¿Por qué la Vigilia Pascual del Sábado Santo debe ser de noche? Un obispo mexicano da su criterio
Los criterios litúrgicos del misal romano son muy claros, recuerda, y no hay razones legítimas para el "abuso" o la "adaptación indebida".

José Leopoldo González González, en su toma de posesión de la diócesis de San Juan de los Lagos.
La Vigilia Pascual debe ser una celebración que transcurra de noche. ¿Por qué? Lo ha explicado el obispo de San Juan de los Lagos (México), José Leopoldo González González, de 71 años, nombrado obispo auxiliar de Guadalajara en 2005 por Benedicto XVI y por Francisco titular de Nogales en 2015 y de su diócesis actual en 2024.
Un "horario propio" muy claro: la noche
Escribió el 30 de marzo una circular dirigida "a todos los presbíteros, diáconos, religiosas/os y fieles laicos" de su territorio cuyo motivo plantea ese argumento desde el principio: "Sobre la celebración de la Vigilia Pascual en su horario propio nocturno".
Él hace una síntesis histórica muy clara en la que recuerda que desde finales de la Edad Media y hasta mediados del siglo XVIII la Vigilia Pascual fue "arrancada de su lugar propio en las horas nocturnas" y eso le hizo perder "su claridad innata y el sentido de sus palabras y símbolos".
El Papa Pío XII quiso evitar eso y por ello "tuvo a bien restaurar la liturgia de la sagrada Vigilia Pascual" con un decreto de la Sagrada Congregación de Ritos (Maxima redemptionis nostrae mysteria) que entró en vigor en 1956.
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Esa tradición, explica monseñor González, sigue vigente en el actual Misal romano, que establece que la Vigilia Pascual "no ha de comenzar antes del inicio de la noche ni terminar después del alba del domingo".
Algo, sentencia el obispo mexicano, que "no responde únicamente a una norma disciplinar o capricho, sino a la naturaleza misma de la liturgia, que exige la verdad de los signos como expresión del Misterio celebrado".
Y añade que llevar el Sábado Santo a "horarios vespertinos", aunque puede deberse a "preocupaciones pastorales legítimas" (y cita como facilitar la participación), desvirtúa "el sentido profundo de la celebración pascual".
Las razones de esta disposición
Monseñor González aduce cuatro razones para no adelantar la hora de la Vigilia Pascual:
- primera, que "la bendición del fuego nuevo y el encendido del Cirio pascual requiere la oscuridad de la noche para expresar adecuadamente que Cristo es la luz que elimina las tinieblas"; en consecuencia, "este simbolismo de la luz que brilla en la oscuridad pierde su fuerza cuando se realiza en presencia de luz solar, ya que se vuelve irrelevante y falso";
- segunda, "el carácter escatológico y vigilante de la celebración", un acto de espera de la Resurrección del Señor; esto queda desvirtuado si se adelanta la hora, pues "se pierde la noción de espera y se reduce la celebración a un acto litúrgico más".
- tercera, que se perdería el "memorial de la historia de la salvación, el Éxodo", pues la Vigilia Pascual recuerda la noche de la liberación y al pueblo de Israel, que fue guiado por una columna de fuego"; y
- cuarta, que "la centralidad del Misterio Pascual exige que esta celebración no sea reducida a un acto litúrgico más... por comodidad o práctica pastoral", asimilándolo a "una misa de sábado por la tarde".
Tras exhortar a todos los sacerdotes y responsables de comunidad a poner en práctica estas "disposiciones litúrgicas... evitando toda forma de abuso o adaptación indebida que afecte la verdad del rito litúrgico", monseñor González González concluye con una reflexión espiritual: "La celebración nocturna de la Vigilia Pascual es redescubrir la riqueza del Misterio que celebramos. Solo en la oscuridad resplandece plenamente la luz de Cristo resucitado, y el anuncio del Aleluya adquiere toda su fuerza performativa".