Miércoles, 29 de junio de 2022

Religión en Libertad

El nuevo Farruko reaparece con «Nazareno»: «Mi relación con Dios es la prioridad más importante»

Farruko, en un fragmento de "Nazareno".
En "Nazareno", el cantante Farruko transmite un mensaje de crítica al mundo de la fama y el ocio nocturno e invita a aferrarse a Dios o las cosas que no terminan con el tiempo.

J.M.C.

En febrero de este año anunciamos en Religión en Libertad el simbólico momento en que el puertorriqueño Carlos Efrén Reyes Rosado -Farruko- anunciaba cambios en su música motivados por su conversión al cristianismo.

Con Nazareno, su última publicación, el músico comienza una nueva etapa en la que mantiene las bases musicales del rap y el reguetón que le caracterizan, pero con un mensaje claramente crítico con la industria del entretenimiento y el ocio nocturno influenciado por su fe.

"Dale la mano al caído"

El 19 de mayo, Farruko anunció su nuevo single y más de dos millones de personas lo han reproducido hasta la fecha.

El tema comienza con un mensaje directo de crítica al mundo de la fama, especialmente a los excesos y errores que este conlleva:“Yo estaba en un vacilón, yo estaba en un vacilón, ¡oh, Dios!, cuando más me divertía y empezaba a vacilar te rodea la envidia y también la hipocresía. Tienes todos los ojos puestos encima”.

El primer momento en que menciona al "Nazareno", el cantante le presenta exponiendo la importancia de poner la atención en aquellos bienes que no son efímeros: "Todo el mundo te hace coro porque ahora estás arriba’, era lo que el Nazareno me decía. Todo el mundo está en las buenas, pero en las malas para su lado todo el mundo jala (...) Querías dinero y fama, pues aquí tienes. Esta gente está solo cuando les conviene. Los panas y las mujeres se viran cuando se acabe. El dinero va y viene, pero el tiempo nadie sabe".

El último mensaje de la canción alude a la Trinidad y concluye invitando a ayudar en nombre del "nazareno" a quien lo necesite: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es el Nazareno y que te da consejos buenos. A quién, no mires a quién, dale la mano al caído. Y si acaso bien malo ha sido, dale la mano también".

La relación con Dios, lo más importante

Semejante mensaje se desprende del videoclip que acompaña a la canción, precedido por un aviso a sus seguidores sobre el contenido del mismo: durante parte del vídeo, el cantante se encuentra vestido de blanco en un local repleto de fiesta, alcohol y streptease con cientos de asistentes que, llegado un momento dado, Farruko rechaza al contemplar la realidad y todos se vuelven en su contra con imágenes grotescas. Es una evidente alerta de que la fama y la vida nocturna pueden volverse, como en su propia vida y en el clip, "un infierno".

“La música no es lo malo; lo hacemos mal con los mensajes que le ponemos”, le dijo a Billboard, cuando le preguntaron cómo equilibra el ritmo del reggaetón con su mentalidad actual. “Antes mi competitividad y mis ganas de llegar a un puesto me esclavizaban. No valoraba todo lo que recibía de los frutos de mi trabajo porque le daba importancia y veneraba el poder y las cosas materiales.

“Pero eso ya no me controla”, agregó. “Ahora controlo mi música y mi carrera va a mi ritmo, no al ritmo de la industria o del público. Carlos, el ser humano, está por encima de eso, y la familia está por encima de eso y Dios está por encima de mí. Mi relación con Dios es la prioridad más importante en mi vida”.

Un mensaje de perdón

De hecho, el 11 de febrero de este año, el cantante se encontraba en pleno concierto cuando se vio desbordado por un importante mensaje de arrepentimiento que quería transmitir a sus seguidores.

"Puedo decir que sí, lo logré, que me va bien, tengo todo el éxito del mundo materialmente, pero les digo algo: por las noches lloraba, me sentía vacío y siendo el número uno, teniendo todo, no podía ver a mis hijos", les dijo. Y continuó: "Sabe Dios a cuántos de sus hijos les hice daño. Hoy me paro como un varón a decirles que me perdonen como ser humano, porque el amor empieza por el perdón".

El objetivo último de estas palabras, especialmente a mitad de interpretación de su icónico tema Pepas, era disculparse con todos sus seguidores por el modo de vida al que podían incitar sus temas: "Yo me creía mi propia mentira. Porque mi canción estaba número uno, yo no sabía el mensaje que yo estaba dando, que le decía a la gente 'tómate una pastilla para que seas feliz'. ¿Y sabes qué? Yo no me siento orgulloso de eso".

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