, desde la frente hasta la oreja derecha.

Los cirujanos actuaron de urgencia: retiraron un tercio del cráneo, desde la frente hasta la oreja derecha.archivo

Redacción REL
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Cuando Chase Kear escuchó por primera vez el nombre del padre Emil J. Kapaun en clase de religión, jamás imaginó que aquel capellán militar de Kansas, hoy en camino a los altares, acabaría marcando su vida de una forma tan decisiva. 

Dos décadas después, este vecino de Colwich, Kansas, de 37 años, reconoce que la figura del sacerdote ha estado "presente en mi vida de una forma u otra… y nunca lo supe".

Un destello blanco

La historia que une a ambos comenzó el 2 de octubre de 2008, cuando Kear, entonces estudiante universitario y atleta de salto con pértiga, sufrió un accidente que estuvo a punto de costarle la vida. 

Durante un entrenamiento, la pértiga se dobló de forma inesperada y el joven cayó desde más de cuatro metros de altura, golpeándose la cabeza contra el suelo. "Vi un destello blanco… como cuando ves estrellas", recuerda. Aquella fue la última imagen antes de perder el conocimiento.

El cerebro chocó violentamente contra el interior del cráneo, generando una inflamación que amenazaba con ser fatal. Los cirujanos actuaron de urgencia: retiraron un tercio del cráneo, desde la frente hasta la zona posterior de la oreja derecha, y extirparon alrededor del 10 % del lóbulo frontal para aliviar la presión.

Los médicos no esperaban que sobreviviera. Y, si lo hacía, la recuperación sería mínima. Sin embargo, mientras Kear permanecía en coma, su familia y su parroquia comenzaron a rezar por su vida, pidiendo la intercesión del padre Emil Kapaun, capellán del ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea, cuya causa de canonización se había abierto en 1993.

Lo que ocurrió después sorprendió incluso a los especialistas. Kear empezó a reaccionar antes de lo previsto, despertó del coma y avanzó en su recuperación a un ritmo que los médicos calificaron de extraordinario. "Empecé a hacer cosas en horas y días que, para la mayoría de las personas con la gravedad de esa lesión, habrían tardado semanas, meses o años en hacer", explica.

Menos de dos años después del accidente, volvió a competir en salto con pértiga. Terminó sus estudios universitarios, obtuvo un título en ensamblaje de estructuras aeronáuticas y comenzó a trabajar en una importante empresa del sector. En el decimotercer aniversario del accidente, se casó. Hoy es padre de tres hijos.

Su caso está siendo estudiado por la Iglesia como posible milagro atribuido a la intercesión del padre Kapaun, declarado Venerable el año pasado. Para la beatificación se requiere un milagro reconocido oficialmente, y la recuperación de Kear podría ser determinante.

El padre Emil Kapaun, nacido en 1916 y ordenado sacerdote en 1940, sirvió como capellán militar en dos guerras. Se hizo célebre por su valentía: celebraba misa en el capó de un jeep, asistía a los heridos bajo fuego enemigo y arriesgaba su vida para rescatar a soldados caídos. 

En 1951 murió en un campo de prisioneros norcoreano, debilitado por el hambre y las enfermedades, tras dedicar sus últimas fuerzas a sostener espiritualmente a sus compañeros. En 2013 recibió póstumamente la Medalla de Honor.

Para Kear, la conexión con el sacerdote no es solo espiritual. De niño escuchó hablar de él cuando el hermano menor del capellán visitó su colegio. Más tarde descubrió que su propio abuelo había sido amigo de Eugene Kapaun y que seguía de cerca la historia del sacerdote. Años después, sin buscarlo, Kear compró una casa junto a otra que había pertenecido a Eugene.

Kear reconoce que el accidente cambió su vida para siempre. "Fortaleció mi fe increíblemente", afirma. A día de hoy sigue rezando al padre Kapaun: "Solo le pido que esté conmigo y me guíe. Que me ayude a tomar la decisión correcta".

En 2021, cuando los restos del sacerdote fueron repatriados a Kansas, Kear asistió al funeral. Tres días después celebró su boda. "Pasé de la peor situación posible a donde estoy ahora, y todavía me parece increíble", confiesa. "No podría haberlo hecho solo".

La diócesis de Wichita continúa recopilando documentación médica y testimonios sobre la recuperación de Kear. Si la Iglesia reconoce oficialmente que su curación no tiene explicación científica y se debe a la intercesión del padre Kapaun, el sacerdote podría ser beatificado.

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